5 personas explican como su instinto les salvó de una muerte espantosa

La próxima vez que sientas que tu instinto te está avisando de algo, párate y escucha, podía salvarte la vida.

Muchas veces el instinto, las tripas, nos avisan de que algo va mal y elegimos ignorarlo porque no le encontramos un sentido racional a esa señal de alarma. Las historias que estás a punto de leer son de 5 personas que salvaron su vida por hacer caso a su instinto y tuvieron la generosidad de compartirlo en Reddit para avisar a los demás de que, a veces, escuchar a tu instinto puede salvarte la vida. La próxima vez que lo sientas, préstale atención.

1. Una molestia en el testículo le salvó la vida

“ Fui a mi urólogo con epididimitis (una inflamación del conducto tubular pequeño enrollado en la parte posterior del testículo, el epidídimo). Encontró la muestra de sangre más pequeña detectable en mi orina. Sin mucho motivo, casi por capricho, me envió a que me hiciera un PIV (me pusieron un contraste y el radiólogo miró) vio una masa en mi riñón izquierdo. 20 minutos después supe que tenía cáncer cuando vi que la sangre venía de esa masa. Eso fue el jueves. Pruebas el viernes. El lunes me sacaron el riñón con un tumor en estadio 3 del tamaño de una uva. No hubo margen. Muchos años después mi esposa me dijo que el médico le había dicho que tenía una probabilidad del 50/50 de vivir 6 meses. Eso fue en 1992. Fui realmente afortunado”.

2. No juegues con pistolas

“Cuando tenía 14 años mi primo y yo encontramos la pistola de mi tío en su armario. Mi primo la cogió y me apunto a la cabeza con el dedo en el gatillo. Rápidamente le dije que parara, que no era gracioso. Me vaciló un poco y me dijo que no estaba cargada mientras apuntaba al suelo y apretaba el gatillo. La pistola estaba cargada: disparó e hizo un agujero enorme en el suelo. Pienso mucho en esto. Una vez saqué el tema con mi primo y se puso a llorar. Esa experiencia nos marcó a los dos. Si no llego a decirle nada ese agujero hubiese estado en mi cabeza”.

3. La fiesta de graduación que acabó en tragedia

"El día de mi fiesta de graduación tenía un presentimiento muy malo sobre el tipo que nos estaba llevando a mí a mis amigas en coche. Le llamaré H. No le conocía demasiado bien, pero le había visto beber, aunque no estaba segura de cuánto había bebido. Se suponía que él nos llevaría de vuelta a casa cuando la fiesta acabase. Mi amiga me dijo que confiara en él y no me rayara, pero yo no era capaz de despreocuparme como ella, me daba mala espina. Le volví a decir que no creía que fuese seguro volver con él a casa. Insistió en que estaba todo bien. Esa noche yo había hecho un nuevo amigo. Nada más verle sentí que tenía que hablar con él. Resulta que había ido en coche solo e iba a estar sobrio esa noche para poder conducir a casa seguro. Para las 5 de la mañana todo el mundo estaba hablando de ir a desayunar algo para rematar la noche".

"Le dije a mi amiga por última vez que no quería ir en coche con H y me monté en el coche con mi nuevo amigo sabiendo que estaba 100% sobrio. Estando en el coche H nos adelantó demasiado deprisa. Cuando giramos la esquina nos encontramos un montón de humo, polvo y escombros. Se había estampado contra un poste de telefonía. Dos de los cuatro tripulantes, incluyendo al chaval que iba sentado en el asiento que me correspondía a mí, estaba muerto. Yo iba a estar ahí. Yo estaría muerta. Mi amiga está viva pero tiene secuelas que le acompañarán para siempre. Por favor no bebáis y conduzcáis, no dejéis que vuestros amigos lo hagan”.

4. La noche se volvió más oscura

" Una noche estaba trabajando en el supermercado por la noche. Me tocaba recoger los carros de la compra del parking y guardarlos en la tienda. Estaba oscuro fuera y yo llevaba los cascos puestos. Iba mirando al suelo y empujando cuando, de repente, se hizo todavía más oscuro. Paré una milésima de segundo intentando adivinar cómo podía haberse hecho más oscuro cuando ya era de noche. Al momento, ¡PAM! Una de las luces gigantes del parking, de casi 10 metros de altura, revienta contra el suelo justo frente a mí. Cayó sobre los carros, yo me libré solo por medio metro. El metal se había corroído y se había partido por la base. Si no hubiese parado a pensar por qué todo estaba más oscuro me hubiese muerto allí mismo, en ese preciso instante. No tengo ninguna duda”.

5. Madrugar le salvó de una muerte horrible

" Estaba viajando por las Filipinas, al norte de Luzón (la zona más afectada por tifones) y justo había empezado la temporada de lluvia. Estaba concretamente en la ciudad de Banue planeando viajar hacia el norte a Sagada al día siguiente, que era sábado. Lonely Planet describe esta ruta como 'la carretera más terrorífica del mundo, tienes la montaña como un bloque a un lado y el abismo al otro. Había transporte solo por la mañana y a la una del mediodía. Todo el que me conoce sabe que no soy madrugador, así que si hay una opción más tarde obviamente voy a elegir esa. La noche anterior tuve un pálpito y decidí coger el Jeep de las 8. Nada propio de mí, todavía no estoy seguro de por qué lo hice. Unos días después en un autobús estaba charlando con una señora muy maja que me preguntó por qué lugares de Filipinas había viajado hasta ahora. Cuando se lo expliqué me dijo, ‘Dios mío, ¿no has oído hablar del accidente del sábado por la tarde en la carretera de Banue a Sagada?’. Al parecer el vehículo que tenía planeado coger resbaló, perdió el control y cayó por el precipicio montaña abajo. 10 personas murieron. Ni un solo superviviente”.