La inteligencia emocional que nunca nadie nos enseñó

Las emociones son mensajes que debemos aprender a comprender para que no nos controlen

Te enseñaron el abecedario, los sintagmas nominales y la obra de Machado. También la tabla del seis, los logaritmos neperianos y los triángulos escalenos. Incluso la tabla periódica con todos sus simbolitos. Pero ni la guardería, ni la escuela, ni el instituto y mucho menos la universidad te enseñaron nunca cómo gestionar tus emociones. Te echaron al mundo para que tú misma, sin libro de instrucciones ni maestro alguno, desarrollaras como buenamente pudieses tu inteligencia emocional. El resultado es penoso: una sociedad emocionalmente analfabeta. Para enmendarlo un poquito hablamos con la coach Cecília Ruiz que nos explica algunas nociones básicas sobre inteligencia emocional.

Clave 1: no reprimas

Uno de los mayores errores que cometemos como sociedad, dice la especialista, es confundir la gestión emocional con la represión emocional. "Hemos relacionado erróneamente el gestionar correctamente las emociones con el prohibirnos expresarlas. A nosotros mismos y al resto. En lugar de llorar, si sentimos por ejemplo tristeza, intentamos evitarlo para no tener que vivir esa emoción, para huir de ella. Lo mismo con la rabia o los celos. Pero es muy importante que nos permitamos experimentarlas todas", cuenta Cecília.

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Clave 2: no te identifiques

La filosofía budista lleva tres milenios advirtiéndolo: no somos nuestros pensamientos ni somos nuestras emociones y creerlo es fuente de muchísimos problemas. Cecília también hace incapié en ello: "Si puedes tomar distancia para observar la emoción entenderás que tú eres mucho más. Pero si te identificas con ella, si dices 'esto soy yo', 'esta rabia soy yo' o 'estos celos soy yo', entonces acabas siendo esa emoción y reaccionas con mucha más intensidad. Te posee. Pero solo es una señal que debes atender".

Clave 3: observa y etiqueta

Una vez te has permitido a ti mismo sentirla sin represión ni identificación, explica la coach, "has ganado el espacio suficiente para observarla de verdad". Y el siguiente paso es etiquetarla: "Ahora puedes ver si lo que estás experimentando son celos o rabia o lo que sea. No se trata de juzgarla porque eso significaría volver a dejar de observar. Sería el ego al mando impidiéndote vivir esa emoción. Se trata de comprender qué estás sintiendo para comprender el mensaje que trae. Porque las emociones siempre traen uno".

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Clave 4: relación emoción-pensamiento

Cada vez que tienes un pensamiento de inseguridad hacia la fidelidad de tu pareja se activan los celos en tu cuerpo de una manera física. Puedes sentir la emoción en el estómago. De la misma forma, esa emoción de celos te redirige inevitablemente hacia otros pensamientos negativos. Es un bucle. Por eso, dice esta experta en inteligencia emocional, es esencial "conocer la relación entre determinados pensamientos y determinadas emociones y viceversa porque siempre van ligados aunque no podamos verlo". El poder que tienen sobre ti disminuye gracias al autoconocimiento.

Clave 5: acepta

"Observar, etiquetar, conocer y aceptar la emoción suele reducir muchísimo su intensidad y control sobre ti. Pero aún en el caso de que, a pesar de todo tu esfuerzo, la emoción te desborde por completo, tienes que aceptar lo que estás sintiendo. Porque no hay emociones positivas o emociones negativas. Todas son información útil que te hablan de una lógica distorsionada. Y acepta también tu reacción ante esa emoción. No te pierdas en pensamientos tipo 'la estoy liando otra vez'. Acepta que has perdido el control. Puedes decirte algo muy simple: ahora mismo soy incapaz de hacerlo mejor", apunta Cecília.

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Clave 5: reflexiona

Es muy distinto aceptar que, en un momento dado, has perdido el control, que validarlo constantemente y seguir repitiendo los mismos errores. Por eso Cecília apunta a nuestra capacidad autoreflexiva como otra de las claves de la inteligencia emocional: "Debes preguntarte qué ha pasado pero sin juzgarte ni castigarte. Has sentido rabia o celos y has perdido los nervios. No has logrado desidentificarte ni observar lo suficiente para evitar que la emoción te controlara. Está bien: es un entrenamiento continúo y reflexionar sobre ello te proporcionará mayor control. Creces y evolucionas".

Clave 6: entiende que seguirá pasando

Algunas personas pretenden convertirse en una suerte de Buda que camine por el universo con un control absoluto de su mundo interior. Pero esto es un error: ni Buda pudo conseguirlo. Las emociones son parte de los mecanismos humanos de supervivencia y debemos utilizarlas: "Debemos aceptar que tendrás que lidiar con las emociones toda tu vida. Trabajarlas o superar ciertas situaciones no implica inmunizarse. La única diferencia es que desarrollando la inteligencia emocional puedes decir 'eh, mira, esta emoción está aquí tratando de decirme algo'. Aprendes a utilizarla, en lugar de dejarte utilizar", explica la coach.

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O en otras palabras: albetizarse emocionalmente no supone convertirse en un robot. Todo lo contrario. El autoconocimiento te aleja de ese automatismo en el que has estado viviendo toda tu vida porque, seamos claros, nadie nos ha enseñado otra fórmula. Y esto es, según la propia Cecília, consecuencia a partes iguales de la ignorancia y del desinterés interesado: "Desarrollar la inteligencia emocional es empoderarse. Poder vivir con mayor control y coherencia. Y eso no interesa, así que nadie hace nada por fomentarlo". El único camino es que tú mismo tomes las riendas.