Los gurús de la seducción en España dan la cara: ¿coaching emocional o machismo puro y duro?

Youtube es un criadero de gurús. Algunos te venden técnicas para hacerte millonario, otros van del palo de esotérico, conspiranoico y/o espiritual y, finalmente, los hay que pretenden convertirte en un fucker. Van vestidos de manera impecable, con un rollito de autoayuda muy yankee y frases que se graban como mantras en la mente de los adolescentes y algún cuarentón frustrado. Estos tíos son capaces de convertir a seres asociales en auténticos ‘Rafa Mora’ o ‘homme fatale’ de la vida o, al menos, eso afirman ellos y sus adeptos, que crecen en internet como las setas. Pero, ¿es ese tipo de hombres que necesita nuestra sociedad para ser cada vez más igualitaria?¿es internet lo suficientemente grande para que estos gurús convivan con el feminismo más exigente? Hemos ido a buscarles para preguntarles.

De dónde salen los gurús

Pero hagamos un poco de memoria. Toda la movida de la seducción empezó en 2005, cuando el periodista de investigación americano, Neil Strauss, se infiltró en uno de los cursos de Erik Von Markovik, a.k.a ‘Mystery’, el gran gurú de la seducción y una especie de semidios viviente para los ‘pick-up artists ’(artistas del ligoteo, como ellos se definen). El resultado de su experiencia fue un libro titulado The Game: Penetrating the Secret Society of Pick-up Artists y, en cuestión de meses, apareció en la lista de superventas de The New York Times. El éxito fue tal que muchos lo llamaron la ‘Biblia de la Seducción’ y comenzaron a aparecer comunidades de seducción en todo el mundo, incluida España.

Mario Luna, un valenciano fascinado por las enseñanzas de Mystery, fue el primero en sintetizar las teorías en castellano en su primer libro: Sex Code, el manual práctico de los maestros de la seducción. En sus páginas podían leerse algunas de las técnicas y rutinas mecánicas que Mystery recomendaba para seducir a cualquier mujer en sus talleres y reality show. Incluso el ‘negging’, una técnica que mezcla los halagos con cortes secos e insultos de pequeña magnitud para minar la autoestima de la mujer, era recomendada por Mario en los talleres que él mismo comenzó a impartir junto a otros nuevos maestros como Ray Havana o Héctor Latorre.

La comunidad española se desató con el desarrollo de las redes sociales y el Sex Code dio paso al Sex Crack, Apocalipsex y otros libros en los que Mario se distanció de Mystery y desarrolló su propio método. En poco tiempo emergieron un montón de gurús de la seducción cada uno con sus propios matices y comunidades enteras de seductores que salían a ‘sargear’ (ligar) en las principales ciudades. Pero, lo que no podían imaginarse todos ellos es que el mundo, nuestra sociedad, evolucionaría todavía más rápido que sus truquillos de ligoteo. La cuarta ola del feminismo ha cambiado profundamente nuestros valores y lo que antaño podía verse como algo curioso o útil hoy día da bastante vergüenza ajena y, en algunos casos, podría entender como acoso o incluso violencia de género.

El caso más aberrante y sangrante fue el del youtuber Álvaro Reyes en 2014. Uno de sus vídeos ‘Ligando con feas y gordas: mano al coño’, le valió un escrache feminista en uno de sus talleres (que cobraba a 300 euros) y una campaña contra su canal en Change.org. “Cuando un hombre dice que apoya el feminismo, pierdo el respeto por él. Es como sujetar el cuchillo que te cortará los testículos”, llegó a escribir en Twitter el susodicho ‘seductor’ que, por supuesto, llegó a amenazar con demandar a los medios de comunicación que se hicieron eco del contenido misógino de su canal en el que, entre otras cosas, también se empleaban técnicas como el ‘El beso ciego’ y que consistía en ir besando a chicas por la calle sin su consentimiento. Algo que acabó siendo investigado por la policía y que le valió el odio del mainstream en las redes sociales tras los vídeos de otros youtubers como Auronplay.

Pero no demos más atención a los casos más extremos (que JAMÁS tendrían voz en Código Nuevo). Hasta ahora ha quedado claro que el ‘juego’ —nombre que usaban los seductores para ligar— se les había ido de las manos y la sociedad (no solo el feminismo) estaba comenzando a reaccionar en contra pero, ¿en qué punto estamos ahora?¿cómo se ha adaptado el núcleo duro de la comunidad de la seducción ibérica a los nuevos tiempos? Para averiguarlo he querido contactar con dos de los ‘padres’ del mundo de la seducción en España y comprobar qué es lo que predican en estos momentos y, sobre todo, si mantienen o no el tufillo rancio y machista de sus inicios.

Qué piensan de sus orígenes

“No me voy a meter en la ética de estas prácticas porque sería todo muy debatible. Pero sí te diré que desde un punto de vista filosófico y práctico de la felicidad en el amor, el método Mystery llegó a ser contraproducente. Me di cuenta de que el mundo se estaba llenando de ‘sargeators’ o ‘Terminators del juego’. Persona que dedicaban su vida al método en lugar de usar el método para mejorar sus vidas”, explica al otro lado del teléfono Mario Luna quien, en 2016, llegó a dedicar un vídeo de 29 minutos en Youtube criticando la manipulación del método por parte de Álvaro Reyes y otros antiguos alumnos que estarían, según él, “afectando a su imagen” y exponiéndole al acoso de lo que llamó ‘la intolerancia radical’.

De hecho, Mario Luna, que ya suma 41 años, reivindica su último gran trabajo Psicología del Éxito, un libraco de 1.180 páginas publicado en 2015, como la culminación de su pensamiento. “Quise dar un puñetazo en la mesa y sacrificar todo lo que había sido mi trayectoria para publicar un manual que te enseñase a ser un verdadero ganador”, apunta Mario quien durante algún tiempo llegó a colaborar con el mismísimo Rafa Mora. En esencia, su idea del ‘ganador-ganable’, un término central en su filosofía y que pretende generar en la mujer la sensación de que si se lo curraba se estaba llevando a un crack a la cama, se había transformado directamente en la idea de que una persona ganadora (ya no tenía porqué ser un tío) podría alcanzar el éxito en su vida a través de un aprendizaje multidisciplinar que él ha bautizado bajo el término Netkaizen o ‘La ciencia de la felicidad’. "Yo ya no hablo de seductores y seducidas, sino de ganadores y ganadoras", dice.

Un giro similar experimentó Ray Havana, otro valenciano de 39 años y amigo inseparable de Mario en sus inicios, que en 2012 llegó a presentarse en el programa de Ana Rosa bajo el título de ‘Rey de la seducción’ y sus vídeos de ligoteo con cámara oculta como tarjeta de presentación pero que ahora lleva en solitario el proyecto ‘Atraídas por ti’. “No me arrepiento de nada de lo que hice, aunque es verdad que llegamos a la gente con un repertorio muy anglosajón y bastante amarillista. En mi caso, no es que no crea que lo que hice no tenga valor, sino que es una evolución natural”, resume Ray que ahora rechaza hablar de seductores y prefiere hablar de ‘atractores’.

“Si esto fuera magia, la seducción que hacíamos antes sería la magia negra y lo que hacemos ahora es magia blanca”, confiesa Ray mientras me explica una filosofía de automejora y mejor versión de uno mismo que, con matices, me recuerda a lo que argumenta Mario Luna y Cristian Cruz, otro de los entrevistados para el reportaje que finalmente decidió no participar cuando sus métodos fueron puestos en duda por un profesional. Pero no adelantemos acontecimientos. El tema es que escuchando sus versiones parece que los que antaño se vendían como gurús de la comunidad de seductores en España se han reconvertido en una especie de expertos en coaching o directamente autoayuda a través de las redes sociales.

Consultamos a un psicólogo feminista

Además, todos ellos hacen hincapié en haber abandonado los primeros las artes de seducción más reprobables y haber abrazado un método que, según ellos, está poco menos que a años luz de cualquier cosa que pueda interpretarse como misoginia o machismo. Pero, ¿de verdad sus métodos actuales aprobarían un examen en la igualdad de género? Para comprobarlo no nos hemos andado con rodeos y hemos contactado a Ruben Sánchez Ruiz, un psicólogo feminista y agente de igualdad que desde 2002 atiende a mujeres víctimas de la violencia de género y forma a distintos profesionales que trabajan con ellas. Vamos, que hacemos ‘la prueba del algodón’ pero a lo bestia.

Tras visualizar algunos de los vídeos y podcasts publicados en las plataformas de Mario Luna y Ray Havanna, el experto detecta numerosas expresiones e ideas que, según él, refuerzan ideas y estereotipos potencialmente dañinas sobre la mujer. Sobre este último, Rubén afirma que “potencia uno de los pilares de la masculinidad hegemónica más machista” al “reivindicar ‘lo masculino’ dentro del arquetipo ‘return of kings’, es decir, de hombres encumbrando su masculinidad y su ego ante otros hombres”. El psicólogo engloba esta narrativa dentro de la categoría del ‘postmachismo’ y reitera que “potenciar el mensaje de macho alfa” supone, además , “rechazar a los hombres que muestren vulnerabilidad o sensibilidad”. Una retórica que considera de lo más tóxica a la hora de fomentar la igualdad de géneros.

Sobre Mario Luna, se muestra igualmente contundente. Según Rubén, “no esconde ni disimula su misogínia” y pone como ejemplo el vídeo “Cómo tocar a una mujer para seducirla: contacto físico y sexual”. “Podría sustituir a la mujer del vídeo por un maniquí, es vejatorio y demencial. Con la excusa de proteger su privacidad ella está como muerta, como una marioneta sin interacción”, sentencia el psicólogo que tampoco da su aprobación a que Mario utilice el recurso de afirmar “saber ‘lo que ellas realmente quieren’” o meterse en la mente “todas las mujeres”. Por último, el psicólogo apunta que todo el discurso de Mario “da vueltas al concepto de ‘la mujer débil y el hombre que sabe lo que ella quiere: sentirse protegida”.

En definitiva, ninguno de los entrevistados pasaría el filtro del psicólogo que, por si fuera poco, detecta claros síntomas de narcisismo en todos ellos, sin embargo, lejos de amilanarse tanto Mario Luna como Ray Havanna (en el caso de Cristian Cruz bastaron las críticas para que decidiese borrarse del reportaje) dan la cara y defienden su trabajo. “Me gustaría que quien lea esto sepa que tengo cientos de miles de chicas siguiéndome. Los vídeos dirigidos a ellas tienen tanto éxito o más que los dirigidos a los chicos, es más están arrasando y basta con echar una ojeada a los comentarios que hacen para entender que lo que muchas de ellas sienten es entusiasmo por mi trabajo”, insiste Mario que insiste en que no rechaza la vulnerabilidad del hombre sino que enseña a "gestionarla de forma atractiva", se declara como feminista e, incluso, afirma sin dudar: "Yo atraigo a los machistas y los reformo con mis vídeos". Es más, invita al psicólogo Rubén a “un debate público en la plataforma que él elija”.

Los gurús se defienden

Por su parte, Ray Havana, no se da por aludido respecto a las críticas del psicólogo ya que opina que escuchar un par de podcasts no es suficiente para emitir un juicio de valor y reivindica que él no es “ni machista, ni feminista sino equitativo”. “La idea por detrás de mi proyecto no es ‘realzar el papel del macho dominante’ sino devolver el equilibrio entre ambos sexos. Lo masculino y lo femenino son dos polos opuestos de una misma conducta. Ni mejores ni peores: distintos. Tenemos distintas necesidades y distintas formas de expresarlas. Aprendiendo la manera más eficiente de detectarlas y de comunicarlas, todo es mucho más fácil”, concluye.

Han pasado 12 años desde que Neil Strauss la petó como su ‘Biblia de la Seducción’. Conversando con Mario y con Ray es fácil darse cuenta de la inevitable velocidad con la que todo este mundillo se ha visto obligado a evolucionar. Nuestros moldes cada vez exigen más igualdad y respeto y, de entre los charlatanes, ‘vendemotos’ y demás personajes de discoteca que se vanaglorian de sus conquistas en sus talleres o en las redes sociales en plan ‘manada’, también los hay que han sabido reciclarse e intentan con más o menos éxito ofrecer algo útil a sus siempre bien nutridas audiencias, aunque sea desde el campo de la autoayuda o el coaching emocional. 

Incluso Strauss, que ahora es un cuarentón casado y con hijos, reconoció a The Independent que más que una evolución de la seducción, lo que ha cambiado han sido los mismos seductores: “A cierta edad quería ligar y tener mucho sexo. Ahora lo que quiero es estar en una relación y tener todavía más sexo (…) todavía creo que es importante entender las dinámicas sociales pero no para la atracción sino para obtener tu propia felicidad”. Aunque está claro que el tufillo machirulo no ha desaparecido del todo, al menos su evolución es la prueba de que toda la sociedad a evolucionado junto a ellos o, como diría Rubén, a pesar de ellos. Eso sí, yo pagaría por ver el debate entre los dos.