Guía completa para introducirse hasta el fondo en el sexo anal

La educación sexual que recibimos es heterosexual, por eso desconocemos cómo practicar sexo anal. Te explicamos paso a paso cómo hacerlo

El agujero negro. La puerta de atrás. El agujero equivocado. Hay muchas formas de hacer referencia al ano, pero todas provienen de la misma idea: es una puerta de difícil acceso. Muchos lo hemos intentado o practicado, siempre cargados de dudas porque la poca educación sexual que recibimos obvia todo lo relacionado con el sexo anal. Pero no sufras, te presento la guía definitiva para despejar todos los enigmas del sexo anal. Sigue estos pasos y conseguirás un polvazo que pasará a los anales de la historia.

1. Motivación psicológica

Con este título no te debes imaginar un ritual de preparación complejo. El sexo anal es más fácil de lo que se cree. Muchos lo practicamos cada semana (¡con suerte!) y no nos comemos la olla cada vez que nos metemos en la cama. Pero si todavía no estás acostumbrada/o a esta práctica, lo principal es prepararse psicológicamente.

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Primero, querer hacerlo, punto importante. No cedas por nadie, ni tan siquiera por tu parejala mayoría de violaciones son producidas por la pareja–. Segundo, eliminar los tabúes que rodean al sexo anal. Muchas mujeres tienen interiorizado que este tipo de coito es de ‘fáciles’, de ‘putón’. Tener relaciones anales, si no se eliminan estos tabúes, puede provocar un rechazo inicial que dificulte la relación o vergüenza posterior. Es esencial expulsarlos para disfrutar en plenitud.

Los hombres heterosexuales también deben aplicarse el cuento. Como explica Ignasi Puig Rodas, psicólogo clínico y sexólogo, algunos creen que es de ‘maricones’ (como si fuera algo malo) y que van a perder su ‘hombría’. Se puede ser pasivo en la penetración anal y que la parte activa sea una mujer (por ejemplo, introduciéndote los dedos o un dildo). Al fin y al cabo, los hombres tienen zonas erógenas dentro del ano y es natural querer estimularlas. “La identidad sexual y la práctica sexual no están íntimamente ligadas”, argumenta Ignasi. Partiendo de estas ideas iniciales, se puede empezar con una disposición psicológica adecuada.

2. Limpieza

Prácticamente la mayoría de guías sobre el sexo anal te dirán que lo importante de limpiarse es hacerlo para no manchar. Pero eso es falso. Manchar con heces cuando estás siendo penetrado por el ano es normal. Evitable, pero normal. Nadie debería escandalizarse, asustarse o enfadarse si el condón se mancha porque es algo natural. Por lo tanto, no nos limpiamos para que la persona que penetra tenga una experiencia placentera sino por la salud física y mental del penetrado/a.

Primeramente, el ano es una zona de excreción, hay bacterias y microorganismos tóxicos y se requiere cierta higiene para evitar infecciones. Además, nos limpiaremos para generar un estado psicológico que facilite el coito. Si nos sentimos sucios tendremos una constante preocupación que nos dará muchos bloqueos, solo pensando en si estamos manchando o no, y se nos hará más difícil dilatar, liberarnos, y disfrutar del sexo.

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Otro punto a tener en cuenta es cuándo cagar. La mayoría de asiduos al sexo anal coinciden que lo mejor es ir de vientre entre una y tres hora antes para asegurarse de que ningún zurullo no salga a saludar a la punta del pene. Aunque esto no es una sentencia universal y tan solo es para ir sobre seguro. Si no has ido al baño en ese lapso de tiempo, no te ralles demasiado, no es especialmente importante.

Ignasi apunta algunos consejos para limpiarse bien. Esencial: no te limpies con cualquier jabón o producto químico, utiliza agua o productos específicos para la limpieza intestinal o anal (la mucosa del intestino absorbe con facilidad y no queremos que se trague nada tóxico y perjudicial), también puedes usar enemas (eso sí, no te metas el enema hasta lo más profundo del intestino) y, sobre todo, respeta la temperatura corporal (no utilices agua fría o puedes provocar desajustes térmicos a tu interior). Aun así, claro está, cada práctica tiene sus necesidades, y la limpieza estará determinada por lo que quieras hacer. Si vas a meterte un superdildo, requerirás una limpieza a fondo (con enemas), pero si solo quieres experimentar con los dedos de tu pareja, con una limpieza más superficial ya será suficiente.

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También es importante la limpieza en los objetos insertados. Por ejemplo: se pueden usar guantes desechables si lo que se quiere es jugar con los dedos y el ano, al igual que condones para los juguetes o penes. Otro punto importante es que “cada agujero tiene su juguete”, como apunta Ignasi. No debemos compartirlos entre vagina y ano (pueden darse infecciones) o entre varios anos (por el mismo motivo). Ah, y después de cada uso, es importante limpiar bien el juguete porque pueden quedar restos. Para asegurarse su limpieza, mejor comprar juguetes lisos, y evitar los rugosos o con formas difíciles, que son más difíciles de lavar.

3. Dilatar y entrar al ano

Antes de empezar a dilatar tenemos que estar cómodos. La musculatura anal se contrae fácilmente y responde en gran parte a nuestro estado nervioso. Cuando ya te han dado por culo varias veces, sabes que te va a dar placer, así que tu musculatura se destensa fácilmente, pero si es tu primera vez y está cerrado a cal y canto, hay algunos truquitos para destensar la situación.

Asegura Ignasi que tener el control ayuda. Por ejemplo, puedes agarrar la mano de la otra persona e introducírtela tú, pactar una palabra clave para parar si te duele o usar tú mismo el juguete. “Tú eres quien decide qué y cómo entra”, añade. Tu primera vez entrando al ano no tiene por qué ser en un acto sexual. Puedes hacer una sesión de exploración rectal para descubrirte, o simplemente tantear lo que se siente introduciéndote un dedo o un objeto más pequeño que un pene. Como apunta Ignasi, “mejor pasarse de cortos y luego querer más, que pasarse de largos y no querer repetir nunca más”.

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Para entrar al ano no todo depende del pasivo, la pericia del activo es muy importante. No se puede penetrar sin estimulación previa, y si haces un proceso de relajación-tensión de la musculatura anal a través de la estimulación manual, la zona estará más relajada y no habrá un desgarro por la tensión. Ignasi explica una fórmula para ayudar al ano a dilatarse mientras entras: primero, con un dedo das vueltas circulares a toda la musculatura, estimulando el ano. Luego haces cortas introducciones y muy suavemente vas dejando que la musculatura se dilate. Al cabo de pocos segundos de introducirlo, lo retiras y continúas con los movimientos circulares. Ve alternando ambos movimientos, introduciendo cada vez un poco más, hasta que la musculatura se relaje lo suficiente como para introducir un pene o un juguete más grande que los dedos.

4. Penetración y posturas

Cuando quieras pasar de los dedos o juguetes pequeños a alguna cosa más grande recuerda usar, además de preservativo, lubricante de base de agua. Si la zona está bien lubricada, es más fácil entrar, hay menos fricción y se previene que se rompa el condón. Y, además, en el caso que se rompiera el condón, con lubricante es más difícil que se produzcan pequeñas heridas o rupturas en las mucosas anales, lo cual reduce significativamente el contagio del VIH.

Sobre posturas no hay nada escrito. Aunque con el perrito el activo suele entrar con más facilidad, puede resultar un poco denigrante para la persona penetrada y sentirse incómoda. Una forma de rebajar la tensión que siente el penetrado es con el activo tumbado y el pasivo sentándose sobre su pene. Así, es el pasivo quien decide a qué ritmo entra dentro de él, con qué velocidad y hasta qué punto. Es cuestión de que el penetrado tenga el control para que se sienta más seguro. Una vez ya se haya dilatado bien y se esté preparado, se puede cambiar a muchísimas otras posturas, que no será por falta de ellas.

5. Placer

En España hay muy poca gente que practica el sexo anal. No llega casi al 10%, y en caso de mujeres como parte activa, es un 1%, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas. Entonces, probablemente más de uno preguntará: ¿por qué practicar sexo anal? Pues porque es la hostia, y todo el mundo puede disfrutarlo. Algunos mitos dicen que las mujeres no sienten nada, que solo lo hacen por morbo. Y eso es mentira. Aunque el morbo juega un importante papel (que algo nos dé morbo multiplica el placer que nos otorga), también las mujeres tienen puntos sensoriales en el ano.

Lo que las mujeres no tienen y los hombres sí es el punto P. Se encuentra cerca de la próstata y es una zona muy sensorial que produce placer. Para encontrarlo no es necesario un falo, se puede llegar con los dedos. Los metes y buscas por la cavidad, normalmente con las yemas hacia arriba y haciendo forma de gancho. Cada cuerpo es un mundo, así que la cuestión es palpar y buscar, puede variar algunos centímetros. E incluso puede ser que algunas personas tengan más sensores del placer en el cuello, los pezones o cualquier otro lado. ¡Todo es cuestión de descubrir nuestro propio cuerpo!

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Aunque el sexo anal pueda parecer aterrador a primera vista, una vez lo pruebes descubrirás todo un mundo de placer. Te permitirá innovar en la cama y conocer nuevos focos de gusto en tu cuerpo. Verás que entrar por la puerta de atrás te va a gustar mucho más.