Dulceida estalla ante las críticas y cierra su cuenta de Twitter

La comunidad de Twitter ha atacado a la influencer catalana por publicar una fotografía promocional con modelos de cuerpos canónicos

Ser una celebrity en tiempos de Twitter no es tan sencillo como parece. Imagina la presión que sentirías si cada uno de tus movimientos fuese estudiado con lupa y, que si alguien creyese que te equivocas —y siempre hay alguien que lo cree—, fueras sometid@ a esa técnica de acoso y derribo masivo tan propia de las redes sociales. Dulceida, es decir, Aída Domènech, lo está sufriendo en sus carnes. Hasta el punto de que una nueva polémica, la enésima que tiene a la influencer de moda como blanco de la ira twittera, la ha llevado a cerrar su cuenta de Twitter, según cuenta El País.

Recordemos que Dulceida ya experimentó el escarnio digital el pasado verano cuando decidió publicar un stories pidiendo a sus fans —de forma bastante educada— que no la molestaran para pedirle fotos mientras intentaba descansar en una playa de Menorca. Los haters rápidamente se lanzaron a su cuello con la misma intensidad que carencia de argumentos. Y también se lió parda, muy parda, cuando publicó unas fotos de su novia tomando un baño en la Ciudad del Cabo (Sudáfrica) mientras la ciudad sufría una gran sequía. Lo que se viene llamando no dejar pasar ni una.

La última polémica, la que ha terminado de reventar su paciencia y sus nervios ha girado en torno a una fotografía donde presentaba su nueva colección de ropa de baño. El problema, según los megahaters, es que Dulceida siempre ha defendido la belleza no canónica y, sin embargo, las chicas que aparecen en la fotografía promocional son canónicamente esbeltas. Algo que no debería crear polémica alguna porque uno, las mujeres con cuerpos canónicos también tienen derecho a coexistir—tampoco se trata ahora de estigmatizar a las modelos delgadas—, y dos, todas esas modelos son amigas de la instagrammer catalana.

Dulceida no ha querido dar explicaciones sobre el cierre repentino de su Twitter. Pero una fuente cercana a la bloguera ha explicado a la revista Divinity que "Dulceida está harta de las críticas feroces y gratuitas, Twitter se ha convertido en una red social de odio profundo en la que la gente se permite insultar y vejar sin revelar su identidad". Hipócrita es lo más flojo que le han soltado estos últimos días. Quizá toda esta polémica nos pueda servir para reflexionar sobre la utilidad de las redes sociales. Seguir y reflexionar, sí. Pero convertirnos en el Gran Hermano y linchar a las primeras de cambio no parece muy saludable.