¿Tan Difícil Es Tener Una Conversación Civilizada En Facebook?

¿No te parece que las redes sociales son un nido de trolls? Ya sabes, esos energúmenos empeñados en destruir al prójimo; cuanto más hiriente sea el comentario, mejor. Pero si lo piensas un poco, ¿no actúas tú así a veces? ¿Son las discusiones digitales producto de mala voluntad o una consecuencia del medio en que se producen?

Los estudios sobre el tema muestran un panorama bastante negativo: que si parejas que rompen por culpa de WhatsApp, que si yihadistas adoctrinados a través de Internet... Y no creo que sea casualidad, porque casi todas las redes sociales tienen algo en común: la ausencia de lenguaje no verbal.

Solo un porcentaje muy pequeño de la comunicación se produce a través de las palabras; los gestos, la postura o la mirada transmiten mucho más. ¿Qué sucede, entonces, si los eliminamos de la ecuación? Pues que la inmensa mayoría del mensaje se pierde por el camino.

Si a eso le sumamos la mala costumbre de decir las cosas sin pensar, costumbre que las redes sociales alimentan, el resultado es el consabido pandemónium: discusiones interminables, violentas y ponzoñosas en torno a temas sin la menor importancia. Ríase usted de los bizantinos...

Por eso creemos que a nuestra generación le falta formación. ¿No os dais cuenta de que hemos adoptado las redes sociales sin que nadie nos enseñase a utilizarlas? Sabemos escribir un comentario pero no aprendimos a pensar antes de hacerlo. Solemos darle al like pero no entramos en un enlace para leerlo con atención. Nos encanta ver la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio.

Y hablo así porque a menudo me siento imbécil por meterme en discusiones que no llevan a ninguna parte, por escribir sobre temas de los que no tengo ni puta idea y por tomarme a la tremenda comentarios que, a lo mejor, solo pretendían ser constructivos.

No nos cansaremos de repetirlo: somos la generación peor comunicada, y eso que tenemos más medios que nunca. El quid de la cuestión es que para comunicarse hace falta escuchar primero, y el muro de una red social nos ofrece una imagen demasiado fría como para percibir que hay personas al otro lado de la pantalla, tan necesitadas de conectar con alguien como nosotros.

Sí, hay mucho troll suelto en Internet, pero también hay malentendidos. Cuando dejes de creer que eres el centro del universo y pienses un poco -un poquito nada más- antes de hacer clic, tal vez comiences a disfrutar de las redes sociales y a tener una verdadera conversación, sana y civilizada.

Crédito de la imagen: Jianwei Yang