Cómo convertir la masturbación en un ejercicio de meditación para combatir la ansiedad

En el mindfulness solo hay espacio para el aquí y el ahora, y aplicándolo a la masturbación es muy beneficioso para tu salud mental y corporal

La meditación va más allá de la típica imagen de piernas cruzadas, manos sobre las rodillas, ojos cerrados, recitar mantras y regular la respiración. “Esta es solo una versión de la meditación”, explica Patricia Karpas, cofundadora de Meditation Studio a Elite Daily. “También puede ser meditación hacer running a un ritmo constante o escribir en un cuaderno, así que sí, la masturbación también puede ser una forma de meditación”.

Al fin y al cabo, lo que es necesario para que estos actos tan mundanos se conviertan en meditación es que se hagan con mindfulness. Esta práctica, también conocida como conciencia plena, consiste en estar atento al momento, sin distraer tu mente y focalizándote en la actividad que estás haciendo para sacarle el mayor rendimiento, inmersión y goce. Es una técnica que proviene del budismo y que cada vez se utiliza más en muchísimos ámbitos para apartar nuestras preocupaciones de estas actividades.

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Para masturbarte con mindfulness debes hacerlo a través de la práctica que se conoce como ‘escaneo corporal’, esa que consiste en explorar tu cuerpo conectando tu mente al sentido del tacto y olvidarte del resto. Cierra tus ojos y usa las yemas de los dedos para encontrar tus zonas erógenas. Experimenta, acaricia, pellizca. Así podrás ir notando tensiones, las zonas más sensibles y los puntos más placenteros. Descubriéndolo, sabrás mejor qué quieres en los preliminares. Conocer más tu cuerpo supone disfrutar más. Y, sobre todo, que en tu cabeza sólo esté tu cuerpo, no haya otros pensamientos que interfieran.

Después de analizar la sensibilidad de tu piel a través del ‘escaneo corporal’, toca pasar a los genitales. Para hacer una masturbación mindfulness, “dedícale mucho tiempo, el que sea necesario”, apunta Karpas. Por ejemplo, un domingo de esos que no hay nada más que hacer que tumbarse viendo documentales en Netflix. El espacio donde vayas a masturbarte debe ser cómodo y relajante, un lugar donde no vaya a haber interrupciones y ni estímulos que te distraigan.

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Una vez estés el entorno esté preparado para centrarte al 100% en tus genitales, empieza el ‘escaneo corporal’. El mismo artículo recoge las declaraciones del sexólogo Jill McDevitt: “Cuando te estés masturbando, estate atento a las áreas que estás tocando, fíjate en el ritmo de tus movimientos y la presión que utilizas”. Principalmente por dos motivos. Uno, porque la estimulación de la zona depende de los movimientos y presiones, así que explorando diferentes formas de estimulación te permitirá descubrir nuevas formas de placer.

Segunda, porque si estás tocando de formas diferentes, jugando y experimentando con los movimientos, corres menos riesgo de entrar en piloto automático —es decir, masturbarte de forma no consciente—. Es muy importante no dejar de pensar en los movimientos y en encontrar nuevas formas de placer, porque si te masturbas como siempre, estás tocándote para tener un orgasmo rápido y fácil, y no estás realmente disfrutando de una sexualidad plena y consciente.

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Pero, ¿qué hay de malo en masturbarse de forma ‘automática’? ¿Por qué complicar tanto la masturbación? McDevitt recomienda esta masturbación a todas las personas que tengan ansiedad, que se sientan atrapadas, que estén tristes o que, en definitiva, crean que su existencia es un poco anodina y les falta encontrar más sentido y satisfacción en el aquí y en el ahora. Es muy importante pararse, desconectar y masturbarse con sentido. Así lograremos un tipo nuevo de orgasmo, mucho más trabajado y que se adapte más al estado actual de tu cuerpo. Toca apagar el piloto automático y, de verdad, entender nuestro cuerpo con profundidad.