Se Acabó: O Tu Móvil O Yo

Esta es la historia de millones de personas como tú o como yo que, de manera consciente o inconsciente, contribuimos a que nuestra sociedad se haya convertido en una masía que acoge a personas formadas a partir del mismo molde y cuyo destino final parece ser el mismo: vivir una vida que nos dé comodidades y no problemas, que nos depare más alegrías que penas y que nos permita, ante todo, sentirnos realizados como seres humanos.

Si bien es cierto que la tecnología ha abierto de par en par las puertas al desarrollo, no todo lo que el siglo XXI ha traído consigo parece ser digno de alabar... Subes al autobús, coges el tren, vas a ver un partido de fútbol, haces la pausa para tomar café, esperas en la consulta del médico... ¿Qué pueden tener en común todas estas actividades que, aparentemente, podrían resultar tan distintas entre ellas? ¿No se te ocurre? Pues, sin ir más lejos, la respuesta es que en todas ellas podemos apreciar la notoria presencia de alguien que parece, irremediablemente, ha llegado para quedarse y no marcharse jamás: el teléfono móvil.

Este ha pasado de ser (y no hace tanto de ello) de una herramienta de trabajo y de comunicación puntual a algo que es capaz de dirigir cada uno de nuestros movimientos. Sí, el móvil es el principal responsable de que casi te atropelle un coche al cruzar la calle; él es el causante de que te hayas perdido esa perecedera estrella fugaz; y, por supuesto, él es el culpable de que nuestra conversación, en la que yo pongo tanto empeño, no fluya... ¿Qué lástima, verdad? Quizás no es tu caso, estarás pensando, pero pondría la mano en el fuego en que has mirado tu móvil al menos una vez desde que has empezado a leer este artículo.

Entonces, ¿quién es el responsable de que casi te ocurran tantas desgracias juntas y de que no seas capaz de contemplar la inmensidad de la vida, el móvil o tú? Quizás es un buen momento para que nos paremos a pensar en ello, ya que te puedo asegurar que, aunque les des prioridad a estas acciones, no encontrarás la respuesta ni en la última foto que te han enviado por Whatsapp, ni en el último 'like' de Facebook ni, tampoco, en tu nueva compatibilidad en Tinder.

Y tajantemente quiero reivindicar que este artículo va dedicado a todas aquellas personas que, por qué no decirlo, han perdido los papeles y han dejado que este pequeño aparato dicte cada uno de nuestros pasos y altere de un momento a otro nuestro estado emocional. Basta ya de que salgamos a la calle y tú te pases el rato mirando si te han hablado por Whatsapp, si has recibido el correo con las notas finales, revisando tus fotos de Facebook o las noticias de Twitter. Y no, amigo, no, tu móvil no ha vibrado en ningún momento, aunque tu cerebro te dé órdenes de que lo compruebes cada ciertos periodos de tiempo.

Así pues, escúchame y te escucharé; aconséjame y déjate aconsejar; déjame ayudarte y te ayudaré; sustituye cada ojeada que le echas al móvil y mírame a mí; pero bajo ningún concepto permitas que te falten el respeto haciendo otras tareas mientras tú dedicas tu tiempo en alguien que no valora tus palabras y tus gestos.

Por todo ello, para cerrar estas líneas, te queremos retar a que por un día dejes tu móvil en casa y salgas a pasear, a contemplar el paisaje, a las personas y a los monumentos que abanderan tu bella ciudad. Seguro que será similar a lo que le ocurre a muchos con el tabaco; al principio cuesta dejarlo, pero una vez te acostumbras ves la vida con otros ojos y empiezas a vivirla como es debido. Recuerda que más allá de la nictotina y de las garras del teléfono móvil existe una vida que te está esperando para darte grandes dosis de buenos momentos que serán exclusivos para ti.

Recomendación milenial: somos una generación que ha apostado por la comunicación instantánea, escribimos más que nunca y estamos informados de todo cuanto nos rodea las 24h del día. No obstante, no permitas que un hábito tan extendido como este se acabe apoderando de ti. Proponte ser diferente al resto de los mortales, juega con tus reglas sin perjudicar a los otros y contempla cada detalle que, seguramente, no has percibido hasta ahora por adorar a esa máquina que ha cambiado de manera clara tu vida y la de muchos. Se acabó: o tu móvil o yo.

Crédito de la imagen: thechive.com     Música: Kevin MacLeod     Locución: Jesús Ranchal

La música empleada en esta locución está registrada bajo una licencia Creative Commons