El violentómetro es la original manera en la que una universidad intenta prevenir la violencia machista

El 27,4% de los jóvenes de entre 15 y 29 años cree que la violencia machista dentro de una relación sentimental es una conducta normal

Una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia machista por parte de su pareja o de terceros, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Una lacra que, preocupantemente, está aumentando entre los jóvenes de entre 15 y 29 años, el 27,4% de los cuales considera la violencia de género una conducta normal dentro de la pareja, como indicaba el Barómetro 2017 de ProyectoScopio elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. Conscientes de esta tendencia, una universidad —al parecer argentina— ha tomado la decisión de repartir entre los estudiantes unos marcapáginas que incluyen un violentómetro machista.

“Me lo dieron en la facultad y creí necesario mostrarlo”, escribía hace unos días el usuario de Twitter @Sschmunk para acompañar la fotografía del marcapáginas, que ronda los 16.000 retuits y supera los 13.000 likes. Bajo el lema de “la violencia también se mide”, el violentómetro incluye tres categorías según su gravedad: Alerta (abarca desde los celos iniciales a los insultos, pasando por la prohibicion, humillación o manipulación), Necesitas ayuda (control, extorsión, amenazas o directamente golpes físicos) y Tu vida está en peligro (encierro, violación, amenaza de muerte, tortura, secuestro), cuyo final puede ser la muer.

Desde fuera, la peligrosidad de todas estas conductas puede resultar sencillo de identificar, pero tenemos que recordar que la violencia machista suele camuflarse tras capas de supuesto amor romántico, además de estar rodeada de una minusvaloración social que puede llevar incluso a las víctimas a restarle importancia. De hecho, algunos respuestas en Twitter han ido del “¿no es un poco exagerado?” al “espero que sea para hombres y mujeres la aplicación del panfleto”, pasando por un “reducir la psicología humana a algo tan superficial y artificial es absurdo”. ¿Casualidad que sus autores sean todo hombres? No. Por eso acciones educativas como este genial marcapáginas resultan imprescindibles todavía.