Cuando El WTF Más Grande Es Un Artista Pintando Con Su Pene

Qué diría Dalí si levantara cabeza. O Degas si los artistas de esta nueva Era decidieran darle un giro inesperado a sus inmaculadas bailarinas de ballet. O mi abuela, si se lo contara. Pintar con el pene es fácil si sabes cómo, sobre todo cuando tienes un miembro al que le gustan las emociones fuertes, y un peculiar gusto artístico para recrearlas.

Es el caso, véase por intuición a partir del titular, de estos pintores que la red ha denominado "pintores de brocha gorda". Y no porque necesariamente sus muestras artísticas se vean reflejadas en grandes murales, que también, sino porque los centímetros de su pene les han permitido llevar el arte hasta lo más profundo, y sin que en este caso el término "profundo" haga referencia al interior de una vagina.

Entonces, ¿el tamaño importa? Según la fisionomía y la gracia divina que un ser superior le otorgó a Brent Ray Fraser, diríamos que sí. El tamaño importa. Sus treinta centímetros le han permitido crear obras tan notables como el retrato que realizó de Barack Obama. Un mural que fue reconocido como forma de arte abstracta y que Brent destaca como uno de los más importantes.

En cuanto a la técnica, lo de siempre: cada maestrillo tiene su librillo. Aunque en este caso el librillo sea algo muy bizarro. Asegura que puede pintar con el pene tanto flácido como en estado de erección, pero que ambas formas tienen finalidades distintas. La primera es la que le sirve para el relleno y la segunda para esbozar los primeros bocetos y detalles que le servirán para darle identidad a la obra. En cualquiera de sus trabajos, por supuesto, los preliminares son necesarios: vaselina en las partes íntimas y pinturas elaboradas a base de agua para que no dañen su piel.

Pero no solo de Brent se compone este mundo. Otros artistas como Pricasso -aquí Picasso se lleva las manos a la cabeza mientras mira alrededor aturdido y pone sus ojos en blanco- también han sabido hacerse su huequecito en la industria. A él la inspiración le vino en un baño público cuando tuvo la idea de deslizar su pene a través de la tapa del urinario dibujando una carita sonriente. Fue tal lo que él consideró como innovador que lo primero que hizo fue comprarse un caballete y empezar a experimentar con el miembro pa' arriba y miembro pa'abajo. Y tanto experimentó que se hizo experto, no solo aprendiendo a utilizar la gracia de su pene sino también otras partes como el escroto o las nalgas. Sus obras han estado expuestas, aunque sin pena ni gloria, en algunas galerías de arte y en numerosas ferias de sexo en las que también pintó retratos a los asistentes.

La vida es un cuadro divertido cuando aprendes a pintarlo con la técnica adecuada. Aunque esta se lleve a cabo con un pene y el pincel sea algo colgando entre tus piernas.