Una sexóloga analiza los perfiles tóxicos de las parejas de La isla de las tentaciones

Más allá del meme de "¡Estefaníaaaa!" se esconden muchas lecciones sobre relaciones que nos enseñarán qué no hacer cuando nos enamoramos

"¡Estefaníaaaa!" es, indudablemente, el meme español de lo que va en 2020. A pesar de que el coronavirus está ocupando todas las portadas, bromas y chistes, La isla de las tentaciones, el reality de donde surge este famoso grito que ha sonado hasta en los Goya, ha sabido posicionarse. La explicación es sencilla: este programa, en el que cinco parejas heterosexuales se separan en dos casas en medio de un resort caribeño donde tendrán que convivir con solterxs que buscan el amor, nos despierta un morbo cruel y adictivo al ver fracasar el amor frente a nuestros ojos. Pero si destaca algo del programa de Mediaset es que cada pareja encarna una actitud tóxicas muy común. Por eso, hemos hablado con la sexóloga y terapeuta de parejas Núria Jorba para analizar cada uno de sus comportamientos y así evitar repetirlos. 

Los celos, protagonistas del programa

Cada uno de los enamorados que han ido al programa encarnan un tipo de toxicidad, pero todos comparten los celos. No obstante, los que llevan el dudoso título de ser lxs más celosxs son Fani, Andrea, Álex y Fiama, que anulan a su pareja constantemente. Lo demostraron desde el día uno en los vídeos de presentación en los que se describían como personas "posesivas" y que no dudaban en decirle a su enamordx "no hagas esto, no vayas con estx, no bailes con otrxs, etc.”.

Como explica la sexóloga, todos ellos son víctimas de la ley del espejo, en la que proyectamos en el otro aquello que realmente somos. En otras palabras, cuando nosotros tenemos terror a que nuestra pareja sea infiel de forma injustificada es probable que sea porque nosotrxs mismxs lo haríamos y creemos que nuestra pareja nos hará algo que somos capaces de hacer.

Andrea: culpar a tu novio de tus errores

Pero los celos no son la única toxicidad que desprenden los concursantes. Uno de los personajes que más hate ha desatado es Andrea que ha demostrado un nivel mínimo de autocrítica. Contexto: Andrea no deja de darse el lote con un soltero, Óscar. Eso sí, luego se enfada porque su novio, Ismael, está en el jacuzzi –sin contacto físico– con otras. “Cuando lo que vemos en nuestra pareja nos molesta pero no somos conscientes de que lo que hacemos también está mal es porque no tenemos autocrítica y estamos poniendo el peso de la relación en la otra persona”, dice la sexóloga.

Está actuando mal, pero se justifica diciendo con “es que el otro también lo hace mal”. Está haciendo que la relación dependa de Ismael, así que si ella lo engaña, la culpa no es suya. Es una acción-reacción a una mala praxis del otro. Al final, incluso Ismael ha acabado cayendo en esta misma dinámica y tras ver que Andrea se enrollaba con Óscar ha decidido ir a saco a por otras solteras.

¿Y la empatía?

Andrea no solo carece autocrítica, también empatía. Cada vez que le enseñan vídeos de Ismael se enroca todavía más en la competición de “pues si él zorrea, yo más”. Se la suda que su novio pueda sufrir porque quiere seguir liándose con Óscar sin sentirse culpable. Al fin y al cabo, según la sexóloga, esa es la base de su relación: “son una pareja competitiva, se guían por el ‘yo hago según tú hagas’". Por su parte, Fani reproducía la misma actitud de Andrea de "yo me lío con otro e intento justificar mis acciones buscando una mala actitud en mi novio". En el caso de Fani fue que veía a Christopher apagado al separarse de ella y le parecía "aburrido" y "poco deseable", por lo cual ella misma "se veía forzada" a liarse con Rubén, un soltero que le parecía mucho más interesante que su novio. 

Pero llegó el capítulo 5, el del mítico “¡Estefaníaaaa!”, en el que las chicas se enfrentaron a sus actos y vieron cómo habían afectado los cuernos a sus novios. Fani parecía que mostraba por primera vez empatía, reconociendo que estaba haciendo daño a Christopher, pero no. Como explica Jorba, “hay dos tipos de empatía, una real y otra superficial y egoísta”. La de Fani es esta segunda, que solo aparece cuando ve sufrir a Christopher en vídeo. Solo se siente mal cuando se confronta cara a cara con el dolor que ha causado. No es una empatía real, solo le viene cuando tiene que enfrentarse a sus actos, o sea, no le duele el sufrimiento del otro, sino su propia culpabilidad.

La disfuncionalidad de Álex y Fiama

Fani y Andrea no son las únicas en protagonizar episodios tóxicos. Probablemente otra de las relaciones más reprochables es la de Álex y Fiama: de momento, ninguno de los dos se ha metido los cuernos y sin embargo son los que más han llorado. El pico de desconfianza fue, de nuevo, en el mítico capítulo 5, cuando en el momento de los vídeos le dijeron a Fiama que no tenían imágenes que mostrarle de Álex y se derrumbó. Muchos no entendimos por qué. Lo normal, lo lógico, es que si estás en un reality y tu pareja hace cosas turbias te van a enseñar los vídeos. Por eso, si te dicen que no hay imágenes de él te pones feliz, porque no hay nada malo que enseñarte. ¿Qué pasó por su mente para derrumbarse por eso, para pensar tan mal de su novio?

Él es hiperceloso lo cual tapa los celos de Fiama. Si Álex constantemente muestra su inseguridad con sus celos (“no me mientas”, “no te vayas con otros”…), los celos e inseguridades de Fiama (que también tiene, y muchos) se calman porque ve que él es tan dependiente que no tiene nada que temer. Pero en el momento que ella no tiene la seguridad de los celos de él, cuando no le dan imágenes, es cuando se derrumba. En el momento que no tiene esa seguridad tóxica es cuando sale su inseguridad”, añade Jorba.

Álex y Fiama | La isla de las tentaciones

En resumen, no hay confianza. “Lo ideal debería ser que aunque no sepas qué hace tu pareja, tener la tranquilidad de que esa persona no te hará daño, y aunque te lo haga, saber que tú lo puedes gestionar y tienes la autoestima suficiente para no depender del otro”, asegura. Álex y Fiama no tienen esa base, son hiperdependientes cuando deberían ser interdependientes (“yo soy independiente pero tengo un vínculo contigo”, define la sexóloga).

Gonzalo, premio al más inseguro y perverso

Por último, quedan la pareja de José y Adelina ("la única sana", según Jorba) y la de Susana y Gonzalo. El problema de esta última es él, no ella. El que en teoría es el más "salao" de la edición, que está siempre riendo y haciendo bromas, se esconde una inseguridad muy perversa. “Su forma de reafirmarse es menospreciando a los otros”. Recordemos el primer capítulo: cuando enseñaron quiénes serían los solteros con los que su pareja viviría, los llamó feos y poca cosa. Eso, como explica la sexóloga, refleja que su forma de conseguir autoestima es intentando destruir la de los demás. Cuando estás seguro de ti mismo deberías pensar: “ellos son guapos pero yo también tengo cosas que ofrecer”, no tienes que denigrar a nadie.

Además, es perverso porque muchas veces se ríe de sus compañeros. Lo vimos cuando se alegró de los cuernos de Christopher. O cuando intentó que José tuviera dudas de Adelina tras ver un vídeo de Susana con un soltero con quien tenía química, para sentirse mejor. También en el capítulo 6 metió cizaña en las relaciones de Álex e Ismael. Su toxicidad se basa en destruir a los demás en cambio de elevarse él mismo como persona.

Finalmente, Jorba felicita a Mónica Naranjo por su papel como presentadora. “Mientras que todos hablan de los cuernos como algo físico, ella lo hace desde lo emocional. Les dice que si no les preocupcca más que hayan conectado, en cambio de haberse besado”. Es decir, ellos tienen miedo a que se líen con otros. Sin embargo, no parecen tan preocupados con que hayan encontrado un amor más sincero. “Quizá estaría bien que la leión final del programa sea que un beso se puede perdonar, pero cuando tu pareja conecta con emocionalmente con otro de una forma que contigo no lo ha hecho, duele”, concluye. Duele más.