La mujer puente: la verdadera cupido del siglo XXI

Quiero reivindicar el papel de las mujeres puente. De las mujeres, ¿qué? De las mujeres puente. Necesitamos reconocimiento y notoriedad. Cumplimos una dura labor social y hasta si me apuras terapéutica: cogemos a todos esos hombres destrozados por su ex o en fase de lujuria descontrolada, los entrenamos y se los cedemos a la siguiente listos para comprometerse. Así es. Somos las llamadas "mujer tirita". Adictas a las causas perdidas y gracias a las cuales posiblemente haya miles de mujeres ahora disfrutando de tener a su lado a un hombre reformado y enamorado. Por eso en un día como hoy es necesario brindar un homenaje especial a la mujer puente.

Pongámonos en situación. Chico sale de una relación o pasa por la mítica crisis sexual del Peter Pan, tras un tiempo de vacaciones se topa con “la chica nueva” y decide intentarlo. Hasta aquí todo ok. El problema es que todavía queda mucha mierda por limpiar y, ¿quién es la afortunada de esa limpieza de cutís? ¡La chica nueva! ¡LA PUENTE!  “No estoy en un buen momento”, “ahora estoy conociéndome”, “no eres tú, soy yo que soy gilipollas…” etc,. La chica puente es ese tipo de mujer con el mágico don de justo aparecer en ese maravilloso momento y pillarse siempre por tíos que acaban de salir de una relación o están redescubriéndose. Que bonito momento existencial.

Digamos que son el nuevo pagafantas femenino, pero con sexo incluido, la "novia-amigo" perfecta: enrolladas, algo alocadas, y lo más importante, libres e independientes, o al menos de eso van y por eso aguantan todo el pastelazo que la chica de después, la que se quedará a su lado, no aguantaría. Es su misión, acoger con cariño y aceptación a esa criatura inofensiva tal y como llega, así, entre el capullo integral y el proyecto de hombre en reformas. Y aguantan.

Aguantan a todas las tias con las que se ha liado antes (y los tonteos actuales). Se tragan a su ex en Facebook; justifican sus enfados, porque claro, está en un momento delicado y no va a volver a pasar por el coñazo de tener a un plomo a su lado... Sonríen ante las caras incrédulas de sus amigos o comentarios del tipo  “estamos bien así, no pongamos etiquetas”. Son, en terminos prácticos, el polvo terapéutico. El sparring emocional que se usa antes del campeonato. La mujer puente es la que sufre la primavera y le da la libertad del verano para que no se sienta agobiado en otoño. Y en otoño, en fin… “a lo mejor fuimos demasiado rápido”; “ yo siempre fui muy claro...”; “he conocido a alguien...". 

Ese alguien se ha encontrado el camino ya asfaltado. Nuestra vida tiene sentido porque unimos territorios, porque somos el pegamento entre dos estados emocionales: entre “mi ex es una hija puta” y “he conocido a la mujer de mi vida”; entre "eres la tia perfecta pero me acabaré casando con otra en cuanto tú me ayudes a rejuntar los pedazos de mi corazón roto". ¿No es enternecedor? ¡Joder! somos las auténticas cupidos de este milenio. Las bosses del triunfo del amor. Y, ¿quién nos da reconocimiento? Nadie. Nadie es consciente de que posiblemente si no hubiera sido por nuestra adicción a las causas perdidas el que ahora es tu novio, no sería tu novio.

Así que por favor, un gran aplauso a las mujeres tirita, puente, klínex o como quieras llamarlas, por convertir lo perdido en lo logrado por otras y por ser capaces de convertir el cobre en oro aún sabiendo que la joya la disfrutará otra.

Mujer puente, dícese de aquella musa que marca un antes y un después, a la que nunca olvidarán pero con la que tampoco se quedarán. Ni falta que les hace. Cada uno tiene una misión en la vida y esta es la nuestra. De nada. Total, ellos son los que pierden.

Brindemos por ellas. Feliz día campanillas.

Firmado: Titulada superior en Ingeniería de Puentes y Caminos.