Los motivos por los que no puedes parar de ver RuPaul

¿Alguna vez has conocido a alguien que esté maravillosamente espectacular y elegante tanto de hombre como de mujer? RuPaul lo hace fácil, aunque no lo sea. Desde los cuatro años, el pequeño ‘Ru’ ya corría con los tacones y zapatos de su madre por toda la casa, como un modo de expresión. Sin embargo, antes de convertirse en el icono LGTB+ que es, sufrió el bullying y la incomprensión de sus compañeros, lo que le sumió en una vida de marginación y drogas.

No sería hasta la llegada del artista a Nueva York, cuando realmente comenzaría su verdadera Herstory. De hecho, en 1989 fue nada menos que Reina de Manhattan. A partir de ahí comenzaron a lloverle las ofertas. Aunque, sin duda, uno de sus mayores hits que nunca olvidaremos es aquel genial dueto con Elton John, Don't Go Breaking My Heart (1994). No obstante, el bombazo llegó en 2009 cuando aceptó presentar y producir un nuevo reality para encontrar a la nueva promesa gran drag queen norteamericana. Desde entonces, nos recibe cada programa con sus impactantes looks y personalidad.

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No podrás evitar utilizar el léxico rupauliano

Si ya eres un auténtic@ fan, condragulations, sabes de qué estamos hablando. Cuando empiezas a responder a tus colegas con un squeeze me?, les llamas henny o conoces el significado de la abreviatura de C.U.N.T. (charisma, uniqueness, nerve and talent, es decir, las cualidades imprescindibles que debe tener una reina), es que estás metido hasta el fondo.

Posiblemente hayas cambiado el típico ok por ockurr o te pases el día de reading cuando The Library is open, en cristiano poniendo verde a otro, o ya no recibas un email sino un shemale. Te disculpas siempre con un rupaulogize o has cambiado el famoso Holiii! por el Hiiii! de Alaska. Si has adoptado todo este maravilloso léxico en tu vida diaria, puedes estar tranquilo: shantay you stay. De lo contrario, tendrás que prepararte para el duro werk que te espera.

El contouring es tu nueva religión

No volverás a ver el maquillaje natural de la misma manera. Eso de ir con la cara lavada tiene poco glamour. Cuando dicen que el maquillaje te convierte en otra persona, no mentían. Asistir a la extraordinaria transformación de los imposibles contouring de esta gente, deja a los expertos de Max Factor en simples aficionados.

Gracias al reality aprendimos la diferencia entre marcarse un beat, un maquillaje de cara perfecto, o un cooking, aplicar tal capa de corrector que acabe derritiéndose. También entendimos cómo se esculpe de verdad un rostro a base de luces y sombras y no lo que hace Kim Kardashian. Perdimos el pudor a pestañas postizas del tamaño de un plumero, como las de Bianca Del Rio, o a dramatizar tu mirada a base de rimmel, a lo Manila Luzon (Temporada 3). Ver RuPaul's Drag Race es mucho mejor que hacer cualquier master en maquillaje y caracterización.

Aunque la verdadera make up artist, sin duda, es Miss Fame. Con razón L’Oréal contó con ella para este vídeo promocional sobre cómo estar perfecta antes de pisar la red carpet de Cannes 2016. Sus tutoriales son muy sofisticados, estilo estrella de la Golden age de Hollywood. Más excesivas y originales son las propuestas de Kim Chi y Trixie Mattel. Con estas lecciones magistrales no volverás a visitar ningún otro blog de cualquier influencer de pacotilla, ahora, no ganarás para potingues.

Lo suyo no es moda, es puro arte

Como decía la maravillosa mezzosoprano dramática, Manuela Trasobares: ¿Por qué no la mujer vestirse con toda su lujuria? Si te quedaste flipando cuando Julie Andrews consiguió vestir a una familia entera de repipis con las cortinas rancias de la abuela, en Rupaul quedarás ojiplático a golpe de relleno. Pero, eso sí, con muchísima más eleganza extravaganza.

El look de papel de Naomi Smalls, solo ha sido superado por el traje en llamas de Katniss Everdeen. También nos quedamos muertos con el homenaje a Village People de Shea Couleé, con una impresionante capa hecha por ella misma, o el espectacular vestido de regaliz de Roxxxy Andrews. Y qué decir de todos y cada uno de los looks fantasía de Kim Chi, harían que el mismísimo Lagerfeld se quitase las gafas. Aunque todos nos quedamos gagging con el modelado de Violet Chachki. Lo sentimos por los concursantes de Project Runway, solo cabe decir: sashay away.

Los lip syncs son más que una batalla de 'ego drag'

The time has come for you to lip sync for your life. Good luck and DON’T-FUCK-IT-UP”, si cuando Ru pronuncia las palabras mágicas no se te pone la piel de gallina, lo tuyo es postureo. Estás frente a la batalla final por la permanencia, aunque en ocasiones termine siendo más un verdadero drama queen, como cuando Raven y Jujubee tuvieron que actuar frente a frente jugándose el pase a la final —aún muchos piensan que Raven debía haber ganado—.

Imposible borrar el momentazo cuando Laganja Estranja y Josyln Fox acabaron al unísono en spagat, solo superado por el famoso death drop de Laganja. Ese día las míticas entradas de Lluvias de estrellas quedaron a la altura del betún. También hemos vivido tensión: la expulsión de Valentina al no querer quitarse la máscara por no saberse la letra o asistir al derrumbe de Yara Sofia en mitad de la actuación. Por no hablar de los clásicos what the fuck como el golpe de efecto a lo wrestling de Mimi Imfurst a India Ferrah, la peluca doble de Roxxxy Andrews o lip sync de Robbie Turner en patines.

Aunque quizá los más épicos son de la novena y última temporada. En especial, cuando la gran favorita , Shea Couleé, fue aplastada por su mejor amiga, Sasha Velour, en su primer lip sync. Esa maravilloso cierre que también nos regaló el duelo entre Trinity Taylor y Peppermint, así como la batalla final entre esta última y Sasha Velour. Aún soñamos con ese vestido blanco ¡Come throoough girl!