Si te estás matando a abdominales para marcar tableta, será mejor que pares

No hay más que mirar cualquier cuenta de fitness en Instagram, pasear por la playa o esperar a que Cristiano Ronaldo meta un gol y de rienda suelta a su narcisismo, para darnos cuenta de que vivimos obsesionados por el six pack, la tableta de chocolate o los abdominales de toda la vida. Con la inminente llegada del verano la parte de abdominales de los gimnasios se llenan de chicos y chicas que intentan conseguir una milagrosa transformación a base de monótonas y agotadoras series de repeticiones.

Pero, lo que muchos de ellos no saben es que determinados ejercicios de abdominales presentan contraindicaciones serias que van desde el debilitamiento del suelo pélvico, a la hipertensión o el dolor de espalda. Hace un par de años, la francesa experta en rehabilitación del suelo pélvico Bernadette de Gasquet publicó el libro Abdominales: ¡detén la masacre! en el que se explicaba el peligro que suponía, especialmente en mujeres embarazadas, la realización de las abdominales clásicas o hiperpresivas y del método Pilates.

Ejercicios peligrosos

¿Puede ser peligroso hacer abdominales? Sí, porque el acortamiento de los grandes rectos, aproximando los hombros a las caderas, es nefasto para la espalda, acelera el descenso de órganos, puede inducir a una incontinencia y no consigue un vientre plano”, afirmaba Gasquet en su obra. Por su parte, el profesor de biomecánica de la Universidad de Waterloo (Canadá), Stuart McGill, realizó un estudio en el que la flexión continuada de las columnas en cadáveres de cerdos, que en teoría simulan a los humanos haciendo abdominales, provocaba importantes lesiones en los discos intervertebrales lo que podría traducirse en presión sobre los nervios, dolor de espalda e incluso hernia discal.

Sin embargo, el profesor del Departamento de Educación Física, Deporte y Motricidad Humana de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Óscar Veiga, defiende una postura un poco menos radical que la de la francesa y el canadiense. “Antes de acusar a las abdominales clásicas deberíamos entender que el problema reside en la manera en la que se ejecutan los ejercicios. Mucha gente no sabe que se trata de unos ejercicios bastante difíciles de ejecutar técnicamente. Si se hacen bien, con los recorridos y pautas adecuadas, no tienen porqué presentar contraindicaciones. El problema es que lo que se suele ver en los gimnasios es personas realizando los ejercicios de forma totalmente errónea”, explica el especialista.

En su opinión, resulta fundamental diferenciar entre los grados de dificultad de los ejercicios así como el estado físico de la persona que los practica. “No es lo mismo una persona mayor, con una vida bastante sedentaria, que un lanzador de jabalina o un sujeto con algún tipo de patología o alteraciones posturales”, argumenta Veiga quien, no obstante, alerta de que “todos los tipos de abdominales tienen su contraindicación si la ejecución es errónea” lo que, por lo visto, es la norma.

“Las abdominales clásicas mal hechas generan una hiperpresión abdominal que empuja el suelo abdominal hacia abajo y que puede provocar problemas como la incontinencia urinaria. De hecho, esta comprobado que las mujeres deportistas tienen mayor probabilidad de sufrirla”, recalca el profesor quien insiste en que la técnica correcta para corregir este efecto secundario consiste en la compresión del diafragma pélvico, algo que puede entrenarse de manera específica.

Qué pasa con la plancha

Ya en el caso de los ejercicios abdominales conocidos como ‘planchas’, el profesor advierte que “pueden ser muy complicadas” ya pueden introducir elementos dinámicos como las cintas TRX. “El problema es que en personas que no estén lo suficientemente entrenadas la fatiga podría producirse en la musculatura estabilizadora de las escápulas y no en el abdomen. Al final se trata de ejercicios muy complejos que acaban siendo realizados por personas que no tienen la preparación física necesaria”, señala.

Por último, en el caso de las famosas abdominales hipopresivas, las que la francesa Gasquet recomienda a las mujeres para evitar dañar su suelo pélvico y recuperarse de los esfuerzos del parto, Veiga matiza que “si bien no existe el riesgo del deterioro del suelo pélvico no se recomiendan a personas que sufran de hipertensión”. Por tanto, ni uno solo de los ejercicios de abdominales se libran de unas eventuales contraindicaciones pero, eso sí, el experto recuerda que todos ellos se pueden practicar siempre que se respeten unos límites.

“Para obtener una franja abdominal perfectamente tonificada no hace falta hacer cientos de abdominales sino pocas y bien hechas. Basta con un estímulo suficiente como cinco minutos tres veces por semana. A este nivel no suele ser lesivo en personas jóvenes”, resume Veiga reforzando la idea de que más vale calidad que cantidad independientemente del método que se decida entrenar: “Si se realizan en exceso porque lo que se busca es ‘marcar la tableta’ es más probable que se acabe con una lesión”.