Literatura milenial: 7 grandes clásicos para leer en verano

Admitámoslo. Uno de los grandes retos en nuestra generación es la afición por la literatura. Sí, nos cuesta leer. Nos cuesta pero a todos nos gustaría ser capaces de mantener una conversación digna de una persona medianamente formada y culta. Bien, pues nunca es tarde para empezar a llenar tu sabiduría literaria y en verano es el momento perfecto para hacerlo. Ya no hay excusas. En la piscina, antes de acostarte, de viaje o recuperando fuerzas de una noche movidita. Siempre es buen momento para resucitar los grandes clásicos sobre los que se basa toda la literatura y la ficción actual. Porque si algo es bueno nunca pasa de moda y porque siempre es necesario conocer aquellos pequeños mundos para entender el nuestro.

1. Drácula

Si hablamos de novela gótica, nadie puede negar que Brann Stoker sea fundamental. Su vampiro tiene poco de lo que en su día diseñó Stephenie Meyer o de los que circulan en series como True Blood, pero se podría decir que estos no son más que alteraciones de un único estereotipo que dejó helada a la gente de principios del siglo XX. Y, seamos sinceros, ¿qué mejor que los inviernos de los Cárpatos para refrescar nuestro estío?

2. Los Miserables

Lo sabemos, el año de los Miserables fue el 2013, pero si no fuiste de los que caíste en el boom lector que desembocó la película musical de Tom Hooper, este es tu momento. Con su novela, Victor Hugo quiso describir todo un siglo, el XIX, con la miseria y la abundancia, la fe y la revolución, la libertad y la opresión. ¡Quién le iba a decir a él que doscientos años después seguiríamos hablando de lo mismo! Si lees los Miserables jamás podrás olvidarte de ellos, porque los verás reflejados en cada esquina de cada ciudad, de cada país, de cada tiempo. Siempre.

3. Sueño de una noche de verano

Shakespeare siempre es una opción, y leer una obra al año, por lo menos, parece una necesidad para entender la ficción en un mundillo de preponderancia anglosajona. Creemos que, quizá, Sueño de una noche de verano sea la más apropiada, por aquello de la estación y la temática; un enredo amoroso en el que se ven envueltos jóvenes aristócratas, hadas, duendes y cómicos aficionados. Del bardo se recuerdan las grandes tragedias, pero más allá de la muerte de Hamlet, Julieta u Otelo, encontramos el humor en estado puro. Quizá sea la hora de redescubrir otra de sus facetas, ¿no?

4. La Divina Comedia

Dante vuelve a estar en la onda, y bien por el último Best-seller de Dan Brown, bien porque la crítica política está a orden del día, el escritor florentino ha vuelto para quedarse. El amor platónico por su amada Beatriz lleva al autor y protagonista a recorrerse Infierno, Purgatorio y Paraíso, en un poema simbólico plagado de mensajes ocultos que a día de hoy siguen sin ser descifrados, algo que difícilmente encontrarás en las novelas de los escaparates actuales.

5. Cien años de soledad

Cuando un escritor muere, su obra queda para la posteridad, y mientras esta se lea, no caerá en el olvido. El fallecimiento del que probablemente sea uno de los mejores escritores en lengua española, implica la necesidad de resucitarle a cada momento. Gabriel García Márquez retrató a todo un continente, o mejor, a toda una especie, a través de aquella familia Buendía de Macondo. Si entras en ese pueblo colombiano, no saldrás jamás. Es la trampa con la que nos honró Márquez antes de abandonarnos y por la que os animamos a resucitarle de vez en cuando.

6. Don Quijote de la Mancha

Sí, puede que en el instituto ya le echaras un ojo y lo tacharas de imposible, pero con la literatura nunca hablamos de amor a primera vista y todos hemos cambiado mucho. De repente, la obra de Miguel de Cervantes, aquella por la que se nos conoce fuera, se vuelve real y divertida. De repente, te das cuenta de que desde Sherlock Holmes y Watson a Timón y Pumba, pasando por Batman y Robin, el ingenioso hidalgo y Sancho Panza han creado una fórmula. Es por eso que quizá tengamos la necesidad de zambullirnos en la Mancha de nuevo para reírnos de nosotros mismos y descubrir que, quizá, todos llevemos un don Quijote dentro.

7. La Odisea

Por último, no podía faltar la base de todo que, aunque a veces lo olvidemos, siempre se remonta a Grecia. Las peripecias de Ulises al volver a Ítaca llevan 3000 años rondando por la conciencia colectiva y no parece que vayan a pasar de moda. ¿Y qué caracteriza a nuestra generación más que el ser viajeros (o inmigrantes…) incansables? Para muchos, el verano es época de volver a casa, y nadie mejor que otro náufrago como nosotros para acompañarnos.