Leyendas Del Rock: Jimi Hendrix

Este año se cumple el cuarenta y cinco aniversario de la muerte del (probablemente) mejor y (con seguridad) más influyente guitarrista eléctrico de todos los tiempos, Jimi Hendrix. Un prodigio del rock con apenas cuatro años de carrera profesional cuyo legado y contribución a la música son, sencillamente, incalculables.

El 27 de noviembre de 1942 nacía Johnny Allen Hendrix, nombre con el que se le conocería hasta los cuatro años, momento en el que su padre, al regresar del ejército, decide rebautizarlo como James Marshall en honor a su hermano Leon Marshall, muerto hacía poco. Con uno u otro nombre en el registro, lo cierto es que Jimi Hendrix, afroamericano con raíces irlandesas y chéroquis, fue conocido como Buster durante toda su infancia por familiares y amigos.

Con esa misma edad recibió su primer instrumento musical, una armónica. Un regalo que le obsesionaría y del que no se separaría, hasta los catorce años, edad con la que consigue su primera guitarra, comprada a un amigo de su padre por cinco dólares. Compuso su primera canción a los doce, pero aún tardaría un tiempo en dedicarse en cuerpo y alma a la música.

En 1961, ingresa en la 101 división aerotransportada del ejército estadounidense y se convierte en paracaidista. Nada más lejos de las inquietudes de Jimi Hendrix que la férrea disciplina militar; pero después de ser detenido conduciendo sin carné un coche robado, sus opciones se reducían a eso o la cárcel. No tardó en odiar la vida militar y comenzar a fingir dolencias, visitar al psicólogo para declararse homosexual y buscar, en definitiva, la forma de salir de allí, algo que consiguió a los pocos meses.

No fue hasta cumplidos los veintiuno cuando empezó su verdadera andadura en el mundo de la música de la mano de los Isley Brothers, con los que llegaría a grabar en el estudio las guitarras de Testify. A finales de 1964, se une a The Upsetters, banda soporte de Little Richard. Un trabajo que aborreció pronto no solo por los bajos salarios y las exigencias de Richard, sino también porque su cabeza ya bullía de ideas y proyectos que estaba loco por poner en marcha.

Tras muchas idas y venidas, grupos y actuaciones de diversa índole, 1966 es el año del gran cambio. En Nueva York, conoce a Linda Keith, novia de Keith Richards, que le presentará a Chad Chandler, bajista de The Animals apunto de dejar el grupo y quien se convierte rápidamente en su mánager.

El 24 de septiembre de 1966, equipado con su guitarra, algo de ropa, tubos para el pelo y una loción contra el acné, aterrizaban juntos en Londres. Chandler, que ya le había convencido para usar el nombre artístico por el que sería conocido, le había prometido presentarle a uno de sus ídolos: Eric Clapton. Cuarenta y ocho horas después de llegar, se subía al escenario para acompañar al entonces guitarrista de Cream en una jam session junto a Ginger Baker y Jack Bruce.

Poco después escogería al guitarrista Noel Redding y al baterista Mitch Mitchell para formar The Jimi Hendrix Experince, banda con la que tuvo una excepcional acogida en el viejo continente. Sus punteos imposibles, con la guitarra a la espalda o tocando con los dientes o la lengua, se hicieron populares enseguida. Tras grabar algunos sencillos, en 1967 llegó su primer disco, Are you experienced?, obra cumbre de la historia del rock.

Tras el éxito incial, comienza a planear su salto a Estados Unidos, que finalmente se produce de la mejor forma posible: invitado por Paul McCartney a tomar parte en el legendario festival de Monterey. Los cuarenta minutos de actuación, recogidos en el documental del festival y que terminaron con Hendrix quemando su guitarra y destrozándola contra los amplificadores, pasaron instantáneamente a formar parte de la historia del rock.

La fama y el éxito de Hendrix, desde aquel momento, no conocieron límites. Su adicción al alcohol y las drogas, tampoco. Poco después de aquella mítica actuación llegan Axis: Bold as love (cuya gira acabó con el guitarrista y cantante detenido en Estocolmo por destrozar la habitación del hotel en el que se alojaban) y, en 1968, Electric Ladyland, su último álbum de estudio y el que marcó el final de The Jimi Hendrix Experience.

Ambas grabaciones fueron problemáticas debidas al descontrol reinante, los constantes enfrentamientos con su mánager (que terminó dimitiendo durante las sesiones del último disco) y la insistencia de Hendrix en desarrollar todas sus ideas musicales hasta el final, por descaradamente anticomerciales que estas fueran. Afortunadamente, su visión terminó imponiéndose y de aquella (lisérgica) cabezonería salieron joyas como estos, All along the watchover (memorable versión de Bob Dylan de la que ya te hablamos en Código Nuevo), Voodoo Child o Gipsy Eyes, que grabó cuarenta y tres veces hasta encontrar una interpretación a su gusto:

En agosto de 1969, acompañado de su nueva formación, Band of gypsys, tuvo lugar otra de sus actuaciones más memorables: el concierto en el festival de Woodstock, donde interpretó una salvaje y polémica versión de The Star-Spangled Banner, el himno americano, en la que, usando únicamente su guitarra, añadió simulaciones de bombardeos, sirenas antiaéreas y ráfagas de ametralladora en protesta por la guerra de Vietnam que su gobierno estaba llevando a cabo.

El 18 de septiembre de 1970, con veintisiete años y acompañado de Monika Dannemann, chica alemana a la que apenas conocía, falleció en Londres. Todo indica (a pesar de las diversas teorías de la conspiración que circulan desde entonces) que ahogado en su propio vómito tras empezar a convulsionar por una mezcla letal de alcohol y somníferos. Triste final para el que, con mucha probabilidad, sea el mayor genio de la guitarra eléctrica que jamás se haya subido a un escenario. Su visionaria concepción del rock, su técnica prodigiosa y los nuevos caminos que comenzó a trazar en el mundo de la música aún continúan explorándose.