Por el derecho de compartir tu vida con quien te de la gana

Cada Navidad, cada nuevo cumpleaños, cada fiesta familiar lleva implícita una vieja línea argumental que se repite sin que puedas escaparte. Tú pareces tranquilo, y de hecho lo estás, pero los demás lo notan y esperan al acecho, sigilosos, para ir a donde más duele. En cualquier  Navidad, en cualquier cumpleaños, en cualquier reunión familiar, surge la pregunta de los cojones: "¿Cuándo piensas sentar la cabeza y echarte pareja?"

Y a ti se te atraganta el cava, el zumo, la Coca-Cola o la leche de soja en la garganta, porque ya habías olvidado al imbécil de la última vez y empezabas a concebir la vida libre sin nadie por el medio. Porque te importa muy poco tener pareja y no hay mejor amor que el que se crea desde dentro.

Todos hemos sido alguna vez Suzzanne Heintz, pero ella mejor que nadie ha sabido retratar la soledad del ser para demostrarle a su familia que ya podía quedarse tranquila del todo. Su madre no paraba de recordarle que ya era hora de encontrar a alguien, que había que sentar la cabeza, que qué pasaba que siendo una chica tan guapa (frase universal tan típica) tuviera que tener una vida destinada a gatos y cupcakes para las amigas.

Suzzanne, cansada, decidió darle un giro al porvenir de la historia. Se hizo con un par de maniquís y creó la serie 'Life Once Removed'. Un proyecto al uso que critica el sueño americano y cómo la felicidad está concebida únicamente a partir de compartir tu vida con alguien más.

¿Queríais alguien para mí? ¿Que fuera súper happy con mi nueva familia? Pues tomad y disfrutad, aquí tenéis una recreación de las ilustraciones de esta artista con una reflexión que hemos creado a partir de una historia. Sacad la moraleja vosotros mismos. 


Día 8. Después de una semana viéndonos, por fin nos hemos besado.

Día 15. Hoy hemos hecho un descansito al sol. Mike está serio porque dice que andar no es lo suyo. Es tan bondadoso que me deja sus piernas para apoyar mi cuello. Yo miro al sol de frente y me pregunto: ¿no es perfecta la estampa y el momento muy bello?

Día 82. Madre mía, ¡cómo nos ha llovido hoy! Qué risa cuando hemos salido a la calle y ha empezado a diluviar. Menos mal que yo siempre llevo el paraguas rojo en el bolso y he evitado que nos mojáramos enteros. A Mike no le hace mucha gracia la lluvia y ha salido a la luz el carácter ese rancio que tiene. Demasiado pronto empezamos.

Día 90. Mike está raro, dice que es por el estrés del trabajo y que su jefe le está metiendo mucha caña. Hoy ha llegado a las 23:00h. de trabajar. Mi cena por el aire.

Día 141.  Hoy por ser domingo, y a modo excepción, hemos decidido hacer una paradita en Café Constant. Te encantaría porque es cálido y hacen el mejor café con brioche que hayas podido probar nunca. Mira Mike cómo me coge de la mano mientras mira al infinito... Todo menos mirarme a mí, ahora que lo pienso. En fin, ¿qué pasará por su cabeza? Igual quiere dejarme pero yo por si acaso sonrío, que se me vea feliz. No vaya a ser que cuelgue la foto en Facebook y la gente se piense que estamos enfadados.

Día 150. Le he dicho: ven, Mike. Vamos a divertirnos. Pero creo que el juego no le ha hecho mucha gracia. Y de nuevo, lo de siempre.

Día 230. Se nos ve bastante unidos, ¿verdad? Bueno no sé, es todo muy extraño. Christine, su prima, la pelirroja, es celíaca, y creo que no le ha gustado la cena de Año Nuevo. Mike está un poco distante y hace días que no deja de mirar su puto móvil. Si no es una cosa es la otra, pero siempre tiene excusas para evitar una conversación mientras cenamos. ¿No se nos estará yendo esta unión de las manos?

Día 267. Los he contado. Han pasado 125 días y ninguno de los dos nos hemos dicho 'te quiero'. Que empiece la fiesta.

Día 298. Joder con Mike. Yo súper feliz disfrutando de la nieve y el idiota clamando ayuda al cielo. Le molesta que sonría todo el tiempo, me dice el tío estúpido. Pero yo no soy una amargada como él y quiero vivir la vida. Christine, de nuevo, haciendo de las suyas. Parece que esta niñata haya hecho un pacto con el diablo para no sonreír en toda su vida. Pero yo me lo paso bomba y me acuerdo todo el tiempo de ti. Míranos, la familia que tú querías.

Día 304. No se ha acordado de que hoy hacíamos 7 meses, 14 días, 13 horas y 29 segundos juntos. Yo pedí un Benedetti, mamá. No un rancio como este que lo más romántico que ha hecho en toda su vida es mandarme un emoticono de corazón en WhatsApp.

Día 365. Estos sí que son los momentos que echaba yo de menos. El lavabo lleno de pelos, rutinas en la ducha para ver quién acaba antes, lavarse los dientes de madrugada, y a la cama bien limpitos. Y todo para acabar yéndonos a dormir, y encima sin follar.

En fin, mamá, creo que una vez más he encontrado el amor de verdad. Soy yo misma y no pienso cambiarlo por nada. Ni siquiera por uno real.

Crédito de la imagen: Suzanne Heintz