Por Fin Fui A Un Concierto De Chris Brown Y Fue Un Puto Fraude

Cuidado con las expectativas, que son muy malas. Y a veces aunque no las tengas, te decepcionan igual. Chris Brown dio un 'concierto' en el Palau Sant Jordi de Barcelona este domingo 19 de junio. Y voy a decir 'concierto' por no decir que aquello parecían las fiestas de mi pueblo y no precisamente en su pleno apogeo, sino cuando ya solo quedan las señoras mayores bailando pasodobles entre ellas. Brown no consiguió llenar el MEDIO estadio que le habían habilitado para el evento, con un público joven en general, que fuimos recibiendo una hostia tras otra con sus desplantes, sus pocas ganas y una organización de mierda.

El estadounidense es uno de esos que SIEMPRE empieza tarde. Debe ser que le gusta hacerse de rogar como las novias o simplemente padece de llegatardismo. El concierto empezó con más de 20 minutos de retraso, sumados a la hora y media de espera que ya llevábamos desde la apertura de puertas.

Algunos me diréis, “estarían preparando el escenario, tal y cual”. Pues no debió ser eso, porque la puesta en escena fue de -1 : Un escenario pelado con cromas detrás en los que se proyectaban trozos de su videoclips, paisajes estilo Windows xp y vídeos de coches y mujeres manoseándose entre cambios de vestuario, un ejército de TRES bailarines en chandal negro y unos focos que iluminaban de frente cegando a los asientos de las gradas. Con lo cual, si tenías la suerte de haber conseguido una entrada lo más cerca posible del cantante en uno de los laterales (de las buenas, su precio lo dice todo) te perdiste, como yo, la mitad del concierto puesto que no podías ver nada cada vez que Brown se acercaba al lado opuesto del escenario aun estando en tu campo de visión. 

De todos modos, el concierto fue lo más parecido a poner tu lista de Spotify a toda leche. Chris, si vas a hacer un playback, procura que no sea lo más evidente del mundo porque, aunque tus fans no esperamos que cantes durante horas mientras bailas al nivel al que nos tienes acostumbrados EN TUS VIDEOCLIPS -porque ni eso te dignaste a hacer más de 5 minutos seguidos- por lo menos disimula un poco, que la proporción sea 80-20.

Y voy a ir más allá. En el caso de las entradas VIP, Ticketmaster  o la promotora del Sr.Brown (la cosa ya se pone seria) prometían barra libre de comida y bebida y un afterparty por más del triple de lo que costaba una entrada estándar. Desde el principio ninguno supimos en qué consistía ese afterparty, pero por lo que se dejaba caer en Internet debían llevarlos a la discoteca donde pasarían la noche de juerga el cantante y su elenco de raperos y amigos acoplados. Pues ni bebida, ni comida ni fiesta. Todo se canceló sin dar más explicaciones que las que llegaron por parte de la empresa de seguridad del recinto.

Tras años de hacerse de rogar por sus fans, esto es lo que nos ha ofrecido Brown en su primer tour por Europa One hell of a nite tour. En nuestro país, ha visitado también Mallorca y en unos días se pasará por Ibiza y Marbella. Aunque más que un tour, parece un interraíl pensado para el goce y disfrute del cantante que nos ha dejado, de nuevo, con un sabor más amargo que el pomelo, la tónica y el quitaesmaltes de las uñas juntos. Porque no es la primera vez que Brown nos hace algo así.

El ex de Rihanna estuvo en Barcelona por primera vez en febrero de este año, tanteando el terreno, en un concierto en la discoteca Sutton. Sus fans, emocionados por su primera visita a la ciudad condal, acudieron en masa a pagar privados de miles de euros para que él, 'amáblemente', respondiera con un show muy elegante de alcohol, marihuana, playbacks mal hechos y cuatro pasos de baile descoordinados. Entre mucho apoyarse en el micrófono para cerrar sus ojos drogados, se dignaba a alargar el brazo para que los asistentes cantaran algo, ya que él no podía o no quería. 

Chris Brown es uno de los fenómenos estadounidenses de los últimos tiempos entre los fans del RNB -sí, estoy exagerando- pero si no eres americano, después de verlo en concierto decepciona, jode y te arrepientes de haberte gastado el dinero. O es un maldito fraude en directo -y muchos empezamos a pensarlo- o es que nos tiene muy poco respeto a sus fans europeos. Para hacer las cosas mal y con desgana, deberías hacer como Drake y ahorrarte el viaje.