Código Nuevo Entrevista En Exclusiva Al Presidente De Estados Unidos

Este viernes se estrena en Netflix la cuarta temporada de House of Cards y el presidente Frank Underwood recibió en exclusiva a Código Nuevo en su despacho de la Casa Blanca. O no. Como bien podría decir él, la verdad está sobrevalorada y no debe interferir en tu camino al poder, o sea, al máximo número de clics. Con mirada hiriente y altiva, responde con la sinceridad de quien cree que no vamos a llevar la entrevista a asuntos polémicos como su relación con Claire, las situaciones políticas de Estados Unidos y España e incluso su posible salto a la vida real. Siguiendo su inexistente código ético, lo hacemos, pero sabemos que nuestra vida puede correr peligro por ello.

Por lo que hemos podido ver en el tráiler de la nueva temporada, su relación con Claire puede complicarse todavía más.

Se complicará lo justo y necesario, pero no tengo paciencia para el sufrimento inútil y si ella ha decidido destruir el futuro dorado que teníamos, desde luego lo que no permitiré es que oscurezca el mío.

Usted ya ha dicho en alguna ocasión que la soledad es una de las condiciones de la presidencia y ha llegado a afirmar que “los amigos son los peores enemigos”. Al parecer, es capaz de destruir a cualquiera y no parece dispuesto a abrirse a nadie. ¿No sería feliz si fuera usted un poco menos malo? O sea, relajarse un poquito, tomarse unas cañas, llevarse bien con la gente, ser un buen tipo, ya sabe...

La bondad es para los débiles. Usted tiene pinta de ser de ese tipo de personas que describe y, ¿adónde ha llegado? ¿inventar entrevistas ficticias con un presidente ficticio? Bien. Dígame ahora: ¿cuánto le pagan por ello? Muy poco, lo imaginaba. Yo sé que usted me propone ser un buen tipo porque cree que usted lo es por elección. No, a usted no le queda otra porque si además de pobre fuera arrogante, no tendría ni amigos, que es la compañía con la que suple su falta de dinero, su falta de poder. Pero en el fondo los dos sabemos que usted ansía tener esta butaca, estas vistas, mi capacidad de estar en cualquier lugar, de poder influir en la vida de cualquiera, de poder aniquilarle sin dejar ni rastro de usted, de entrar en un despacho de la NSA, ver cómo se la pelas a través de su webcam y difundirlo en internet en un abrir y un cerrar de ojos. ¿Me sigue?

Le sigo. No obstante, el presidente Obama no parece necesitar ser tan villano para ejercer su mandato.

Tiene razón, el presidente Obama es un blando y por eso nunca ha tenido el poder de dominio sobre el Congreso que yo conseguí. Con el buen rollo no se va a ninguna parte en política. Es algo que Pablo Iglesias, por ejemplo, parece estar entendiendo. De todos modos, el mismo Obama que ganó un Nobel de la paz ha tenido que apretar el gatillo en varias ocasiones en Oriente Medio. Yo soy sólo un poco menos hipócrita que él, aunque tampoco mucho menos.

¿Le parece que Trump es más coherente y, por ello, sería un mejor presidente?

Veremos si consigue derrotarme en caso de que llegue a las elecciones de 2016, lo dudo mucho, francamente. Desde luego estos ultraconservadores son menos farsantes porque a nadie le extrañará cuando recorten derechos sociales o bombardeen un país. En Europa hay quienes hacen cosas de ese tipo bajo la bandera de un partido socialista, nacido del lado de los trabajadores. Pero en estos ultraconservadores hay algo de naïf, porque es difícil pretender que las personas de un país entero de repente se conviertan en rancheros racistas que van a misa y esposas que les cocinan tan felices con su infelicidad. Eso no pueden ser todos tus votantes. Lo único que me hace pensar que Trump puede ser presidente es el hecho de que Berlusconi lo haya sido. Al final, lo que hacen es extremar mucho el discurso para, en algún momento, alcanzar a la mitad más uno de la población. En un cara a cara con Sanders, con el miedo al socialismo que tienen los estadounidenses, es posible que Trump se pueda imponer.

No me queda muy claro cómo piensa usted competir con Trump. Al fin y al cabo, usted -al igual que yo- es ficción y Trump es real. ¿Me lo puede aclarar? ¿O es Kevin Spacey quién se va a presentar? 

Kevin Spacey es un blando, nunca podría ser presidente de los Estados Unidos y yo soy sin duda lo mejor que le ha pasado en su vida. Mejor incluso que aquella jovencita de American Beauty. ¿O era sólo una fantasía? En fin, da igual. Se lo voy a explicar: mi ansia de poder no distingue entre ficción y realidad, así que no debería extrañarle que utilice mi influencia ante los bobos espectadores en la serie para dar el salto a la vida real. Al fin y al cabo, ¿cuál es la diferencia entre audiencia y votos? Ambas toman té en la misma casa: el poder.

En España seguimos sin gobierno después de un pacto inocuo entre Ciudadanos y PSOE. En su día comentó el debate de presidenciables y lanzó un “que empiece la carnicería”. ¿Cómo cree que seguirá?

Creo que Pedro Sánchez y Albert Rivera se han pasado de listos queriendo dar esa imagen de hombres de nación que buscan un gran pacto de Estado, porque cuando es tan obvio que ese era el objetivo han parecido exactamente lo contrario. Hay una vieja frase que dice que no se trata sólo de ser honesto, sino también de parecerlo. Yo creo que tan sólo se trata de parecerlo y han resbalado un poco. Puede que Pablo Iglesias salga beneficiado de esta situación porque no pactando queda como alguien más coherente con su programa y eso le puede dar puntos de cara a una revisión del pacto que pueda incluirle con más concesiones a su partido o de cara a unas nuevas elecciones en las que ya partirán con una amplia base parlamentaria.

Parece que le gusta Iglesias, aunque sus ideologías sean muy diferentes.

¿Ideología? No recuerdo haber mencionado esa palabra. Pablo Iglesias entiende el juego y es un zorro. Eso es todo. Cuando abandone todo ese discurso de tufo marxista y se convierta en un verdadero maquiavelo, y cada vez está más cerca, podrá convertirse en un hombre de Estado, sentarse en una silla fumando un puro y disfrutar del sabor del poder, ese viejo edificio de roca que resiste por siglos. Oh, sí, recuerdo el primer momento que lo sentí, eso sí que es placer.

¿Qué opinión le merece la gestión que ha hecho Rajoy?

Hay quienes llevan sus capacidades al límite y quedan en evidencia por ello. Rajoy desde el principio ha sido consciente de que no tiene muchas capacidades y ha conseguido hacer de ello una virtud. Su silencio, su incultura, su vacío y su ignorancia de funcionario de perfil bajo han mutado en otros méritos: su capacidad de resistir y de dejar hacer a los otros. Para su desgracia, ha habido mucho estúpido que ha dejado que la corrupción del partido salte a la luz y eso ha dado fuerza a otros partidos, incluyendo los nuevos. Probablemente, de no ser así, habría sido reelegido. Rajoy ha demostrado que para ser pragmático no hace falta ser demasiado inteligente.

Cambiando radicalmente de tema: en la serie se reflejan varios momentos que apuntan sus tendencias homosexuales. No queda muy claro hasta qué punto usted acepta esta condición. ¿Sabremos más en la próxima temporada?

América no está preparada para tener un presidente homosexual, todavía, y si lo estuviera no me habría votado a mí. Pero los gays son votantes a los que respeto tanto como al resto, o sea, casi nada, lo suficiente como para engañarlos en una primera campaña y darles un par de concesiones legales al final de la legislatura para ser reelegido después. Nada que no haga con el resto de ciudadanos. Desde luego, no se me puede acusar de discriminarlos. Son votantes y, por tanto, de ellos emana mi poder. Por cierto, le sienta muy bien esa camisa. ¿Puede apagar ya la grabadora?

(Desabrochándome un botón) ¿Si lo hago gozaré de un trato de favor?

Apágala, ¡ahora!