Belleza sobre la piel: así son los tatuajes más hermosos del mundo

Todos los cuerpos cuentan historias. Todas las pieles tienen algo que decir. Algunas han vivido tanto, han sufrido tanto, se han desquebrajado tantas veces, que de alguna forma acaban encontrando la forma de desnudarse ante el mundo sin renunciar a que el dolor  también pueda clavarse en un abismo de interminable belleza. Otras se desprendieron de lo triste y emergieron para llenarse de vida y cubrirse de tinta de colores.

Son cuerpos a veces jóvenes, a veces adultos. Con pasado o con futuro. Cuerpos que son de todos los colores, de todas las formas y están hechos de cualquier arruga posible. Cuerpos que cuentan cosas porque las historias han entrado en partículas de pigmentos en sus dermis y se han quedado ahí, descansando, eternamente.

Y lo cierto es que hay cientos que son una auténtica maravilla para los sentidos. Primero por el cariño por el que fueron concebidos y, segundo, por las manos artísticas que lo llevaron a cabo. Hablamos de emociones recogidas en colores y texturas. De tatuadores y movimientos que han sido capaces de llevar este arte a un extremo sensitivo tal, que hasta los ojos podrían inundarse en lágrimas de belleza al no poder contener la emoción de aprender a entenderlos.

Amanda Wachob es una de esas tatuadoras que sabe hacer arte y crear auténticos lienzos sobre la piel de las personas. Lejos de utilizar las líneas negras simétricas, hace uso de los colores y experimenta de tal forma que no parece que tenga como arma una aguja, sino un pincel. Y entonces crea e inventa, y desliza su mano hasta crear maravillas como estas.

Y de Wachob pasamos al mundo abstracto de Ondrash. Un tatuador checo que logra converger un mundo de absoluta fantasía con un mundo real a través de sus pinceladas. Hace que la piel sea un nuevo soporte, que se te ericen todos los poros, que seas capaz de admirar belleza y conseguir que un tatuaje sea algo más. Y si no, juzga tú mismo. A ver qué sientes después de esto.

De las pinceladas de colores viajamos hasta Japón, donde se encuentra Kenji Alucky. Rey de las formas geométricas, limpias y precisas. Juega con las líneas que recorren líneas y se convierten en venas conectando emociones y sensaciones, con los tatuajes que no pesan, que son silenciosos,  pero que hablan. Y hablan mucho.

Otro artista que también se divierte con la geometría es Chaim Machlev. Es capaz de volverte loco con las líneas que te llevan a otras líneas, con los recorridos infinitos, con el punto de salida y con la perfección e intensidad de sus formas infinitas. Parecen que salen de los cuerpos, que saludan, que se quieren quedar pero tienen también intención de irse. Una geometría espiritualista, como él indica, que pretende hacerse eco de lo simple y bello.

Y por si todavía te quedan dudas y algo de aliento para alargar esto un poquito más, un viaje corto a través de tatuajes minimalistas que, aunque te niegues, te están diciendo: va, por favor, quédate con uno.

Entonces, ¿a quién hay que cederle los derechos de la piel para que se nos llene de tanto arte?