8 Lecciones Que Te Da El Atrevido Biopic De Steve Jobs

El director ganador de un Oscar por Slumdog Millionaire, Danny Boyle, nos trae un apasionado film con un intenso ritmo dramático y una fuerza cinética en sus imágenes que contagian la magia del genio, magnate y arrogante Steve Jobs.

Este biopic, alejado de las corrientes narrativas de Hollywood, nos descubre a través de las presentaciones de Machintosh, NeXTcube y iMac, la transformación que sufre a lo largo de su vida Steve Jobs, interpretado por un imponente Michael Fassbender. Una evolución que nos va dejando, entre ajetreados y frenéticos diálogos, lecciones importantísimas. Sobre todo, si quieres ser un auténtico emprendedor:

Se necesitan directores de orquesta

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"¿Qué es lo qué haces? No eres un ingeniero, no eres un diseñador, no sabes poner un clavo con un martillo, yo construí la tabla de circuitos, la interfase gráfica fue robada, así que, ¿por qué escucho 10 veces al día que Steve Jobs es un genio? ¿Qué haces?" le dice enfadado su amigo cofundador de Apple, Stephen Wozniak. A lo que Steve Jobs contesta: "los músicos tocan instrumentos, yo dirijo la orquesta".


Por muy genio que seas, siempre necesitas un apoyo

Desde que empezó sus negocios en el sector informático, Steve Jobs se rodeó de los mejores. Tanto a nivel técnico e intelectual, como a nivel personal. Los genios necesitan manos que den forma a sus ideas y apoyo moral para que éstas tengan la fuerza necesaria para seguir adelante. ¿Qué hubiera sido de Jobs sin sus amigos programadores?; pero sobre todo, ¿qué hubiera sido de él sin su mano derecha, Joanna Hoffman (Kate Winslet), o su hija Lisa?


Valora a la gente por lo que hace y no por lo que gana

Precisamente, su compañera y amiga Joanna Hoffman, dice una de las frases más encantadoras que recibe Steve Jobs a lo largo de la película: “me encanta que no te importe cuánto gane una persona, sino que te importe lo que hace”. Por muy raro que parezca, Jobs fue una persona que anteponía el talento y la fidelidad, a una persona con dinero que le pudiera financiar su idea más loca.


Los clientes no saben lo que quieren hasta que alguien se lo muestra

Steve Jobs creyó estar un paso por encima de los demás y, por eso mismo, defendió que sabía lo que quería el consumidor. No iba tan desencaminado.

Estamos acostumbrados a que las empresas opten por arriesgar muy poco en nuevos conceptos, especialmente si los productos que tienen ya son rentables. ¿Pero cómo saber si a un cliente le va a gustar el artilugio si aún no existe? Es ahí donde Jobs tenía razón: hasta que algo no está en tus manos, no puedes decir que no te gusta. Si no existe, quizá todavía es que no sabes que lo necesitas.


Los detalles importan

Steve Jobs era muy meticuloso. El diseño de sus productos y de sus presentaciones era lo que más le importaba. Mientras que en su vida personal le daba igual como mostrarse, en sus creaciones era todo lo contrario. ¿Por qué prefería una imagen de un tiburón que otra?, ¿por qué el cubo tenía que ser ligeramente asimétrico? Solo él lo sabrá, pero realmente está claro que influyó de una forma aplastante en el consumidor. 


No puedes controlarlo todo

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"Steve siempre intentó controlarlo todo. Le molestaba intensamente no haber controlado el principio de su vida; la historia de su adopción tuvo profundas repercusiones en su existencia”, señala el guionista Sorkin.

Ese trauma desató las ganas de que Jobs quisiera conquistar el mundo mediante sus creaciones tecnológicas. Por eso quería controlar hasta el más mínimo detalle. Pero por muy compleja que parezca la tecnología, las relaciones humanas lo son aún más. Joanna se lo deja bien claro en la película: “lo que fabricas no debería ser lo mejor de ti, eres padre”.


Hay que creer en uno mismo

Si tú crees que está bien sigue adelante. Sin prisa, pero sin pausa. Si lo haces correctamente, los reconocimientos llegarán. Es cuestión de tiempo. Nadie confiará más en ti, de lo que tú lo haces. No importa que parezcas insubordinado. Cualquier idea es válida si puede ser defendida, aunque aún esté por desarrollar. Así que busca todo lo posible para justificarla. Haz como Steve Jobs: trabaja duro para conseguir tu objetivo.


La venganza se sirve fría

En el camino siempre hay detractores. Seguramente, muchos de ellos intentarán acabar contigo. Y es posible que, en un primer momento, lo consigan. Pero si sigues luchando porque crees en ti mismo, siempre te quedará un as en la manga para volver y demostrar lo que vales. Tómate tu tiempo y acuérdate del refrán: "la venganza es un plato que se sirve frío".