6 Músicos Callejeros Que Te Dejarán Con La Boca Abierta

No tocan en grandes estadios, no tienen local de ensayo y nunca han firmado un contrato discográfico. A algunos, seguramente, les gustaría. A otros, en cambio, no les importa lo más mínimo. Les interesa el contacto directo y continuo con la gente, sacar lo suficiente para vivir con dignidad y sin ningún tipo de compromiso adquirido y, sobre todo, les importa la música. Mucho. Los vemos cada día, sin prestarles casi nunca demasiada atención, pero algunos de ellos son auténticos virtuosos. Intérpretes, algunos de ellos, con unas capacidades a años luz de las que poseen los componentes de muchos grupos de pop-rock. Todos juntos. Hoy, en Código Nuevo, una selección de músicos callejeros que te dejarán con la boca abierta.

Bryson Andrés

De origen Filipino y nacido en Hawai, reside actualmente en Alaska. Su técnica más habitual es el loop: graba pequeños fragmentos (dos o tres, generalmente) que después superpone y le sirven de base para desarrollar la canción. Su talento le ha llevado a tener más de treinta mil seguidores en Facebook, donde también responde preguntas de los fans y sube vídeos caseros.


Daniel Waples

A pesar de que el hang es uno de los instrumentos más modernos del mundo (fue patentado en el año 2000 por dos suizos), Waples (derecha) ya es un virtuoso de este. Aquí actúa en Edimburgo junto a un compañero.


Dave Crowe

Si hay un rey del Beatbox (percusión vocal), probablemente sea él. Como Skrillex pero sin necesitar una millonada en cachivaches electrónicos.


Johnnie Lin

Desde una calle de Brisbane (Australia), llega este temazo que, además, nos enseña que hay otras formas de tocar la guitarra. Impresionante.


Petr Spatina

El Halleluja de Leonard Cohen nunca sonó tan delicado. Y, lo prometemos, no hay efectos ni grabaciones, solo copas y agua. No pierdas detalle: el efecto vibrato lo consigue empujando ligeramente la mesa con el cuerpo.


Playing for change

Conocemos y podemos acceder a todos los músicos callejeros que te hemos mostrado hoy gracias, qué duda cabe, a Internet. Esto lo sabían muy bien los promotores de "Playing for change", que decidieron crear una versión de Stand by me, el clásico de Ben E. King, haciendo un collage sonoro con treinta y siete músicos callejeros, el primero de ellos Roger Ridley, al que sus compañeros de oficio en Santa Monica (California) apodan cariñosamente “La voz de Dios”. Atención, spoiler: esta versión puede ponerte los pelos de punta fácilmente.