Los 5 Casos Más Importantes De Censura En El Rock

No son los músicos los únicos que han tenido problemas con la justicia: sus canciones también. Infinidad de ellas han tenido que enfrentarse a la censura de gobiernos y compañías porque alguien, en algún despacho, decidió que aquel tema podría ser perjudicial para sus intereses. La sumisión al sistema y la jerarquía, el miedo a perder público, dinero, presencia en las radios y cuota de mercado han provocado, además, otro tipo de censura, quizás la peor de todas: la autocensura, que puede haber ayudado a evitar demandas y juicios, pero no, desde luego, a defender la libertad de expresión.

De los Beatles a Pereza, de Bob Dylan a los Planetas, muchos grandes grupos han tenido que enfrentarse a este problema de una u otra manera, y es que, si las canciones pagan impuestos, también deben tener derecho a un juicio injusto. Hoy, en Código Nuevo, cinco canciones que se vieron afectadas por la censura de una u otra manera.

The Strokes – New York City Cops

Los neoyorquinos The Strokes se vieron afectados por la censura desde antes de empezar y, además, por partida doble: la portada de Is this it, su disco de debut, fue considerada sexualmente demasiado explícita y tuvo que cambiarse para la edición americana en la que, además, no aparece la canción New York City Cops (sustituida por When it started), en un intento de no herir sensibilidades tras los recientes atentados del 11-S. Para salvaguardar la democracia, pensamiento único. Mano de santo.


Los Planetas – Un buen día

Si no le gustan mis letras, tengo otras. Los granadinos no querían perder comba en las radiofórmulas con su cuarto disco, Unidad de desplazamiento, pero había un pequeño problema: los “cuarenta millones de rayas” de la canción Un buen día, editada como segundo sencillo de adelanto. La solución: sustituir las rayas por el diario Marca y grabar una nueva versión para distribuirla a las radios. El mito de las dos Españas hecho canción: por un lado, los que se compran los discos y van a los conciertos (y, por lo tanto, saben que J se metía cuarenta millones de rayas con Eric cuando salían de fiesta) y, por el otro, los que escuchan los 40 Principales y piensan que se pasaban las noches leyendo El Marca. Una jugada perfecta.


The Rolling Stones – Cocksucker Blues

Corría el año 70 y los Rolling Stones estaban a punto de acabar su relación con la discográfica Decca. No obstante, estos les exigían una grabación más antes de dar por cerrado el contrato. Keith Richards y Mick Jagger salieron con este “blues del chupapollas”, que cuenta la historia de cómo un adolescente recién llegado a Londres se ve obligado a prostituirse. La compañía no lo editó oficialmente hasta 1983. Sería en una edición alemana que recogía cuatro temas y que tardó unas pocas semanas en ser retirada y sustituida de las tiendas.


El caso Clear Channel

Que la paranoia y la sinrazón se adueñaron del gobierno y parte de la sociedad estadounidense tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 parece claro, pero a veces no somos conscientes de hasta qué punto llega la estupidez humana. En un absurdo y desmedido intento por parecer políticamente correctos y no ofender ninguna sensibilidad, por demencial que esta pudiera ser, Clear Channel, un conglomerado que agrupa a la mayoría de radios de Estados Unidos, creó una lista con más de 150 canciones censuradas.

Entre ellas, el New York, New York de Frank Sinatra, What a wonderful world de Louis Amstrong, Obladi Oblada de los Beatles o 99 red ballons de Nena. Afortunadamente, muchas emisoras hicieron caso omiso de este índice o eligieron sus propias canciones con un poco (solo un poco) más de sentido común. AC/DC, con siete temas, y Rage Against The Machine, con toda su discografía vetada, fueron los triunfadores en esta escalada de necedad en la radiodifusión americana.


Margot – Pereza

El grupo madrileño eligió la canción Margot como single de su disco Aproximaciones, publicado en 2007. Ningún problema hasta que decidieron rodar un videoclip y publicarlo en YouTube. Los cuatro minutos escasos que dura (no) muestran (para nada) a una chica masturbándose. Al menos para el observador medio; para algunos guardianes de la moral cibernética, lo suficiente para denunciarlo a YouTube y que esta, temerosa de Dios, lo retirara del canal de la banda. Actualmente puede verse, pero se necesita estar registrado como mayor de edad.