La última obra de Banksy te recuerda que a no todo el mundo le alegra la Navidad

El artista callejero pretende visibilizar a las miles de personas que pasarán la Navidad en las calles

La Navidad está a la vuelta de la esquina y eso supone que el frío, mucho frío, se va a clavar en tus costillas cada vez que salgas a la calle. Y sí, por muy bonitas que estén las calles con las luces y la decoración navideñas, en invierno es un sitio que prefieres frecuentar lo justo y necesario. El problema es que en nuestro país para 40.000 personas el tema de estar todo el día en la calle no es una elección, sino una obligación. En pleno 2020 los ‘sin techo’ siguen siendo una triste realidad tan visible y cotidiana que asusta. Hombres (84%) y mujeres (16%) que pasarán los días sin sentarse delante de una mesa repleta de comida junto a sus amigos y familiares. Gente para la que la Navidad no es más que la constatación de que están solxs y que nadie se acuerda de ellos en estas fechas.

“Dios bendiga a Birmingham. En los veinte minutos en los que filmamos a Ryan en este banco, los transeúntes le dieron una bebida caliente, dos chocolatinas y un encendedor sin que él pidiera nada”, escribió en Instagram el artista callejero Banksy quien ha querido dedicar su última intervención en la ciudad británica de Birmingham para visibilizar a las personas sin hogar en estas fechas tan especiales. En un vídeo publicado en Instagram puede verse un hombre sin hogar acostado en un banco callejero que el artista utiliza para simular el trineo de Papá Noel gracias al graffiti de los renos que lo acompaña. Una composición tan ingeniosa como impactante que busca resumir en una imagen parte de la hipocresía que rodea en gran medida a esta época del año. 

El éxito de la última obra de Banksy ha sido tal que las autoridades de Birmingham han tenido que preservar la obra cubriendo el mural con material transparente y una valla para evitar que los curiosos deterioren la pintura. Después de llamarnos la atención de temas tan variados como el conflicto palestino o la corrupción política (su pienso irónico sobre el Parlamento Británico lleno de chimpancés se vendió por 11 millones de euros hace unos meses), el autor cuya identidad sigue sin conocerse ha elegido una temática que debería estar más presente en nuestras reivindicaciones pero que rara vez recibe la atención que se merece. Puede que solo sea un gesto, pero que todo aquel que se tope con esta obra cambie su mirada hacia las personas sin hogar ya es un avance.