Así es como los medios de comunicación te hacen más homófobo

Invisibilizan al colectivo, explican sus realidades de forma machista y heterocentrista y permiten que la homofobia campe a sus anchas

Nadie nace siendo homófobo. Por eso, si nuestra sociedad es heterocéntrica y mayoritariamente homófoba es porque en algún punto de nuestra vida se nos empieza a alimentar con estas ideas. El principal causante de la homofobia social son los discursos religiosos y conservadores, pero ellos solos no son suficientes para crear una sociedad homófoba. Necesitan un altavoz, alguien que reproduzca estas ideas. Es ahí donde juegan un papel crucial la cultura de masas y los medios de comunicación.

En un informe titulado Hombre, gay y joven: la imagen del colectivo LGTBI en los medios, el periodista y activista Vicent Canet denuncia el heterocentrismo social y cómo medios que usamos para informarnos construyen esta realidad homófoba, transfoba y machista y crean una imagen del colectivo LGTBI distorsionada.  

El principal problema es que para los medios el mundo es heterosexual. Por ejemplo, no ponen fotos de personas LGTBI a no ser que se hable directamente de ellos. “¿Por qué no incluir, si haces un artículo del sónar, una foto de una pareja gay en cambio de la típica hetero besándose?”, se pregunta Canet en un vídeo. Las personas LGTBI hacen prácticamente las mismas cosas que las personas heterosexuales. Pero para los medios no es así. Como el informe expone, más del 50% de las veces que se habla con personas LGTBI es para denunciar agresiones y discriminación y no para hablar de su día a día o actividades que son —literalmente— como las de cualquier otra persona. De esta forma, los medios crean un colectivo LGTBI que parece compuesto solo por víctimas de tragedias y no como miembros útiles de la sociedad.  

Por otra parte, como el título del informe indica, los medios se olvidan de que LGTBI incluye a mujeres, hombres  y personas de muchísimas orientaciones y géneros. Sus noticias solo hablan de hombres gais jóvenes, un reducto muy ínfimo de lo que supone todo el colectivo. Según el análisis, a un gay se le menciona el doble de veces que a una lesbiana y diecinueve veces más que a un/a bisexual. Al final, esto invisibiliza las otras identidades que conforman el colectivo, y se cala la idea en la sociedad de que las realidades de mujeres, bisexuales y personas trans no son importantes.

Además, las personas mayores del colectivo quedan olvidadas. “Hemos encontrado un 0% de información sobre ancianos LGTBI”, asegura Canet. Siendo uno de los colectivos más vulnerables, si no se informa sobre ellos, es como si no existieran y, por lo tanto, nadie reclamará que tengan más derechos ni que se combata la LGTBIfobia que sufren de forma diaria. Si no se visibiliza, no existe.

Otra de las formas que la televisión y los diarios alimentan la homofobia interiorizada es a quién preguntan cuando hablan de temas LGTBI. Un 16% de las personas con las que hablaron para tratar temas del colectivo eran o bien religiosos y conservadores o bien homófobos. Aunque no está de más incluir estas fuentes, “el problema es que no se contrastan”, advierte Canet.

Así, si el periodista deja ahí una declaración que ataca y estigmatiza y no dice por qué está mal ni por qué es incorrecta, la gente no entiende que eso es homofobia y puede acabar creyéndoselo. Algo muy parecido al auge de la ultraderecha: si nadie desmiente sus bulos y su xenofobia, al final la sociedad se cree mentiras como que ‘los inmigrantes vienen a robar empleos’ y acaban votándolos. Así que cuidado con lo que te digan a través del televisor o en tu portal de noticias favorito: probablemente te están haciendo homófobo sin darte ni cuenta.