Tras la pista del fraude: así combate META las estafas digitales
Un mensaje de “tu banco” que te pide hacer algo con urgencia. Una oferta que parece demasiado buena para ser verdad. Una celebrity que, de repente, te escribe para recomendarte una inversión. Seguro que alguna vez te has cruzado con algo parecido.
El problema es que las estafas online no siempre tienen faltas de ortografía, diseños sospechosos omensajes que gritan “esto es falso” a primera vista. Algunas pueden estar muy bien construidas y parecer perfectamente normales durante unos segundos.
Por eso, más que navegar sospechando de absolutamente todo, viene bien conocer algunas señales que pueden hacernos parar y comprobar antes de seguir. Y también saber qué herramientas existen detrás de las plataformas que usamos cada día para intentar detectar este tipo de actividad
No hace falta desconfiar de todo, pero sí saber cuándo parar
Cualquiera puede encontrarse con un intento de estafa online. No importa demasiado cuánto tiempo pases en internet o lo acostumbrado que estés a detectar cosas raras en tu feed. Sí, casi todos creemos que sabríamos reconocerla. Es una sensación muy extendida. Y es justo lo que aprovechan quienes están detrás: la sobreconfianza.
De hecho, la mayoría de las técnicas que utilizan buscan precisamente eso: generar una urgencia que, sumada al exceso de confianza, te hagan no pensar demasiado en lo que tienes delante: mensajes con mucha prisa, perfiles que parecen conocidos, ofertas muy atractivas... Son en realidad las pistas que deberían alertarte.
Cuando las veas, cuando identifiques una, para unos segundos. Porque merece la pena. Y es que cualquiera puede estar frente a un intento de estafa online. Cualquiera.
Eso sí: combatir el fraude online no depende únicamente de quien recibe el mensaje. Las estafas pueden moverse entre diferentes servicios, plataformas y entidades, por lo que compartir información también puede ayudar a detectarlas.
Meta trabaja con expertos en ciberseguridad, fuerzas y cuerpos de seguridad, entidades financieras y otras compañías tecnológicas para compartir información y facilitar la detección de fraudes. También colabora con las autoridades en investigaciones contra redes dedicadas a este tipo de actividad. En una operación internacional reciente, investigadores de Meta desactivaron más de 150.000 cuentas vinculadas a redes de centros de estafas.
Muchas veces, la primera barrera de protección ni siquiera la ves
Mientras haces scroll, hay sistemas funcionando por detrás para intentar identificar contenidos o comportamientos que pueden resultar fraudulentos.
Según datos de Meta, durante 2025 la compañía eliminó más de 159 millones de anuncios fraudulentos en todo el mundo, y el 92% se retiró antes de que ningún usuario los denunciara. Ese mismo año también desactivó 10,9 millones de cuentas de Facebook e Instagram asociadas a centros de estafas.
Para hacerlo utiliza diferentes sistemas y tecnologías. Entre ellas está la inteligencia artificial, que puede analizar señales presentes en textos, imágenes o determinados comportamientos para identificar posibles patrones de fraude.
También utiliza tecnología de reconocimiento facial en determinados casos para detectar intentos de suplantación de celebrities y figuras públicas. A esta capa de protección se suman las políticas específicas contra el fraude y normas que regulan qué tipo de publicidad puede aparecer en sus plataformas, además de herramientas más visibles para cualquier usuario como las alertas de inicio de sesión, la autenticación en dos pasos o las revisiones de seguridad de la cuenta.
Parar, comprobar y denunciar: tres gestos que pueden ayudarte
Según las recomendaciones de Meta, hay tres hábitos que pueden ayudarte cuando algo no termina de cuadrarte.
El primero es parar. Especialmente cuando un mensaje intenta meterte prisa con frases como “hazlo ahora”, “tu cuenta será bloqueada” o “esta oportunidad termina en unos minutos”. La urgencia puede ser precisamente una forma de conseguir que actuemos sin comprobar demasiado.
El segundo es comprobar. ¿Quién está enviando realmente ese mensaje? ¿El perfil parece oficial? ¿Tiene sentido que esa persona o empresa se ponga en contacto contigo de esa manera? Y si una oferta parece extraordinariamente buena, dedicar unos segundos a buscar más información nunca está de más.
El tercero es denunciar. Si encuentras una cuenta, anuncio o contenido que crees que puede ser fraudulento, reportarlo permite que la plataforma pueda revisarlo y ayudar a evitar que otras personas se encuentren con lo mismo. En Instagram puedes hacerlo desde la propia publicación o anuncio: Denunciar → Estafa, fraude o suplantación → Fraude o estafa. En WhatsApp, con el botón Reportar, disponible tanto en mensajes como en usuarios sospechosos
Ser un detective digital no es desconfiar de todo cada vez que abres Instagram. Es tener el reflejo de parar y comprobar cuando algo no te cuadra.
La seguridad online también se aprende
Con internet hemos ido interiorizando hábitos casi sin darnos cuenta. Ya sabemos que conviene utilizar contraseñas distintas, pensárselo antes de conectarse a determinadas redes wifi o comprobar un enlace cuando algo parece extraño.
Con las estafas sucede algo parecido: cuanto mejor conocemos las señales, más fácil resulta detectar cuándo merece la pena parar antes de hacer clic.
Esa es también la idea detrás de iniciativas de concienciación como Detectives Digitales de Meta, que busca acercar este tipo de herramientas y recomendaciones a los usuarios.
“Para nosotros es importante que las personas sepan que ya existen notificaciones y alertas que les avisan cuando detectamos publicaciones sospechosas y que, además, cuentan con herramientas como la autenticación en dos pasos o la función de reportar para que ellos puedan actuar si lo necesitan. De esta forma, aunamos fuerzas para combatir las estafas online”, explica Julia Franz, Public Policy Manager de Meta España y Portugal.
Revisar las alertas de inicio de sesión, utilizar contraseñas seguras, comprobar quién está detrás de un mensaje o denunciar una cuenta sospechosa son acciones bastante pequeñas. Porque estar más protegido online no significa vivir pendiente de que algo pueda salir mal. Significa estar alerta para reconocer las señales de una estafa y saber cómo actuar.
¿Pero qué grado de detectivismo digital tenemos los usuarios?
Estos días hemos salido a la calle para comprobar qué tal se nos da a todos lo de ser detectives digitales cuando algo online no nos cuadra.
Y queda claro que parte de la gente sabe que ahí afuera hay mucho intento de estafa, el cual son capaces de reconocer en ocasiones debido a “el dominio con el que mandan los mensajes”, “el enlace sospechoso” que incorporan o el contenido típico de “‘servicio de paquetería tal está esperando para recoger tu paquete’ y no has hecho ningún pedido”.
Por eso, nos han dicho algunos, intentan siempre comprobar que “sea la página oficial” de la marca.
Pero eso es solo el primer paso. Parar y comprobar. Luego viene el bloqueo o la denuncia. “Sí, sí, 100%. Correos. Esos los mando siempre para spam”.
¿Y en redes sociales? ¿Qué hacemos cuando vemos un contenido que parece ser un intento de estafa? “Sencillamente lo reporto”.
Y es así, gracias a esta chica, a ti cuando denuncias y a todos los que damos ese pequeño paso, como contribuimos a identificar y frenar los fraudes. Porque ser detective digital es mucho más fácil cuando todo el mundo rema en la misma dirección. Incluido, y especialmente, las plataformas como las de Meta.