Lo que pasa cuando el tabaco arde: la combustión

El tabaco, una vez arde, no es el mismo producto que era originalmente, ya que las altas temperaturas provocan la rotura de sus moléculas y su posterior reorganización

Los cigarrillos son pequeños reactores químicos en miniatura: en el punto de ignición, cuando ya están ardiendo, su temperatura se encuentra por encima de los 900 grados centígrados. Es entonces cuando tiene lugar la combustión, un proceso complejo que transforma la materia orgánica del tabaco en algo distinto a lo que era antes de arder.

No, el tabaco, una vez que arde, no es el mismo producto que era originalmente, puesto que las altas temperaturas provocan la rotura de sus moléculas y la posterior reorganización de las mismas. Lo que surge es un gran número de compuestos nuevos que no existían en la hoja sin quemar. Ese es el gran secreto de los cigarrillos.

¿Qué ocurre con esa transformación?

Las miles de reacciones por segundo que tienen lugar dentro de ese mini reactor químico generan nuevas sustancias químicas. Para que te hagas una idea, y según datos recopilados por la American Cancer Society, el humo del tabaco contiene más de 7.000 compuestos y buena parte de ellos nacen en el proceso mismo de combustión. Entre ellos, cancerígenos directos como el benceno, los hidrocarburos aromáticos policíclicos, las nitrosaminas específicas del tabaco o el aldehído fórmico.

También algunos gases tóxicos como el monóxido de carbono surgen en el momento en el que comienza a quemarse el cigarrillo. Muchas de estas sustancias contribuyen a la formación del alquitrán, generando una capa pegajosa en el interior de los pulmones que les produce daño a largo plazo. Es lo que conocemos como alquitrán. En otras palabras: la combustión es el origen del problema Es ahí donde entran en escena los sistemas de calentamiento de tabaco.

Calentar el tabaco sin hacerlo arder

Los productos de IQOS nacen a raíz de todo esto que acabamos de exponer: si la combustión produce multitud de sustancias cancerígenas, eliminar la combustión es una estrategia para reducir los efectos nocivos del consumo de cigarrillos*. A diferencia de estos, que actúan como pequeños reactores químicos que alcanzan los 900 grados centígrados, IQOS calienta el tabaco a una temperatura máxima de 350 grados centígrados y en ningún caso lo hace arder. Lo que se genera es aerosol con sabor a tabaco, sin haber tenido lugar las transformaciones químicas asociadas a la combustión.

Así, y al no producirse un proceso de combustión, el perfil de las sustancias consumidas es muy distinto al perfil de las sustancias presentes en el humo del cigarrillo convencional. Y no solo eso: los dispositivos IQOS tampoco generan llama, humo ni ceniza. Este tipo de soluciones están pensadas como una mejor alternativa a los cigarrillos para los fumadores adultos que no lo dejan.

A día de hoy, todo el mundo sabe que fumar es nocivo para la salud, pero muy poca gente entiende realmente cuáles son los orígenes de esa nocividad. Ahora lo entiendes y también conoces otras opciones que, basadas en estudios científicos, han cambiado las reglas del juego para siempre.

*IQOS no está exento de riesgo y con su uso se inhala nicotina, que es adictiva. Dirigido únicamente a fumadores adultos.

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