El gobierno australiano pide en la ONU barreras contra la IA tras el hackeo de su sistema sanitario

Su primer ministro coloca el desarrollo de la inteligencia artificial como uno de los grandes retos de la humanidad junto al cambio climático y el deterioro de las reglas internacionales

Un potencial apocalipsis IA ha estado en el centro del debate durante estas últimas semanas desde que un investigador de Anthropic dimitiera alegando que “las empresas de inteligencia artificial están avanzando a toda velocidad hacia la superinteligencia automejorada y jugando con nuestras vidas”. Muchos apoyan su tesis. Otros lo tachan de alarmista. Lo que no se puede negar es que ya hay pruebas claras de que la IA puede irse de control. Lo vimos cuando un modelo de OpenAI escapó de su confinamiento y hackeó una empresa y lo hemos visto aún más recientemente con el ataque de otro modelo de OpenAI contra el entorno informático del sistema sanitario australiano.

Por eso su primer ministro, Anthony Albanese, aprovechó la última Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada en Nueva York para denunciar el incidente. Uno en el que la inteligencia artificial robó archivos públicos y no públicos del sistema de salud del país, con todo lo que ello conlleva en términos de privacidad y seguridad. “Extrema preocupación” fueron las palabras con las que el mismo Albanese describió el estado del gobierno australiano ante todo esto. Más aún, explicó, por el hecho de que OpenAI tardó tres meses en informar a las autoridades australianas del hackeo y porque lo hizo, apuntan desde EL PAÍS, “enviando un correo electrónico a los servicios públicos”.

El miedo es tan real que Albanese colocó a la inteligencia artificial en el podio de los mayores retos para la comunidad internacional actual junto con el cambio climático y el deterioro de las reglas internacionales. De ahí que reclame más intervencionismo público para controlar el desarrollo privado de esta tecnología. No es el único: “El día antes, líderes de la industria, entre ellos Sam Altman y Dario Amodei,, participaron en una sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en la que pidieron cooperación internacional para controlar la tecnología que ellos mismos están desarrollando, aunque en ningún momento se plantearon dejar de impulsarla”. Bastante extraño todo.

En cualquier caso, el de Australia es el primer gobierno del mundo en plantar cara públicamente a los peligros de la IA. Y tiene sentido. Como señalan desde el citado medio, este mismo gobierno lleva años regulando las tecnologías digitales de una manera muy valiente. “Puso en marcha el año pasado la normativa más estricta del mundo hasta la fecha con las redes sociales, que están totalmente prohibidas para los menores de 16 años”. Además, también está preparando una ley por la cual las grandes plataformas digitales deberán ofrecer al usuario la opción de apagar “las recomendaciones algorítmicas”. La idea es sencilla: que la tecnología vaya a favor de la humanidad y no en contra.

Preferencias de privacidad