Así afectará a tu presupuesto para la compra el nuevo reglamento antiplástico de la Unión Europea
La Unión Europea lleva varios años desarrollando medidas para combatir la presencia de plástico dentro de la industria alimentaria. La última, el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR por sus siglas en inglés), acaba de entrar en vigor para los 27 Estados miembros de la organización. ¿Pero qué cambios trae consigo exactamente? Para empezar, y como explica la periodista Ana Huergo, límites a las llamadas sustancias PFAS, también conocidas como los químicos eternos, por la preocupación de la comunidad científica acerca de sus efectos en la salud humana. Algo que obligará a las empresas de la industria a rediseñar sus envases. Sí, tendrán que hacer inversiones millonarias.
Pero no solo por esto. Además, las compañías agroalimentarias tendrán hasta el próximo año 2028 para adaptarse a un nuevo sistema de etiquetado común en toda la Unión Europea. Uno gracias al cual cada envase de los productos posea un código QR con el que los consumidores puedan acceder fácilmente a los datos de su composición y a la mejor forma de reciclarlos. Para 2030, las compañías deberán hacer frente a nuevas exigencias de reciclabilidad de sus envases, a un porcentaje máximo obligatorio de plástico en los mismos y a nuevos objetivos de reutilización de los envases de bebida. Ah, y “algunos envases monodosis de plástico desaparecerán de bares y restaurantes”. Definitivamente.
¿Algo más? Pues sí. Para 2035, y como culminación a este proceso de desplastificación de la industria alimentaria, todos los envases deberán ser recogidos, clasificados y reciclados sin excepción alguna. Un conjunto de medidas con las que la Unión Europea pretende proteger tanto la salud de sus ciudadanos como la propia naturaleza y el medioambiente. Y hasta ahí todo bien. Al fin y al cabo, es evidente que un mundo sin microplásticos en nuestra dieta es deseable. La cosa está en el coste de todo esto. En palabras de Huergo, “la adaptación al PPWR supone un gran esfuerzo inversor para la industria”, y el riesgo de que encarezcan sus productos para compensarlo está ahí. Podrías pagarlo tú.
Además, hay otra vía por la cual la entrada en vigor del PPWR podría afectar a tu bolsillo en el futuro: en 2029 entrará en vigor el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno para botellas de plástico y latas, mediante el cual el consumidor tendrá que abonar una pequeña cantidad económica extra a la hora de comprar una bebida. ¿El truco? Que recibirás ese dinero de vuelta cuando entregues el recipiente vacío en su lugar correspondiente. En este sentido, el problema no es ni será el PPWR en sí, que es una apuesta por un modelo de industria más sostenible y saludable, sino que sea la gente, la misma que lleva años sufriendo la inflación de la cesta de la compra, la que acabe costeando el cambio.