Sabrina Carpenter y su polémica con el zaghrouta: otro episodio de occidentrismo

“Mis disculpas. No vi a esta persona y no la escuché con claridad. Mi reacción fue pura confusión, sarcasmo y sin mala intención. ¡Podría haberlo manejado mejor!”

Sabrina Carpenter la lio durante su actuación del pasado viernes en el Coachella. Y no por nada puramente artístico, sino por uno de los comentarios que hizo desde el escenario: resulta que uno de sus fans estaba celebrando su felicidad por la actuación a través del llamado zaghrouta, una técnica vocal habitual entre las culturas árabes y africanas, y a la artista no se le ocurrió nada mejor que burlarse de ello. “¿Esa es tu cultura? ¿El yodel? ¿Eso es Burning Man? ¿Qué está pasando? Esto es raro”. Lo peor es que algunos de estos comentarios fueron hechos después de que el fan le explicara de qué iba su particular forma de celebrar. Rápidamente las redes sociales cargaron contra la cantante.

¿Pero qué es exactamente el zaghrouta? Técnicamente, se trata de un sonido vocal largo, ondulante y agudo producido a través del rápido movimiento de la lengua de lado a lado y acompañado de un trino rítmico y agudo. Culturalmente, es la manera que tienen en ciertas regiones de Oriente Medio y del Norte de África de expresar su alegría y su orgullo. Se suele escuchar mucho en bodas, graduaciones, nacimientos y ese tipo de eventos importantes. Y, sí, es muy complicado de practicar, motivo por el cual resulta aún más potente como símbolo identitario de estas culturas. Informaciones que muy probablemente Sabrina Carpenter ignorara. Por eso ha decidido salir a pedir disculpas.

“Mis disculpas. No vi a esta persona y no la escuché con claridad. Mi reacción fue pura confusión, sarcasmo y sin mala intención. ¡Podría haberlo manejado mejor!”, admitió Carpenter. “¡Ahora sé lo que es una Zaghrouta! A partir de ahora, acepto todos los vítores y cantos tiroleses”. Unas disculpas que para mucha gente es más que suficiente, pero que para otras ni mucho menos. Ya sabes: a veces parece que las celebrities solo sienten arrepentimiento de aquello que afecta a su reputación y por tanto a su potencial comercial. En cualquier caso, lo que ha pasado en Coachella con Carpenter y la zaghrouta ofrece una buena oportunidad para reflexionar sobre el occidentrismo.

Porque vivimos en un mundo globalizado que, sin embargo, sigue entendiendo lo occidental como lo canónico, como ese lenguaje cultural común que todos tienen que hablar. Y, cuando pasa algo como esto, cuando una expresión cultural de la “periferia” se cuela dentro de la cultura pop hay una especie de ridiculización inicial basada en la ignorancia. En plan qué mierda es esta. Y puede que eso que no se conoce sea, además de antiguo y precioso, un signo de identidad para mucha gente en todo el mundo. No, probablemente Carpenter no tuviera malas intenciones. Pero que en Occidente tenemos que cambiar el chip es impepinable. Hay mucha riqueza cultural más allá de nuestros ombligos.

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