La juventud francesa se rebela contra las políticas de austeridad en la educación pública

Los sindicatos estudiantiles denuncian la violencia con la que el Gobierno y los antidisturbios están tratando de reprimir las protestas de menores de edad

La República Francesa lleva presumiendo de lema desde 1848: Liberté, Égalité, Fraternité. Pero, como ocurre tristemente muy a menudo, de las palabras a los hechos hay un trecho. Y si no que se lo digan a los cientos de estudiantes que están movilizándose allí contra la falta de inversión en los institutos. Protestan por el mal estado de los edificios, por la falta de agua en sus baños, por las interrupciones en los comedores escolares, por las goteras y, en general, por las políticas de austeridad que han provocado toda esta situación. En palabras de uno de ellos, recoge el periodista Enric Bonet, “no quieren dar medios a los jóvenes de los barrios populares para que podamos prosperar”.

Y han decidido alzar la voz. Al principio, en las ciudades periféricas de París, donde la precariedad de medios en los instis es más grave. Luego en muchos más rincones del país. Como explica el propio Bonet, “el día de mayor intensidad fue el jueves 1 de octubre: hubo acciones en 1.027 centros de secundaria, es decir, en más del 25% del total de los liceos”. Y esto habla muy claro tanto de la magnitud del problema como de la capacidad de coordinación de la juventud francesa. Ante ello, y como ocurre casi siempre, por desgracia, la respuesta del ejecutivo francés ha sido la represión y ha mandado a los centros y a las calles del país a una gran cantidad de antidisturbios. Con lo que ello implica.

Para empezar, muchas detenciones: a estas alturas de las protestas la policía ya ha detenido a más de 5.000 jóvenes y ha retenido en comisaría a más de 2.000 de ellos. Y luego está lo más grave: las consecuencias de los enfrentamientos junto a las barricadas estudiantiles. Según revela este mismo periodista, “en Saint-Ouen (norte de París), por ejemplo, un alumno de secundaria de 14 años perdió varios dientes y sufrió una fractura en la mandíbula después de que le estallara una granada lacrimógena en la cara”. Otro sufrió heridas graves en un ojo por una de estas granadas. Y otro menor ya ha perdido la visión de un ojo por culpa de una bala de goma. Recordemos que son menores.

Esto ha provocado que los sindicatos estudiantiles, que apoyan el movimiento espontáneo del alumnado francés, hayan organizado manifestaciones tanto para apoyar las protestas como para denunciar la violencia policial. “La reacción del Gobierno está siendo muy agresiva. Como sucedió con otros movimientos sociales en los últimos años, su respuesta consiste en la represión”, lamentaba una de las estudiantes involucradas en las movilizaciones. Y es que el Gobierno de Francia no ha tendido la mano ni siquiera un poquito. Nada de concesiones. Nada de medidas. Incluso tardó semana y media en convocar a los sindicatos para dialogar. La lucha social continúa.

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