Senegal penalizará las relaciones homosexuales con 10 años de prisión
Nos encontramos en un momento crítico de la historia moderna. Uno en el que los derechos sociales que tanto dolor y esfuerzo costó conseguir están siendo amenazados por una ola reaccionaria mundial. Sí, lo vemos en lugares como los Estados Unidos o Europa, a los que hacemos una cobertura mediática intensísima, pero también está pasando en esos otros lugares que no reciben tanta atención. Es el caso de Senegal. Como cuenta el periodista Carlos Molina, este país contiene un artículo de su Código Penal, el 319, que castiga los llamados “actos contra natura” desde el año 1965, pero hace solo unos días ha aprobado una modificación que endurece las sanciones todavía más.
Para empezar, la modificación, respaldada por 135 diputados del Parlamento de Senegal, eleva las penas por relaciones homosexuales de un abanico de uno a cinco años de prisión a un abanico aún más duro de cinco a diez años. También se agravan las multas: los actos románticos o sexuales entre personas de un mismo sexo conllevarán sanciones de unos 15.000 euros aproximadamente. Además, la reforma intensifica la persecución legal contra las instituciones y entidades dedicadas a la defensa de los derechos LGTBIAQ+. En definitiva, las personas queer que residen en Senegal van a sufrir todavía más de lo que venían sufriendo porque a unos cuantos políticos les apetece que así sea.
En concreto, explica el propio Molina, el endurecimiento de las políticas antiLGTBIAQ+ impulsadas por el Gobierno y por el primer ministro Ousmane Sonko responden a una promesa electoral: la que su partido político hizo en campaña para ganarse el voto de los grupos conservadoras e islámicos. No es el primer paso atrás de un país africano en derechos de las personas queer durante estos últimos años. Como ya recogimos aquí en códigonuevo, Burkina Faso también aprobó en septiembre de 2025 una ley que criminalizaba la homosexualidad. Esto no es un fenómeno regional. Es, muy a pesar de la buena gente, una tendencia global a abrazar nuevamente posturas ultraconservadoras.
Sin embargo, y según una portavoz de la organización por los derechos humanos Human Rights Watch, en algunos sitios como la misma Senegal “es difícil hablar de retroceso porque nunca ha habido avances significativos”. Allí los gays, las lesbianas, los bisexuales, las personas trans y cualquier otro ser humano cuya identidad sexual u orientación sexual se salga del cánon cishetero lo llevan pasando mal décadas y décadas. Escondiéndose. Temiendo. Padeciendo castigos de todo tipo. Por eso es importante recordar que, a veces, la inmigración no es solo un fenómeno motivado por el tema económico o laboral. A veces es simplemente alguien tratando de huir del odio.