Países Diminutos Llenos De Magia Que Se Pueden Visitar En Un Solo Día

Una de las cosas que más suele flipar a los 'güiris' que visitan Europa es la cantidad de cosas que pueden verse en un par de horas de coche o tren. Aunque las Naciones Unidas nos diga que existen 194 países en el mundo, algunos son tan pequeños y tienen tan pocos habitantes que podemos denominarlos 'micropaíses'. Pequeños botecitos de magia de los que no te puedes olvidar. De hecho, te sorprenderá saber que muchos de ellos son más pequeños que tu pueblo. Hablamos de países en miniatura para recorrer en un solo día. Te dejamos 5 destinos para que taches de tu vuelta al mundo. 

Principado de Liechtenstein

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A simple vista, Liechtenstein es una pequeña franja de tierra encajonada entre las montañas de Suiza y Austria. A pesar de ser el cuarto país más pequeño de Europa (160 kilómetros cuadrados), su flexibilidad a la hora de imponer impuestos ha permitido la instalación de 73.700 empresas, es decir, el doble de su población actual (unos 37.000 habitantes). Pero este micropaís es mucho más que un paraíso fiscal. El contraste de sus picos nevados con la riqueza de sus humedales te quitará el aliento. Vale la pena que te acerques a verlos y te des un baño (simbólico) de naturaleza.

Mi consejo es que alquiles un coche para recorrerlo de lado a lado. Imprescindible en Vaduz, su capital: la Casa Roja, la Iglesia de San Florín, el Museo de Correos, el Parlamento y el Castillo del Príncipe. Un buen lugar para comer es el restaurante Kainer, barato para lo que es Liechtenstein y con unas vistas privilegiadas a los Alpes. Y todavía te quedará tiempo para darte un paseo a pie o en bici por Triesen, Triesenberg y Schaan.

El Vaticano

El Vaticano se lleva la palma.  Si hubiese que poner un ejemplo que ponga en duda la famosa premisa de que “el tamaño importa” ese sería el Vaticano. A pesar de su reducido territorio y población (0,44 kilómetros cuadrados y poco más de 900 habitantes - entre ellos, el Papa Francisco, claro -), es uno de los países más ricos y poderosos del mundo. 

La Plaza de San Pedro ocupa un 20% de la superficie total de este Estado y la sede de la Iglesia Católica. Si te has dejado caer por Roma, imprescindible cruzar una calle y visitar la Basílica de San Pedro (las vistas desde su cúpula son impresionantes) y la famosa Capilla Sixtina (en el Palacio Apostólico). Te impresionará su majestuosidad arquitectónica y su riqueza cultural. Eso sí, si quieres comer en el Vaticano huye de los restaurantes atestados de turistas. En cafetería Snack Bar, debajo del Atrio de las Cuatro Cancelas, una Coca-Cola y un calzone te saldrá por 3,2o euros.

Principado de Mónaco

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Mónaco es el segundo Estado más pequeño del mundo con una superficie de 1,95 kilómetros cuadrados. De hecho, es necesario cortar el tráfico de todo el país para celebrar su famoso campeonato de Fórmula 1. Su principal fuente de ingresos es el turismo de lujo y los más exagerados dicen que si te quedas un raro mirando al cielo te caerán billetes. El país de los casinos y del bon vivant apenas tiene 36.000 habitantes y puede presumir de tener la monarquía más diminuta del planeta (la Casa de Grimaldi apenas cuenta con ocho miembros).

Si quieres una visita de 24 horas, mi consejo es que lo hagas a pie. Caminando por sus callejuelas encontrarás lugares auténticos más allá del lujo. Por supuesto, no puede faltar una parada en el Casino de Montecarlo de 1878, un paseo por el puerto y el Jardín Japonés, una cenita en la pizzería La Tavernetta (de lo mejorcito en cuanto a calidad-precio), un baño en las playas de Larvotto y una visita a su famoso castillo.

República de San Marino

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San Marino, rodeado en todo momento por territorio italiano, es el estado soberano más antiguo del mundo y su existencia se remonta a los últimos suspiros de las ciudades-Estado del antiguo Imperio romano (allá por el año 301). Sus 61 kilómetros cuadrados dan para mucho, sobre todo teniendo en cuenta su veteranía. Con poco más de 30.000 habitantes, San Marino tiene menos población que muchos pueblos de España, pero su larga historia en Europa le ha llevado a conservar numerosísimos lugares de interés.

La ruta por este micropaís puede comenzar en el Palazzo Pubblico y, de ahí, podrás ir a visitar la Basílica del Santo y la Iglesia de San Pietro, el Teatro Titano, la Puerta de San Francisco, el Palazzo Begni, las Torres Guaita y Montale. Desde luego, es obligatorio un paseo por su casco antiguo. Y, para terminar, súbete a una de sus fortalezas suspendidas en el aire: el Castillo de San Marino. Después del paseo, te recomiendo una parada en el restaurante Ritrovo del Lavoratori para disfrutar de la comida local, con la gente autóctona y lejos del turisteo.