Escapadas de fin de semana por España: 7 propuestas para recorrer ciudades en dos días

Yo también pensaba que escaparme de mi ciudad durante una semana cualquiera era una utopía, un lujo reservado a instagramers y brokers de Wall Street. Como a muchos, me apasiona viajar. Disfruto como un niño pequeño saliendo de la rutina, descubriendo nuevas experiencias. Embriagándome de otros paisajes y otras gentes. Todo ello lo veía impensable, porque pensaba en tierras lejanas y exóticas... cuando, en realidad, al final, también se puede explorar mundo en tan solo un fin de semana. 

Para alguien que no había abierto los ojos a la posibilidad, la ilusión es genuina. De repente, me encontré alrededor de España con un abanico de opciones apasionantes que me llamaban todas a la vez. Tras recorrerlas, estas son mis propuestas para que también tú puedas aprovechar siete ciudades al máximo en dos días, y así volver el lunes a tu rutina con la sonrisa del que ha vivido algo único y renovador.

Un tour por Girona y la Costa Brava

Lo primero que probé a quemar en dos días fue el norte de Cataluña: pasar un día en la ciudad de Girona y el otro en Palamós, un pueblecito pesquero de la Costa Brava. Montaña y mar, si lo quieres ver así. Un contraste excitante que arranca en la Girona medieval -con este tour me enteré de que en sus calles se rodaron algunas de mis escenas favoritas de Juego de Tronos-, donde puedes aprovechar para gozar de una cata de cervezas artesanas locales.

Si el domingo amanece soleado, puedes seguir con el plan y conducir o pillar un tren hasta Palamós. Allí lo mejor es aparcar el miedo al mareo y subirte a navegar en un antiguo barco de pesca de vela latina. Con los pulmones llenos de aire salado, el fin de ruta perfecto por la región dándome un homenaje: una copa de vino junto a una cata de gambas recién pescadasCon el ánimo por las nubes y el estómago lleno, ya estarás listo para volver a tu ciudad.

Una ruta por la Sevilla salvaje

En mi cabeza, Sevilla siempre ha sido sinónimo de belleza y misterio, de franca alegría y de disfrute de la vida.  Mi propuesta es experimentar la zona de un modo nuevo, más pegado a la naturaleza.

Por eso, lo suyo no es recorrer la ciudad a pie como uno más: baja al Guadalquivir y prueba a cruzar la ciudad en kayakobteniendo desde el agua una perspectiva nueva de los iconos de la ciudad. Por la tarde, da un salto hasta el parque de Doñana, para ver anochecer entre luces y colores que no parecen de este mundo. 

Un tomb por Barcelona y sus alrededores

De acuerdo: Barcelona es infinita. Con tantas culturas vibrando en cada esquina, es difícil decidir qué hacer, pero al final la mejor forma de verlo claro es dar un primer paso. Y lo primero, en Barcelona, es empaparse de los secretos de su club de fútbol más internacionalTras visitar el Camp Nou, puedes coger otro enfoque y subir a una bici vintage para un tour de modernismo y fotografía. Está asegurado el pasárselo como un enano.

Al día siguiente, seguramente te despertarás con las reservas de energía al 100%. Exultante. Con ganas de respirar aire fresco. Por eso, ¿qué mejor que pasar la mañana trepando a las espaldas de la imponente sierra de Montserrat en una de sus Vías Ferratas. Cansado, contento y sediento, por la tarde puedes acercarte a Vilafranca del Penedés para visitar una bodega, donde asistir a un taller de viticultura y sumergirte en una cata de vinos. Con cuerpo y notas frutales, claro.

Un salto sobre las olas hasta Mallorca

En latín se la llamaba la insula maior, la “isla mayor”, y con razón. Eso es lo que uno piensa en el avión mientras sobrevuela la isla al llegar. Qué preciosidad de verdes y turquesas. Una vez allí, el mar que veía desde las nubes se siente muy cerca. Muy cerca. Tanto como que para sumergirse por completo en él, gracias a un paseo submarino Scuba Diver.

Esa misma tarde puedes ver ponerse el sol desde el mar -una de las imágenes más bellas que pueden registrar tus retinas-, y al día siguiente volver al cielo. No en avión -todavía-, sino en globo. Parece mentira lo mucho que se disfruta elevándose sobre la isla y viéndola desde la perspectiva de las gaviotas. Al coger el avión de vuelta a tu ciudad, seguro que una parte de ti se queda entre esas nubes y esos azules.

Devorando Madrid a bocados

Puede que ya hayas estado otras veces en Madrid, pero esta vez será distinto. Son dos días para aprovechar al máximo la capital de España, y aquí la idea es guiarse por el estómago. De primero, una excursión en segway rematada con chocolate y churros. De segundo, un recorrido gastronómico de tapeo por los locales más sabrosos de la ciudad.

¿El postre? Un domingo de lo más dulce por Ávila y Salamanca para el que te puedes dejar guiar por este tour. Un recorrido condensado y comprimido por dos joyas históricas llenas de arte y encanto por cuyas calles te sientes transportado a la Edad Media. En definitiva, un auténtico festín para los sentidos que pone el broche a dos días deliciosos.

Un chapuzón por Asturias

A Asturias puedes ir teniendo claro que quieres mojarme. Es la opción ideal para esas semanas especialmente estresantes, para cuando necesitas emociones fuertes para liberar tensión. Resulta que la naturaleza energética y feroz de esta región es perfecta para ello: después de bajar a toda velocidad el río Sella haciendo rafting, tus nubarrones se habrán despejado. Al cabo de un rato puedes repetir en otro río, esta vez de la mano de las canoas inflables de CanoaRaft.

El broche de oro lo pondrá otra inmersión en la naturaleza. Otro viaje a lo más primario y lo más bello. Haciendo coastering por los acantilados de Ribadesella uno llega a sentirse vivo de verdad. Se trata de un baile entre la escalada, la natación y el rappel que activa los sentidos, libera endorfinas y te permite volver el lunes a la batalla con las pilas recargadas al máximo.

Una exploración por la Huesca más rocosa

La última escapada de la que te quiero hablar es una que te lleva a las entrañas de la tierra. Es en Huesca, en la Sierra de Guara, donde te puedes perder todo el fin de semana. El sábado, aventura por las cuevas de estas montañas, cruzando cavernas y lagos subterráneos en una misión de espeleología que ya quisiera Indiana Jones. El domingo, en cambio, puedes conquistar el exterior de la montaña: haciendo barranquismo, descendiendo exultante por los cañones de las montañas aragonesas.

Si leyendo todo esto tu imaginación se ha ido volando a lugares que te gustaría recorrer, en los que te gustaría perderte durante cuarenta y ocho horas, solo tengo una cosa más que decirte: vete y disfrútalo.