10 razones por las que es necesario hacer maletas e irse a Andorra en verano

Tatúate una idea en la frente: las cosas buenas vienen en frascos pequeños. Y no, no es un anuncio de perfume, es más que eso. Es bajarse del coche con el aire acondicionado a full y no derretirte en cero coma, es subirte a una cima nevada y por el camino quemar el trinxat de papa y panceta que te acabas de meter entre pecho y espalda. Es pasarte una tarde de compras sin que tu Visa se funda, es dejar que las burbujitas de un jacuzzi te masajeen hasta el orgasmo mientras miras al cielo más azul que te puedas imaginar. Es llenar tus pulmones de aire puro, es descargar adrenalina ladera abajo o perderte en algún pueblecito con tu media naranja, es Andorra.

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Si todavía a estas alturas del veranito sigues pensándote un plan que no sea el típico playeo o irte a algún rincón perdido del Universo a que te devoren los mosquitos, en Andorra descubrirás que no hace falta irse tan lejos para petar tu Instagram de fotos increíbles. Para que vayas abriendo apetito, aquí te contamos 10 cosas que se pueden hacer en Andorra.

1. Lo primero antes de subir a una montaña, bailarse un ‘Despacito’ o salir a cenar con tu ‘churri’ es estar divina/o de la muerte. Las calles de la capital Andorra la Vella (‘La Vieja’ en castellano) son un paraíso de las compras. Desde maquillaje y perfumes a ropa técnica de escalada o trekking encontrarás mil opciones sin fundirte el presupuesto en una mañana.

2. Ahora que ya estás digna de un Instagram Stories épico te recomendamos que te tomes algo fresquito en una terraza. Como te podrás imaginar, con semejantes vistas alpinas sería un pecado que los restaurantes y bares andorranos, especialmente en los pueblitos (Ordino, Canillo, Pals), no tengan unas terrazas con vistas que ya quisieran muchas ciudades. Además, el solete del Pirineo no es como el de la playa, que te deja como una gamba y no te deja nada de moreno, aquí te pondrás que ni Julio Iglesias en sus mejores días. Eso sí, usa cremita que te protegerá y no quitará nada de glamour. 

3. Si lo tuyo es lo de ser campechano, y lo que quieres es refrescar tu gaznate a la vez que te quitas el polvo y el sudor de una buena ascensión a algunos de las decenas de picos de más de 2.000 metros, lo que te recomendamos es un buen trago de cerveza artesana 100% andorrana o de alguno de sus refrescantes vinos blancos los cuales tienen la particularidad de estar cultivados por encima de los 1.000 metros de altura. Una delicatessen de esas que vale la pena probar y contárselo después al típico listillo que va por la vida de sumiller. 

Crédito de la foto: Andorra Turisme.

4. Vale, vale. Que todavía no te hemos dicho a qué montaña meterle los tacos de las botas que pillaste en el Decathlon. No te preocupes. En Andorra por montañas no será aunque la madre de todas ellas es el Comapedrosa. Este clásico del Pirineo roza los 3.000 metros de altura y se puede ascender en unas seis horitas de caminata. Solamente patear la orilla de sus lagos o contemplar sus animalitos pirenaicos ya vale la pena.

5. Si se te olvidó comprarte un casco de los buenos, en el Vallnord Bike Park La Massana podrás alquilar todas las protecciones y la bicicleta necesaria para lanzarte ladera abajo. Con 40 kilómetros del mejor downhill del Pirineo, sus 25 circuitos de todos los niveles te harán sentir como uno de los protagonistas de un vídeo de GoPro. Y si te da medito bajar también podrás practicar en los tres circuitos de cross country o practicar tus skills en la pump track.

Gustavo Subilibia

Crédito de la foto: Andorra Turisme.

6. Ya te has pegado la caminata o la pedalada y lo que te apetece ahora es relajarte con un bañito al lado de tu ‘churri’. El espacio termolúdico de Caldea es una parada obligatoria para todo el que visita el Principado y la mejor manera de disfrutar de las vistas a los picos desde su laguna exterior con burbujitas y chorros a presión.

7. Por si no lo sabías ya, Andorra es un museo del arte románico y la Iglesia de Sant Climent de Pal es muestra de ello. Culminando este precioso pueblo de calles empedradas y tejados de pizarra, su visita supondrá el colofón a una mañana en uno de los rincones más ‘cuki’ de Andorra. Aprovecha para sacar fotos y fundirte los filtros de Instagram porque ya te decimos que pocos pueblos pueden presumir de tener un campanario más fotogénico. 

8. En Andorra tienes 5,3 kilómetros de longitud y 400 metros de desnivel para volver a la infancia mientras descargas adrenalina en el Tobotronc, el tobogán alpino más largo del mundo y la manera más original de atravesar el bosque de la La Rabassa. El único requisito para subirse en él es medir más de 1,20 metros así que la mayoría ya podréis lanzaros.

9. Aunque vengas acostumbrad@ a llevar las chanclas havaianas las 24 horas del día, no estaría mal escapar radicalmente del castigo del solano veraniego y asomarte al frescor del Palau del Gel de Canillo donde podrás patinar sobre hielo o echarte unas risas rollo Super Mario Kart. Además, en verano tienes la opción de quedarte a patinar hasta media noche. Eso sí, te recomendamos no beber antes porque podrías dejarte la dignidad en el hielo.

Crédito de la foto: Andorra Turisme.

10. Esta sí que no te la esperabas: por quinto año consecutivo cada verano el famosísimo Cirque du Soleil presenta sus espectáculos en el Parc Central de Andorra. En Scalada: STELAR, su última fantasía, podrás hacer realidad tu sueño de tocar las estrellas durante 60 minutos mágicos. Las representaciones se repiten cinco veces por semana hasta el 30 de julio. Pero lo mejor es que si eres capaz de verlo de pie te saldrá completamente gratis, eso sí, si eres de los que les gusta estar sentadito como un marqués te saldrá por unos módicos 18 euretes. Un chollo, vaya.

Así que ya sabes, no será por opciones. En Andorra la densidad de planazos por kilómetro cuadrado es digna de un capítulo entero en tu futura biografía. Como pasa con los buenos perfumes, unas gotitas de Andorra al año son suficiente para que olvides todos los marrones del día a día. Súbete a Andorra, estarás más fresquit@ y tu Instagram te lo agradecerá.