El machismo convierte al Chiringuito de Jugones en ‘un campo de nabos’

Desde que, en 2009, el exfutbolista Hugo “Loco” Gatti envió a “lavar los platos” en directo a la periodista Irene Junquera, ha llovido mucho. Sin embargo, el formato rancio de aquel Punto Pelota original , reconvertido ahora en El Chiringuito de Jugones, ha cambiado más bien poco. Después de aguantar comentarios de todo tipo durante años, la periodista decidió esta semana decir adiós al programa dirigido por Josep Pedrerol y enfocarse en sus otros proyectos en Europa FM y La Sexta.

"Irene es parte importante de la familia de El Chiringuito de Jugones. Con ella empezamos esta aventura hace ocho años. Ahora está trabajando en varios programas de radio y tele. No para. Irene siempre será la niña de mis ojos”, declaró el pasado jueves el periodista catalán. En tan solo un par de semanas, Pedrerol se ha quedado prácticamente desprovisto de la participación femenina en su programa y la cosa es poco menos que preocupante.

"No volveré como tertuliana al programa nunca más, es una etapa cerrada”, había declarado Cristina Cubero a principios de mes tras abandonar en directo el plató de Jugones por una bronca monumental con el presentador. Las acusaciones sobre manipulación lanzadas por la periodista de Mundo Deportivo fueron el motivo oficial de su salida, pero lo cierto es que Cubero no aguantaba más el carácter de Pedrerol y su manera de conducir el espacio.

Y es que, si analizamos el papel de las mujeres en Jugones, sería un chiste de mal gusto decir que existe cualquier atisbo de igualdad en el programa. Para empezar, el Loco “Gatti” continúa siendo invitado a pesar de que jamás se retractó y a su famosa frase añadió: “las mujeres no saben nada de fútbol, igual que muchos hombres. Para hablar de fútbol no sólo hay que ver o decir, sino entender. Y muy pocas personas entienden de fútbol. Y mucho menos las mujeres”. No contento con ello, volvió a repetir su famosa frase ante Carme Barceló en 2015. Bochornoso.

Por otra parte, el casting para ocupar el puesto de Junquera, que al principio solamente se limitaba a leer los mensajes de los telespectadores durante el programa, fue de lo más lamentable. Unas 2.000 mujeres pasaron por la prueba pero la elegida fue Laura Gadea. Una periodista de 25 años, melena rubia y escote omnipresente a la que básicamente mantienen a un lado y que únicamente participa cuando los contertulios se enganchan en alguna de sus discusiones.

Mientras tanto, Junquera, que en total pasó ocho años aguantando estoicamente la testosterona que la rodeaba, había pasado a sentarse al lado del resto de los comentaristas (de florero a tertuliana), junto a Cubero o Carme Barceló. Sin embargo, lo más curioso es que nunca se juntaba a más de dos mujeres a la vez en el programa. La paridad jamás existió en el programa de Pedrerol. Al igual que tampoco existió la igualdad a juzgar por el trato que el presentador le dispensaba a los becarios: “Becarios no, ¿eh?”.

Tampoco vamos a ir de moralistas porque, la verdad, es que el programa era (y es) de lo más entretenido. Pero, sinceramente, Pedrerol está pagando el precio de sus excesos, de su falta de sensibilidad y de caer en la banalidad. Con la estampida de las periodistas de su programa, la imagen del Chiringuito de Jugones ha quedado muy tocada. Quizá va siendo hora de hacer un examen de conciencia y de replantearse el peso específico de las mujeres en el programa.

A lo mejor, con un poco de suerte, alguien le explica al “Loco” Gatti que, a diferencia de él, las mujeres no están locas y todavía les queda mucho por decir, y no solo en el fútbol.