Francia prohíbe platos, vasos y cubiertos de plástico

Nuestros vecinos de arriba se han propuesto terminar, o al menos rebajar, la contaminación que produce todo el plástico que producimos y desechamos a diario y que, por desgracia, no se recicla. Para ello, después de prohibir las bolsas de plástico el pasado julio, Francia ha tomado una medida firme que algunos tildan de 'radical': terminar también con las vajillas de plástico (esas que todos hemos usado en las fiestas de cumpleaños y barbacoas). A partir de ahora, se impondrá que estas se fabriquen con un 50% de materiales de origen biológico, como el almidón de maíz.

Otros objetos, como los bastoncillos para los oídos, también serán transformados progresivamente en 'eco-friendly'. Así, se espera que para el 2020, los platos, vasos y cubiertos de plástico estén hechos de materiales biológicos en un 50% y, para 2025, en un 60%. Esta normativa aceptada a mediados de septiembre es parte de la ley de "Transición Energética por un Crecimiento Verde", que Francia adoptó ya en 2015 con el objetivo de luchar contra el cambio climático.

No obstante, el país galo solo recicla en la actualidad un 1% de todo el plástico que se genera anualmente. Según la Asociación de la Salud Medioambiental de Francia (ASEF, por sus siglas en francés), allí se tiran cada año cerca de 5.000 millones de vasos de este material imposibles de reciclar debido a su composición. En lugar de ello, se opta por incinerarlos o enterrarlos en vertederos, donde se degradarán por completo dentro de 5.000 años.

Como era de esperar, parte del sector de la industria de los envasados se ha posicionado en contra de esta decisión. "Encontrar un envase que reúna los estrictos requisitos de higiene alimenticia y que al mismo tiempo pueda ser compostado en un recipiente doméstico, en estos momentos es imposible", denunció en una entrevista para la CNN, Eamonn Bates, secretario general de Pack2GoEurope, una organización que representa a este gremio en Europa. Además, los detractores de esta ley sostienen que va en contra de las leyes europeas de libre movimiento de bienes y productos y que acudirán a las instituciones europeas para recurrirla.