Por Qué No Se Deberían Matar Animales Por Diversión En Las Fiestas Mayores

60.000 animales mueren cada año en España por festividades. No son sólo en las corridas de toros. El toro de la Vega, patos al agua, el toro del júbilo, los bous a la mar, las corridas de gansos o el apedreamiento de Judas, son algunas de las 16.000 fiestas que acaban con la muerte de animales en nuestro país. Son fiestas populares españolas ligadas a la religión católica con cientos de años de antigüedad, celebradas y aclamadas por los participantes de los pueblos y ciudades que las repiten año tras año. Tradición, fiesta y maltrato animal.

En Tordesillas se celebra el toro de la Vega, festividad del siglo XV, donde el toro es perseguido en la vega del río Duero por lanceros a caballo que tienen que matarlo acorralándolo y atravesándolo con lanzas. El que logra matarlo es reconocido como un héroe en el pueblo. Durante el toro del júbilo, en Medinaceli, atan al animal por los cuernos y le colocan un material inflamable que harán arder, consecuentemente el toro sufrirá graves quemaduras y un gran estrés. Coincidiendo con el buen tiempo se celebran los bous a la mar, corridas que se tratan de que los animales caigan al agua y luego intenten salir. Sin dejarnos todas las corridas de toros que se siguen celebrando en las plazas a día de hoy.

   

En Sagunto lanzan patos a las aguas del puerto, los cuales deben ser atrapados por los participantes en el concurso. En Carpio del Tajo cuelgan gansos de cuerdas en la plaza del pueblo y los mozos, montados a caballo, tienen que conseguir arrancarles la cabeza. Una vez arrancadas estas cabezas son quemadas y los participantes que han logrado su objetivo consiguen un trofeo. Qué gratificante. En el apedreamiento de Judas, que se celebra en Robledo de Chavela en Semana Santa, los jóvenes del pueblo lanzan piedras contra un muñeco que simboliza a Judas rodeado de cántaros repletos de ardillas y gatos, que mueren en el ritual.

Hace un año y medio Miguel Ángel Rolland decidió inmortalizar en el documental Santa Fiesta la tortura animal en las festividades de los pueblos y ciudades en honor a los santos y vírgenes. Estuvo un año rodando en secreto por todo el país para resumir doce "fiestas". Esta película se está financiando mediante una campaña de crowfunding, ya que se está llevando a cabo sin subvenciones (las instituciones que apoyan estas fiestas no proporcionarán dinero para un film en contra). Rolland explica que "esta película sólo puede existir desde la más estricta independencia, pero con el acompañamiento de la gente. Como espectadores, como productores, como facilitadores de un historia que no puede esperar más (...) Estamos buscando unirnos con la buena gente de este mundo civilizado, que aún resiste, para hacer un frente común".

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Se tratan de tradiciones de las Fiestas Mayores o festividades religiosas. "El cura del pueblo bendice, se pasea en hombros la figura de Jesucristo, o bien el Santo patrón de localidad, o bien la Virgen en cualquiera de sus mutaciones, y se procede al festejo de sangre y tortura", explica el autor del documental. ¿Entonces, las autoridades religiosas, como iniciadoras del rito, serían las responsables del maltrato de estos animales? ¿En qué momento estas tradiciones dejan de ser una fiesta y pasan a ser un crimen?

Los humanos hemos avanzado tremendamente en los últimos siglos: adelantos tecnológicos que nos han llevado al inimaginable Smartphone; progresos científicos, que han colocado hombres en la luna; tenemos robots y enfermedades que se creían incurables, ya no existen. Poco a poco, se está consiguiendo la igualdad gracias a los derechos humanos. Pero se siguen celebrando salvajadas ancladas en el pasado, que consiguen divertir gracias al maltrato animal en pleno siglo XXI.