Manual del Buen Mantero: tú también puedes convertirte en uno de ellos

Crédito de la imagen: Cesar Zúñiga

Te proponemos un experimento, uno de supervivencia extrema. Coge tu título universitario, tu pasaporte, tus tarjetas de crédito y tíralas a la basura. Ahora te llamas Ousmane, eres de Senegal y llegaste a España hace cinco años con lo puesto, literalmente. Son las nueve de la mañana en Barcelona, tienes una manta entera llena de bolsos y zapatillas más falsas que el rubio de Leticia Sabater y hace un frío que te congela hasta las ganas de vivir. Mientras la policía te mira con cara de amor, comprensión y respeto por tu manera de ganarte la vida, tienes la titánica labor de venderle tus productos a güiris de todas las formas, tamaños y niveles de alcohol en vena. Y todo ello bajo la posibilidad muy real de llevarte un porrazo en los dientes, que te decomisen la mercancía o acabar como Mame Mbaye Ndiaye que murió el pasado jueves en Lavapiés a causa de una parada cardiorrespiratoria, mientras se disponía a correr los 100 metros lisos huyendo de la policía. 

¿A que suena súper divertido y estimulante? Pues para que no te pase lo que a él, hemos querido consultar a los auténticos ‘pros’, los ‘Lobos de la Street’ del manteo, para que te orienten en una de las profesiones vocacionales más apreciada por los emprendedores subsaharianos. “No es una trabajo, son manteros porque no tienen otra salida”, explica hábilmente, Mohammad Dia, un exvendedor ambulante de 36 años que es parte del Sindicato de Manteros de Barcelona y que nos recibe en la tienda que el colectivo a montado en el barrio de El Raval, la ‘city’ de los emprendedores africanos y pakistaníes de la ciudad. Como a él y a otros muchos les gustaría que entiendieses un poco mejor esta prometedora carrera no profesional, nos ha ayudado a elaborar el Manual del Buen Mantero (MBM). Un documento más útil para tu vida que un máster en ESADE. Atentas y atentos:

Elige un punto de venta estratégico

Trabajar al aire libre es todo ventajas. No pagas costosos alquileres, eliges entre los mercados más emergentes y, si te pones en la playita, te pilla un morenito muy favorecedor. Los puntos de venta en los que se sitúan los manteros, como la Plaza Mayor y la Barceloneta, les permite disfrutar del buen rollo playero de los turistas y la Guardia Urbana. “Simplemente se ponen donde molestan menos a la gente y donde hay más posibilidades de vender. Lo único que quieren es hacer algo de dinero", explica Muhammad simplificando al máximo conceptos de marketing avanzado, todo un detalle en forma de síntesis para auténticos novatos como tú.  

En cuanto a la presencia policial, no te preocupes: como no tienes papeles, ni licencia de venta ambulante —ni jamás los tendrás— solamente tienes que elegir sabiamente dónde te vas a poner y a qué santo le vas a rezar para que proteja tu inversión. Sin estrés, ¿ok? "Que estén en sitios donde el turismo es masivo hace que la actuación policial sea más constante. Pero claro, si no se exponen al riesgo de sufrir represión no tendrían clientes. Es un círculo vicioso", apunta Alicia Rodríguez, coordinadora del servicio de atención de víctimas de SOS Racismo. Ya sabes, si no arriesgas te comes los mocos. Es una de esas cosas guais del capitalismo salvaje neoliberal que te ayudará a agudizar tu ingenio mantero.

Detecta a los clientes menos problemáticos

Esto no es Wall Street, pero lo parece. Al igual que ocurre con el mercado bursátil, los compradores del top manta son posibilidades sobre las que deberás apostar con el menor riesgo posible y el mayor margen de beneficios. “El cliente perfecto es el que compra rápido y se va rápido. Da igual a qué precio lo haga, lo importante es que no traiga problemas”, explica Muhammad que durante años tuvo la increíble capacidad de venderte unas gafas de sol ‘Ray-Ban’ con un ojo mientras con el otro vigilaba la patrulla de la Guardia Urbana más cercana. No te preocupes, es fácil. En realidad, es algo así como observar en varias pantallas la cotización del euro y del franco suizo mientras especulas con activos en el mercado de futuros de Gambia, capisci?

Ante todo protege tu mercancía 

Como suele ocurrir con la burocracia, los impuestos, la legalidad y todo eso que odiamos los empresarios de calidad, siempre existe la posibilidad de que tu transacción sea detectada y te caiga una buena multa. “En teoría lo que dice la ley es que, como estas vendiendo productos en la calle de manera ilegal, te pueden confiscar los productos y el dinero que llevas encima y, además, meterte una multa de 200 euros”, alerta el exmantero quien más de una vez tuvo que recurrir a la solidaridad de sus socios inversores —los otros manteros— para seguir en el business después de un decomiso. 

"Si vienen, les sacan la mercancía y la pasta, les están matando. Así que lo hagan directamente", dice Muhammad que considera este axioma como uno de los más importantes del MBM: si te quedas sin mercancía la has cagado. “Lo único que hace es hundirles y consolidar más su situación de exclusión”, recuerda Alicia Rodríguez. Así que estate al loro porque en el mundo de los negocios manteros tu capital está sobre tu manta. Por desgracia, todavía hay muchas personas que todavía no quieren entender este principio empresarial. 

Ojito con la policía 

Los manteros son el último eslabón de todo un engranaje que hace posible que en nuestro país se comercialice con productos falsificados. Es por ello que en el barrio Lavapiés de Madrid, Mbaye Ndiaye tenía muy claro que huir era la única manera de mantener a flote su empresa. "La poli no lo mató, pero murió porque lo perseguían sin haber hecho nada malo. Así que, ¿de qué sirvió?", recuerda Muhammad que no se explica por qué se persigue, a veces de forma violenta, una actividad comercial como la suya.

Seamos honestos, si finalmente decides invertir en el difícil e ilegal mercado mantero, es muy probable que tengas que lidiar con esto de una manera bastante habitual. “Pasa continuamente, sé de gente a la que le han roto las piernas a porrazos y que han llegado con heridas en los brazos. Pero es como la violencia machista, muchas veces no se denuncia porque sería una forma de complicarse la vida. Si alguien lo hace volverán al día siguiente y habrá más porrazos y persecuciones”, añade el exmantero. Por su parte, la portavoz de SOS Racismo recuerda que "el poli siempre tiene a la ley de su lado, sabe que no se atreverán a denunciar. Su palabra es más creíble que la de ellos y juegan con su indefensión”. Así que, para triunfar en esto, sigue a rajatabla el MBM: nada de denuncias, estáte calladito/a y sigue vendiendo sin que te pillen. 

No gastes en publicidad: calladito mejor 

Ya que te vas a dedicar a esto full time, lo mejor será que tomes conciencia de que no puedes ir por la calle con el letrero de mantero en la cara. Ver a un negro con mochila o corriendo hacia el metro son cosas que, según Muhammad, activarán automáticamente todas las señales de alarma mantera en la policía. Así que intenta evitar estos dos comportamientos megasospechosos para que no te pillen. Ser blanquito igual te ayuda en este punto. En realidad es un chollo ya que te ahorras un pastón en publicidad, branded contents, etc.

“Los agentes deberían ser imparciales. Me gustaría que me trataran igual que a ti. ¿Por qué yo valgo menos que tú?”, critica Muhammad a la vez que te recomienda que “nunca discutas con la policía, no sirve de nada y el mantero siempre tendrá la culpa”. Sobre todo recuerda el punto anterior: calladito/a estás más guapo/a. Eso mismo dice Rodríguez: “algunos agentes abusan de su poder ante personas negras que se encuentran en una situación más vulnerable. Hay miembros de la seguridad que se creen impunes y actúan de forma discriminatoria con este colectivo”. 

Di ‘gracias’ y llévate la pasta

Métete en la cabeza que en el mundo del marketing la imagen de marca lo es todo. Como dice Muhammad, muchos clientes pensarán que la mercancía es robada o que te la han regalado y jamás se les ocurriría pensar que las naves industriales del extrarradio de Barcelona están llenitas de productos falsificados y que el verdadero negocio ilegal está ahí (ejemm…). Anyways, como la mayoría pensarán que te están haciendo un favor y que la compra es una especie de limosna, lo mejor que puedes hacer es aplicar la premisa de “el cliente siempre tiene razón" y coger el dinero con una amplia sonrisa y diciendo "gracias, gracias, gracias”. Cuanto más acento finjas mayor sentimiento de autocomplacencia conseguirás en el cliente y quizás le vendes un segundo o tercer producto que seguramente no necesita.

No esperes que tu cliente se ponga en tu situación

El último punto del manual es quizás el más esclarecedor. La realidad es que a tu cliente le importa muy poco tu situación legal, si has tenido que jugártela para poner tu manta ahí o si tendrás dinero para pasar el mes. Tampoco si tienes problemas de salud o con la justicia. Y mucho menos si tienes que vivir cada día sabiendo que tu sueño europeo puede volverse una pesadilla en cualquier momento. Quizás el MBM no te enseñe a hacerte rico pero sí a entender, y sobre todo respetar, que ahí fuera hay muchos manteros que no tienen más opción que esta para ganarse la vida. Esa vida que les robaron en África y que solo pretenden reconstruir aquí. Una vida que vale tanto como la tuya aunque todavía haya tanta gente a la que le moleste su presencia en las calles y otra que no piensa quién hay detrás de su nuevo Gucci falso. Piénsalo.