Dos estudiantes te enseñan cómo se lo montan para vivir sin generar basura

Eva y Carlota compartían edad (22), piso y basura cuando la fundación ecologista ReZero les propuso un reto. Tenían que reducir al mínimo indispensable los residuos generados en su casa durante un mes e ir grabando su experiencia para el canal de Youtube de la fundación. Se trataba de probar en primera persona la filosofía ‘Residuo Cero’, que cada vez más jóvenes y familias adoptan para reducir su huella ecológica. Suena bonito, pero, ¿por dónde empezar si el mundo conspira contra tu buena intención poniéndote envases de plástico entre las manos para cualquier tontería?

"Sin ir más lejos, hay quien sale de una tienda con una bolsa de plástico para un solo objeto que se puede meter en el bolso, y en menos de un minuto esa bolsa está en la basura", cuenta indignada la estudiante de Turismo en Barcelona, Eva Alcazar. Antes de unirse al reto#josoccoco ("Yo soy coco", en referencia al consumidor consciente), no se había parado a pensar la cantidad de envases, bolsas y otros residuos innecesarias que usamos cada día. Fue entonces cuando ella, Carlota e Isabel, su otra compañera de piso, recibieron un kit con bolsas de tela o red para hacer la compra, cantimplora, tuppers, servilletas de tela y la copa menstrual, entre otros objetos que empezaron a formar parte de su día a día.

Cambio de chip

Empezaron a rechazar las bolsas de plástico y a comprar todo lo que podían a granel (pasta, arroz, cereales,...), calculando mejor las cantidades para no tirar tanta comida. Procuraron usar jabón o champú en pastillas en lugar de en envases de plástico, y la copa menstrual en lugar de compresas o tampones. Descubrieron que incluso hay tiendas que venden los productos de limpieza a granel, que el cepillo de dientes puede ser de bambú en lugar de plástico, y que nadie se muere por pedir que no te den pajilla con tu bebida. En solo 30 días edujeron a la mitad los residuos generados, basura que hubiese acabado contaminando directa o indirectamente el aire, el agua o la tierra.

Pero el principal aprendizaje del reto ha sido el cambio de mentalidad, que a veces es más difícil y más importante que cambiar un hábito. "Estoy muy ilusionada por haber hecho el click mental necesario", dice Eva, "además me he dado cuenta de la influencia de las pequeñas cosas, porque mis amigos, que al principio se reían del reto, ahora se lo piensan dos veces antes de malgastar o comprar cosas innecesarias", añade. 

Si te propones reducir tus residuos, Eva te recomienda que no te estreses, que vayas poco a poco, porque cada paso es importante. Que no puedas hacerlo todo de golpe no significa que no estés haciendo nada. Para ella, la filosofía ‘Residuo Cero’ es un camino, y el siguiente paso será usar filtros para el grifo en lugar de garrafas. Los filtros siguen siendo residuos, pero menos frecuentes y menos dañinos. Según Carlota, estudiante de Traducción e Interpretación, "lo más complicado de mantener el objetivo es cuando vienen invitados". La sociedad no te lo pone fácil, pero Carlota confía en que si se extiende esta conciencia, las cosas mejorarán.

"Si queremos que las empresas cambien, lo primero es dejar de comprar en marcas que derrochan materiales. La gente cree que es mucho más caro y que pierdes tiempo, pero no es verdad", dice Carlota. Además, la estudiante nos recuerda que el concepto ‘Residuo Cero’ también está relacionado con la calidad de vida, porque ya sabemos que el plástico no es bueno para nuestro cuerpo, y que la contaminación nos afecta a todos. Nos cuenta que a medida que vas abriendo los ojos sobre la sostenibilidad una cosa lleva a la otra y que ella, por ejemplo, ahora piensa más en lo que come y en la ropa que lleva.

Foto de Eva, Carlota y su compañera Isabel tras un mes intentando reducir sus residuos

El hogar de estas chicas fue uno de los cinco que protagonizaron el reto de ReZero, y según cuenta su directora de comunicación, Anna Peña, todos los participantes fliparon al ver las fotos comparativas de los desechos que producían antes del experimento y después de él. Esto muestra que no compramos con la cabeza, sino por impulsos: lo queremos todo fácil y rápido, a toda costa.

Economía con cabeza

La tendencia ‘Residuo Cero’ no significa necesariamente que no generemos basura, sino que tratemos de avanzar hacia una economía circular en que los pocos residuos que produzcamos puedan transformarse de nuevo en materia prima. Esto va también asociado al objetivo de 'Emisión Cero', reducir el exceso de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global.

Aunque las historias cotidianas como la de Eva y Carlota son importantes para motivar, en ReZero nos recuerdan que la responsabilidad no es solo del consumidor. "Hay que cambiar toda la cadena de producción y distribución, y fabricar productos que no se conviertan pronto en residuos. Para eso, se necesitan leyes, y cuanta más gente las pida, mejor" nos cuenta Anna Peña, directora de comunicación de la fundación. La Asociación Española de Normalización y Certificación ha desarrollado la certificación Residuo Cero, que reconoce a las organizaciones que se esfuerzan por promover la economía circular pero lo cierto es que todavía queda mucho por hacer.

¿Por dónde empiezo?

1. ¡No lo tires! Reutiliza todo lo que puedas, y si ya no te sirve, dónalo, véndelo a tiendas o colócalo en portales de segunda mano para otorgarle una nueva vida.

2. Recicla. Si algo es realmente inútil, ten varios cubos en casa para poder tirar la basura en el contenedor que toca. Si tienes jardín o un balcón generoso, dale caña al compost.

 3. Adiós a facturas, flyers y merchandising. Avisa a tu compañía de luz, agua y teléfono para que te lo manden todo por email, y no te quedes panfletos, llaveros o bolígrafos de publicidad si sabes que acabarán en un cajón o en la basura

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4. Planifica tu compra. Esto es muy importante. Llévate bolsas de tela o un carro, compra a granel y al corte y consume productos que se hayan producido cerca de ti, porque el transporte de mercancías genera emisiones y residuos a punta pala.

5. Compras impulsivas no, gracias. Librarte del consumismo y de los regalos materiales por compromiso también le dará un respiro a tu cartera. Regala experiencias, cosas hechas por ti, materiales reciclados u objetos de segunda mano. Que sirva de algo la moda vintage, anda.

6. Creatividad tupperiana. No tiene por qué ser de plástico, es un aliado para evitar papel de plata, film y envases de comida para llevar. Acostúmbrate a llenarlo de cosas que te apetezcan y te mantengan con energía, porque generar menos residuos no significa dejar de ser disfrutones.

7. No derroches agua ni energía, apuesta por cooperativas de energías renovables, y prioriza el transporte público. De nada: brindamos por la pasta que te vas a ahorrar.

8. Inspírate, e inspira. Hay mucha gente probando, promoviendo y reflexionando sobre el tema. Desde libros como Residuo Cero en casa hasta Youtubers que cuentan su experiencia y dan consejos, pasando por blogs como Esturirafi o el taller online Una vida sin con menos basura, hay un montón herramientas para convertirnos en consumidores conscientes. Y por último, si algo te parece buena idea, compártelo.