La Importancia Que Tienen Los Recuerdos En Nuestra Vida

Pasado, presente y futuro. Tiempos separados por lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará. Y los recuerdos, el puente que los une.

Empecemos con el pasado, ese cajón de sastre donde van cayendo, a medida que pasan los acontecimientos, todos los recuerdos. Hazlo como quieras, que todo acaba aquí. Lo que sí depende de ti es el adjetivo calificativo que quieras ponerle delante y, sobre todo, si es un recuerdo propio o compartido.

En la Antigua Grecia, mucho antes de Tspiras y las deudas, sus emperadores tenían como objetivo pasar a la historia, que se escribiera de ellos, así que enhorabuena, si escribo de vosotros es que aún se os mantiene el recuerdo.

Artistas, pintores, músicos y escritores. Todos dejan constancia de su paso por aquí y nuestro recuerdo es su mejor legado.

En definitiva, la raza humana tiene como objetivo dejar huella en este mundo. Si no se habla de ti, no existes. Que se hable de ti, que se celebren tus hitos y que se mantenga vivo tu recuerdo. Eso es el pasado.

El presente, infatigable máquina expendedora de recuerdos. El poder del ahora, carpe diem, todo lo que no hagas hoy no lo podrás hacer mañana.

Vive el ahora, porque es el único tiempo que puedes controlar, de todas las cosas que puedes hacer, el presente es el único momento tuyo, el resto ya se sabe o ya se verá.

Toma conciencia del presente, como instruía Robin Williams en El Club De Los Poetas Muertos: “Que tú estas aquí, que existe la vida y la identidad, que prosigue el poderoso drama y tú puedes contribuir con un verso.” Él es uno que ha contribuido al recuerdo colectivo.

Todos los recuerdos que tengas vienen de un presente que tú decides el qué y el cómo, lo que pase será la factura que te quede por pagar.

Recuerda tus recuerdos, hazlos presentes, lo que soñabas de pequeño ahora lo puedes cumplir, no te defraudes, son muchos los días y años que has esperado, que están en tu recuerdo y que te han llevado aquí.

Si es lo que quieres, hazlo, hazlo, hazlo, porque mañana no podrás, porque será un mal recuerdo, porque más vale fallar en intentar algo que en no probarlo, del mismo modo que el artista se atreve y nos deja su legado, no entristezcas el tuyo y hazlo de una vez.

Disfruta el presente como lo que es, un regalo que te da la vida para forjar lo que quieras que sea tu historia, tu vida y tu biografía.

El presente como primera piedra de este castillo llamado recuerdo. El presente como poder de decisión, como único tiempo controlable y forjador de recuerdos incesantes. Sean amargos o perfectos, todos nacen del presente que tú vives y decides.

Y por último el futuro, no sabes cómo será, pero si sabes cómo no quieres que sea. Tu recuerdo te llevará a mejorar y estar preparado para tu futuro, porque es algo que dependerá de ti y de las circunstancias que aún no conoces.

El futuro como único de los tiempos del que no tienes información, el que te espera mientras te diriges inevitablemente a embestirlo, pero también como el único de los tiempos que te permite modificarlo, prepararlo y hacerlo tuyo.

Futuro intangible como todo lo gasoso, presente escurridizo como el líquido y pasado firme como todo lo que es sólido. El futuro como primero de los pasos para llegar a un buen recuerdo de tu vida y del que siempre quedará algo por hacer.

Líder en defraudar, en sobrevalorar expectativas y en pensar que nunca llegará. Recuerda recordar para contextualizar sentimientos, recuerda que el recuerdo es nuestra mejor arma para hacer más cercano y plausible el futuro.

En definitiva, cuanto más llena está la bolsa del pasado, mayores serán las oportunidades en el futuro.

Vive aquí, recuerda allá y piensa en más allá. Los recuerdos dependen de ti, de lo que has hecho, de lo que haces y de lo que harás.

Recuerda sonreír por tu pasado, sonreír en el presente y sonreirás en el futuro.

En resumen, recuérdate recordarte como un buen recuerdo.

Crédito de la imagen: Jonathan Moyal