5 formas de usar la bondad para desactivar el mal humor de los demás

Ser un espejo para el mal humor de los demás es una opción, pero ser capaz de usar el amor para ayudarle es mucho mejor

La vida está llena también de malas caras. De reproches, de quejas, de enfados. De 'hoy he tenido un mal día y voy a pagarlo contigo aunque no tengas la culpa'. Y, aunque es normal contagiarse del mal rollo y entrar en esa absurda e improductiva pelea de egos, hay algo que debemos recordar: el odio no puede combatir el odio. Solo el amor puede desactivar el mal humor de quienes te rodean. Así lo explica la doctora e investigadora en felicidad Susan Biali en un artículo para Psychology Today. Y estas son las 5 formas de hacerlo:

Usa la amabilidad como escudo

Hay que tener una personalidad muy fuerte y realizar un esfuerzo enorme para aplicar una amabilidad honesta con alguien que está enfadado contigo. Pero merece la pena. Porque, según la especialista, "reflejar la tensión y la aversión hacia las personas difíciles empeora las cosas". El encuentro se convierte en una escalada de agresividad. Mostrar bondad puede desinflar su ira o, como mínimo, permitirte a ti no entrar en su negatividad.

Discúlpate si corresponde

Hay veces que sabemos que la respuesta de alguien a un error que hemos cometido es desproporcionada. “Está más enfadado de lo que debería”, pensamos. Pero en lugar de quedarnos con eso, explica Biali, deberíamos concentrarnos en aquello que hemos hecho mal y pedir disculpas. Empatizar con los sentimientos y el punto de vista de la otra persona desactiva su mal humor. Te entiendo, luego no somos enemigos.

Háblale como lo harías a una persona agradable

Esta también requiere mucha humildad. Mantenerte sereno e indiferente al tono enfadado de otra persona, concentrándote realmente en lo que se esconde detrás de ese enfado, es una tarea muy complicada pero muy efectiva según la coach. “Actuar con normalidad y demostrar cuidado”, lo llama ella. Bajarte al mismo nivel solo hará que se parapete aún más en sus razones para sentirse cabreado con el mundo.

Sé consciente de lo poco que sabes de ellos

A menudo, explica Biali, “aquellos que cuesta más amar han tenido una vida mucho más difícil que la tuya”. O no les enseñaron los mismos modales que a ti. O son víctimas, según la experta, de una profecía autocumplida: han sido rechazados habitualmente por su carácter áspero, lo que les lleva a aferrarse a esa aspereza como escudo contra el rechazo. Sea como sea, recuerda que son personas muy diferentes a ti, con su pasado y sus problemas. No creas saberlo todo de ellos.

No te fies de la primera impresión

En ocasiones, nos topamos con alguien grosero o malhumorado y le plantamos cientos de etiquetas negativas a la imagen mental que tenemos de él. Pero si escarbamos un poco, si nos tomamos un momento para escucharlas y verlas de verdad, como recomienda Biali, quizá descubramos que solo era una coraza o algo puntual. “Demuestre que los escucha y reconoce su situación y necesidades, en lugar de reaccionar con frustración o rechazo”. Un reto que vale la pena intentar.