4 situaciones en las que puedes amar y odiar a alguien a la vez

La neurociencia confirma que el amor y el odio están mucho más cerca de lo que te puedas imaginar

¿Sabías que cuando experimentamos amor se activan casi las mismas áreas del cerebro que cuando experimentamos odio? Al menos eso explica en un artículo para Psychology Today la neurocientífica Berit Brogaard, de la Universidad de Miami. Es por ello que pasar de una emoción a otra puede ser cuestión de segundos, algo que cualquiera que haya tenido pareja sabe perfectamente: el más bonito y el más horrible de los sentimientos pueden convivir en un mismo corazón. Y la neurocientífica cuenta las situaciones en las que es más habitual que esto ocurra.

Por desengaño

Quizá el caso más común de amor-odio que pueda existir. Conoces a alguien, le idealizas y terminas enamorado hasta las trancas. Pero por alguna razón que eres incapaz de aceptar, ese amor resulta no ser recíproco. Si te falta autoestima te culparás a ti mismo. Pero si tienes autoestima, dice Berit, puedes pensar que el hecho de que no te ame es culpa suya. Y esto puede llevarte a experimentar algún tipo de odio hacia esa persona.

Por sentirte prisionero

Las relaciones requieren esfuerzo. La mayoría de ocasiones hacemos cosas por nuestras parejas movidos por el amor, pero otras veces tenemos que sacrificarnos para satisfacer las necesidades de esa otra persona. Para encajar, para no generar conflictos. Si esos momentos abundan más de lo habitual, puedes sentirte asfixiado y generar toneladas de emociones negativas. “Puedes odiar a una persona incluso cuando tienes una relación próspera”, explica la especialista.

Por vulnerabilidad

Como dice la neurocientífica, “para tener una relación significativa con otra persona debes ser capaz de ser tú mismo, debes permitir que la otra persona vea tus debilidades”. Y una persona que se ha mostrado a sí misma tal y como es, que ha abrazado la vulnerabilidad, es mucho más susceptible de ser herido. Y si ese ataque va contra lo más íntimo de nosotros mismos, eso que nos negábamos a mostar y acabamos mostrando, el odio puede aflorar con facilidad.

Por defectos del otro

Tú te has mostrado tal como eres, pero tu pareja también. Una carretera de doble sentido que puede llevarte a descubrir aspectos de la otra persona que terminen por resultarte molestos e incluso insoportables. Gestos, conductas, actitudes... La convivencia es un reto y puedes descubrirte a ti mismo sintiendo un intenso aunque breve odio hacia tu pareja. Por suerte, y como explica Berit, “estos episodios esporádicos pueden coexistir con el amor”. Lo importante es la proporción. Así que no te asustes, háblalo con tu pareja y que el amor gane por goleada.