La artista censurada en Instagram que quiere que normalicemos el desnudo de una vez

Claudia Sahuquillo lleva el arte a flor de piel. Literalmente. La ilustradora lleva dos años pintando flores, ojos y todo tipo de formas en el cuerpo de sus 'lienzos', personas que se prestan a formar parte de su proyecto #skinisthenewcanvas ("la piel es el nuevo lienzo"). Esta valenciana de 24 años ha conquistado a los usuarios de Instagram con su trabajo, pero la plataforma no parece entender sus ganas de normalizar los desnudos: ya le han retirado varios posts, y hace unos días le cerraron la cuenta.

Ella misma define lo que hace como arte y revolución. "El arte viene del dibujo, y la revolución viene de usar cuerpos desnudos, que sigue siendo bastante tabú" dice. Este miedo al desnudo es una paradoja, porque consideramos vulgar o inapropiado algo natural, igual que hacemos, por ejemplo, con el vello corporal de la mujer. La artista nos cuenta que últimamente se está preguntando si nos depilamos porque nuestro cuerpo tal y como es nos parece impuro. La objetificación de la mujer por parte de una industria publicitaria y cinematográfica ha convertido el desnudo en algo obsceno y sexual, como si un cuerpo solo significase sexo. Vemos tetas por todas partes, y, sin embargo, no las vemos como lo que son: una parte más del cuerpo. "No sé hasta qué punto el porno ha sido negativo para la causa de naturalizar el desnudo, tengo ese dilema", apunta Claudia. El caso es que no piensa dejar que los prejuicios empañen sus ganas de crear.

Woman's boobs and bodyhair... Some people's brains are going to explodeeee! ⚡⚡⚡ Edit: in fact, I'm loosing followers after posting this photo. Well, goodbye!

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Más allá de una imagen

A veces la ilustradora pinta directamente encima de fotografías, pero la magia ocurre cuando convoca una sesión de pintura sobre cuerpos. Claudia le abre la puerta a quién se quiera ofrecer como lienzo, aunque la mayoría de las que acuden a ella son mujeres. Esto no le va nada mal porque considera que el desnudo femenino tiene mucho que contar: "La gente ve las fotos, pero lo más bonito es lo que se crea en el momento". Ella no ve sus creaciones como el clásico 'body painting', sino que dibuja "con el cuerpo, con la piel". Antes de nada, se queda mirando a quien tiene delante, y a veces le vienen colores, sensaciones, ideas, que luego traducirá al idioma del pincel. Dejar que fluya la inspiración es como mejor le sale, cuenta, porque se produce un flujo de energía entra ella y la otra persona, y ella puede usar esa energía e intentar plasmarla.

Flowers that grow 🌿 Photo: Bare Reality, project by Stella Mccartney and Laura Dodswoth Una publicación compartida de Claudia Sahuquillo (@claudiasahuquillo) el

Otra maravilla de su proceso creativo son los vínculos que se crean en ese espacio-tiempo, cuando en una misma sala se juntan mujeres diversas, con sus inseguridades respectivas, y a medida que avanza el tiempo se va relajando el ambiente, y todas pierden el miedo de mostrarse tal y como son. "Cada una tiene una historia detrás, pero todas vienen a decir "no estoy prohibida, mi desnudo no está prohibido". Claudia nos cuenta que no contrata modelos, porque no le interesan los cuerpos estándar poco realistas. Dice que esos ya los vemos demasiado en la publicidad.

Inicio espontáneo

Si le preguntas por su inspiración, te contesta que hay muchísimos artistas que admira, pero que la despertó especialmente Laolu Senbajo, un artista nigeriano que participó en un videoclip de Beyoncé. También habla maravillas de la ilustradora Paula Bonet, tanto como artista como mujer, y es una fiel seguidora de la madrileña Marina González Eme. Pero el momento catalizador de su proyecto fue muy casual: en 2016 Claudia subió una foto en la que aparecía con una mano encima de la cara, y en esa mano se había dibujado una boca y una nariz. A su amiga Inés le encantó la foto, y le pidió que la pintase a ella también.

Así empezó la aventura que en cuestión de meses explotó en Instagram y la ha llevado a dedicarse a ello. Claudia sigue trabajando muy cerca de los que quiere, porque Inés sigue siendo su lienzo y también ha desarrollado proyectos con Giuseppe Fioretti, su pareja. Además de trabajar en #skinisthenewcanvas, la valenciana nunca deja de experimentar e imaginar, y customiza camisetas, chaquetas y tazas que luego pone a la venta. Por suerte, Claudia ha conseguido recuperar su cuenta de Instagram, pero muchos otros artistas han tenido problemas similares, y no todos lo consiguen solucionar. ¿Por qué este miedo a la piel descubierta? ¿Por qué un pezón de hombre no se censura y en cambio Claudia tiene que pintar siempre por encima de los de mujer? Nuestra conversación con ella nos recuerda que al final, debajo de la ropa, todos estamos desnudos.