'Mujeres radicales del mundo', el libro que no puede faltar en ninguna biblioteca feminista

La historia de las mujeres es una historia de persecución y transgresión que siglo tras siglo se ha arrinconado

La ceguera sobre las conquistas de las mujeres durante la historia tiene los días contados. La vindicación de las figuras femeninas que tradicionalmente han sido olvidadas, despreciadas o silenciadas se da cita en Mujeres radicales del mundo. Se trata de una propuesta de Kate Schazt, ambientada con las ilustraciones de Miriam Klein y que recientemente ha publicado en castellano en Capitán Swing. Toca sacudirse la ignorancia y empezar a replantearse si las ausencias de estas mujeres en el currículo escolar o en los temarios académicos superiores son intencionadas o propias del más ingenuo desconocimiento. Si aún no sabes cómo celebrar el próximo 23 de abril, día del libro, aquí va una interesante propuesta.

Doctora Glas

Mujeres radicales del mundo se acerca a las biografías de cuarenta mujeres fascinantes, creando una genealogía de figuras influyentes en clave femenina y con un trasfondo feminista. El libro recorre los diferentes continentes en un amplio espacio temporal desde el 430 a. C. hasta 2016. De este modo, refleja a las mujeres en su diversidad y pluralidad, contribuyendo a la imagen de que detrás de cada una de ellas hay una pequeña gran heroína. Las vidas de deportistas, activistas, pintoras, filósofas, faraonas o astronautas son recopiladas con un doble objetivo: reconocer su legado e inspirar el de futuras generaciones.

A medida que leemos sus historias no solo constatamos los descuidos históricos y omisiones sino que atravesamos un túnel del tiempo, donde ser radical, se inscribe en el imaginario social de las distintas épocas como aquella mujer que se atreve a romper con los convencionalismos, los estereotipos y los prejuicios sexistas. Son mujeres radicales porque no se conformaron con el destino que la tradición familiar, la ideología machista o las normas sociales que las excluían de la toma de decisiones tenían reservado para ellas.

Algunas de las mujeres que aparecen son más conocidas que otras. Encontramos a la pintora Frida Kahlo, las tenistas Venus y Serena Williams,  la anarquista Emma Goldman, la filósofa Hypatia de Alejandría o a la escritora feminista Chimamanda Ngozi Adichie. Hay cabida para nombres más desconocidos. Este es el caso de otras silenciosas rebeldes como Hatshepsut, considerada la primera y única faraona del Antiguo Egipto, la astronauta india Kalpana Chawla fallecida en una misión espacial junto a otra mujer, Laurel Blair Salton Clark o la activista Kasha Jacqueline Nabagesera, víctima de la llamada “violación correctiva” para convertirla en heterosexual y de las pocas voces públicas a favor de los derechos de las personas LGTBI en Uganda.

Pese a que el libro se centra sobre todo en figuras individuales, también se acerca al importante papel que han jugado las mujeres organizándose de forma colectiva. Así, la alusión a las Madres de la Plaza de Mayo resulta imprescindible. Se trata de una asociación de mujeres argentina forjada durante la dictadura de Jorge Rafael Videla y que tuvo como objetivo recuperar a los hijos que habían desaparecido, señalar a los responsables de los crímenes de lesa humanidad o batallar para que fuera posible el enjuiciamiento de los culpables. El grito de las Madres de la Plaza de Mayo a favor de los derechos humanos se hizo internacional a partir del Mundial de Fútbol de 1978 en Argentina. Ellas son todo un ejemplo de lucha, dignidad y transformación social.

También hay espacio para grupos más desenfadados como, por ejemplo, las Guerrilla Girls, que desde su fundación en 1985, ataviadas con máscaras de gorila, ha denunciado la discriminación que en el ámbito del arte sufren las mujeres por motivos de raza y género.

Guerrilla Girls

Aunque a veces se escucha que la historia de las mujeres es una historia reciente, leyendo Mujeres radicales del mundo sacamos otro tipo de conclusión: la historia de las mujeres es una historia de persecución y transgresión que siglo tras siglo se ha arrinconado. El papel de la mujer como madre y esposa es más cómodo para el machismo que el rol de la mujer como sujeto autónomo, responsable de sus actos y capaz de tomar decisiones propias. Sin duda este libro es una bofetada contra el silencio: nombrar, ejemplificar el protagonismo de estas pioneras, es también un homenaje.