Enseñan a niños kenianos a defender a sus compañeras de una violación

Con 'No Means No Worldwide' se entrenan físicamente para proteger a las niñas pero también a respetarlas

La violencia sexual en Kenia es tan sistemática y alarmante que, según un informe del gobierno y de la Organización de Naciones Unidas, una de cada tres niñas keniatas sufre agresiones sexuales antes de los 18 años. Una cultura machista que va heredándose de generación en generación, provocando que buena parte de los jóvenes keniatas considere, por ejemplo, que una chica con minifalda está realizando una invitación al sexo. Y el programa No Means No Worldwide, del que se hace eco la agencia Reuters, ha sido puesto en marcha para revertir la situación.

Dirigido por la organización benéfica Ujamaa África, el programa tiene como objetivo entrenar físicamente a los escolares para que puedan proteger y autoprotegerse de las agresiones sexuales. Pero va mucho más allá de lo meramente físico: “El plan de estudios es la masculinidad positiva para los niños, el empoderamiento, y realmente convertirles en caballeros en cuestiones relacionadas con la prevención de la violación y la defensa de los derechos de las mujeres”, ha explicado a Reuters el coordinador del programa, Colins Omondi.

Desde que opera en Kenia el 'No Means No Worldwide', el porcentaje de agresiones sexuales interrumpidas por escolares que han participado en el programa ha aumentado un 185%. Incluso las violaciones llevadas a cabo por parte de novios y amigos de las niñas keniatas que acuden a escuelas donde opera el programa ha descendido un 20%. Son datos recogidos conjuntamente por la Universidad de Stanford, la Universidad de Nairobi y la Universidad Internacional de Estados Unidos-África y que serán publicados en los próximos meses.

Los resultados positivos son esenciales. La metodología de este imprescindible programa podría extrapolarse a muchas otras regiones del continente y del planeta donde la violencia física y sexual hacia las mujeres es estructural. Mientras tanto, y durante los próximos meses, alrededor de 130.000 estudiantes keniatas pasarán por este programa durante periodos de seis semanas. En contextos donde la discriminación y la violencia forman parte del día a día de la sociedad, educar a los niños es la mayor esperanza para el cambio.