Cómo recibir un nuevo año limpios de toda la mierda del pasado

Despedidas y nuevos comienzos. Lágrimas que van desde el estómago hacia los ojos y lágrimas que se forman directamente en el estómago de tanta risa que acumulan. Nos hemos pegado guantazos, hemos respirado y hemos vuelto a darnos una hostia más. El 2016 y casi como cualquier año desde que nacimos, ha estado cargado de retiradas, empujones hacia adelante, hundimientos de Titanic y carrerillas de nuevo hacia la casilla de salida. Pues se acabó. Punto y final a todo.

El 2017 vamos a celebrarlo por todo lo alto y limpiándonos tanto por dentro que vamos a dejar a todas las penas temblando. Aquí hay que entrar sin excesos de pasado, con perspectivas de futuro y sin lágrimas a las espaldas. Toma nota de estas 6 cosas que puedes hacer (y no las dice Sandro Rey) para que el nuevo año sea tan de puta madre que a los 50 años quieras tatuártelo.

1. Coge papel y boli y despídete (sí, papel y boli)

Escribe una carta de despedida a todo lo malo. Pide perdón si has hecho daño y perdona a los que te lo hicieron (¿es esto el Padre Nuestro?). Apunta todas las cosas de las que quieras desprenderte y que nada te pese y nada se te acumule. Una vez escrita, quémala antes de media noche como símbolo de 'que os den a todos, acabo de limpiar todo el karma'.


2. El primer y último beso del año

Escoge a alguien, da igual quién (puede ser tu pareja, tu mejor amigo, tu padre o tu perro) y dale el último beso del y el primero del año. Esto es un poco peliculero, pero siempre nos acordamos del primer beso del año pero nunca del último. Despedir y recibir el nuevo año con besos no mejorará tu vida en absoluto, pero es un ritual que mola y que debería ser generacional desde ya mismo.


3. Atragántate con las uvas

Y si puedes ahogarte en un ataque de pánico por creer que no vas a sobrevivir, muchísimo mejor. El objetivo no es que mueras, el objetivo es que te rías tan fuerte que el pasado te tenga tanto miedo que no quiera volver a pisarte en una larga temporada. Acuérdate: toma las uvas bien rápidas y si puedes llegar a acumular hasta seis bajo tu lengua, buen trabajo. Ese es el camino.


4. Grábate mientras te atragantas con las uvas

Algo que llevo practicando durante algunos años es grabar el momento de las doce campanadas. No da suerte pero siempre es bueno volver al punto donde una vez tú y todos los tuyos hicisteis mucho el idiota durante los últimos doce segundos del año. Uno que se ríe, el otro que no puede con su vida, el tercero en discordia que se planta a la quinta campanada y el valiente que puede con todo. Ver el vídeo de vez en cuando ayuda a recordar que los buenos momentos existen y que vale la pena recordarlos. También puedes subirlo a Youtube y enviarnos el enlace para que nos riamos nosotros. Si te haces famoso, vamos a medias.


5.  A las lágrimas las mandamos a tomar por culo

Como ya no queremos estar con erre con las lagrimitas, he aquí un sencillo ritual que ayudará a ahuyentar la pena y el drama de tu vida. Solo tienes que tener preparado un vaso de agua para justo después de las campanadas y echarlo por el balcón o terraza una vez hayan dado las 00:00h. El agua simboliza las lágrimas y es justo lo que tiramos fuera. A la pregunta de si funciona, ni idea. Yo lo he hecho unas cuantas veces y llorar no dejé de llorar pero yo que sé si me esperaban desgracias más grandes. Por si acaso, vasito listo y hacia afuera.


Ahora ya lo tienes listo. La cabeza en tu sitio, el pasado donde está, el presente en juego y un futuro que va a molar muchísimo. Cree en ello y pídelo fuerte, no hay nada imposible para el que sabe que solo pueden esperarle cosas grandes.

Y si no, siempre nos quedará volver a ver el remix del Caranchoa.