Todas las mentiras que te cuentan para que seas una mujer "de verdad"

Queridas mujeres del mundo: Sí, muchos os adoramos. A ti, a ti y a ti. Porque, para empezar, ya seas amiga, prima, pareja, tía o señora que pasabas por allí, has conseguido sobrevivir y brillar en una sociedad que te lo pone muy difícil sólo porque eres mujer. Es más, eres una mujer "de verdad". Una de esas que, según quien se lo inventase, debe estar siempre perfecta, hablar correctamente y sonreír mientras menstrúa (la publicidad dice que tu sangre es azul, qué más quieres). Pero quizá llegue un día y lo veas claro: “Paso de depilarme, de apretarme las tetas con sujetadores imposibles, de machacarme los pies con zapatos que no fueron diseñados para caminar o de levantarme cada día veinte minutos antes para echarme polvos de colores en la cara”. De esta forma abrió los ojos la ilustradora Rocío Salazar, irónica activista 'pro pelos' que ha parido -insistamos en los roles de género- un libro sumamente divertido: Mentiras para ser una mujer de verdad. Manual para principiantes.

Y continúa el alegato: “Entonces pensé: es mi cuerpo, debería ser libre de decidir sobre él, pero ¿de verdad puedo hacerlo sin que el mundo se meta conmigo y con mi aspecto?”.

Reflexiones con humor

Alguien abyecto -de cuyo nombre no quiero acordarme- pronunció aquello de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Y tenía razón. Nos han colado engaños a granel que se han convertido en dogmas de fe. Rocío Salazar sugiere que lo mejor es ser críticos y tomarse la vida con humor: “No sé quién dijo eso de: ‘El humor es el drama, pero con perspectiva’. En realidad, todos estas presiones me parecen terribles; es al mirarlas desde lejos cuando me he dado cuenta de que se pueden tratar como el absurdo que son y desde ahí llegar a la reflexión humorística”, argumenta.

Atentas -y atentos- a sus reflexiones porque, sin duda, te van a arrancar una sonrisa. Son dibujos originales y atinados. Mentiras para ser una mujer de verdad, y con mayúsculas:

- Mentira nº 1: LAS CHICAS NO TIENEN PELOS. Así comienza el primer capítulo: “¿O es que alguna vez has visto una mujer con pelos? No. ¿Y por qué? Exacto: porque no existen”. Dice la autora que “Lo sospechaba desde hacía años y un día lo vi claro: yo no quiero depilarme. El pelo no casa con mi concepto de lo feo ni de lo anti-higiénico, y depilarme consume mi tiempo, mi dinero y, además, duele. Y con esto, pensé: son mis pelos, tendría que poder decidir sobre ellos... ¿Puedo decidir no depilarme más?”. Escucho un sonoro “¡Bravo, bravo!” y muchos aplausos.

- Mentira nº 2: LAS MUJERES SON DELGADAS (pero con las tetas bien gordas). Que no, que no. Que hay que amar el cuerpo tal y como es, con esos michelines tan majos, la celulitis inmisericorde o las cartucheras irresistibles. Que no pasa nada.

- Mentira nº 3: LA REGLA NO EXISTE (es un efecto óptico). Y siempre estás bipolar por "las hormonas", ya que todo el mundo sabe que "los estrógenos y la progesterona los carga Satanás mientras que la testosterona es la hormona de la paz, el raciocinio...", ironiza Rocío Salazar.

- Mentira nº 4: SI SALES SIN ARREGLAR, TE MUERES. Maquillaje, tacones, ropa de escándalo… “¿Por qué tanta presión para que me arregle todos los días... si yo no me estropeo casi nunca?”, plantea en una viñeta.

Más aplausos

- Mentira nº 5: TENER COMPLEJOS ES MUY FEMENINO. Mujer, no tienes por qué martirizarte por cualquier cosa. Míranos a nosotros. Sencillos -¿simples?-. Pero tú tal vez no has hecho lo suficiente.

- Mentira nº 6: LAS CHICAS BUENAS NO ENVEJECEN. “Las chicas buenas van al cielo. Las chicas malas van a todas partes”, dijo Mae West. Tal vez, pero lo seguro es que las buenas y las menos buenas envejecéis. La edad es sabiduría y las canas son sexys. Pero claro, desde pequeña te están vendiendo cremas antiarrugas y un cuerpo joven y radiante y resulta muy fácil hablar. Rebélate frente a esta tiranía.

- Mentira suprema: EXISTEN MUJERES "DE VERDAD" (y mujeres de mentira).

Y, ¿cómo sería entonces para Rocío Salazar la mujer perfecta?, planteo, arqueando la ceja. “¡Todas! La perfección no existe, es una construcción social que cambia de una cultura a otra y de una moda a otra”. En mi cerebelo resuena otro "¡Olé tú!" más necesario que nunca.


Pasando de imposiciones sociales

Tenemos delante un manual de humor sobre esas mentiras que te cuentan para ser una mujer de verdad. Pero, como se suele decir, el humor puede ser muy profundo. ¿Qué decir a las chicas jóvenes para que no se tomen tan en serio las imposiciones sociales? Rocío responde: "No es tan fácil, porque todas queremos encajar, y más a ciertas edades. Creo que la única manera sería que entre todas acabáramos con esas imposiciones. Mi consejo sería: 'Dejad de usar el físico de otras mujeres como insulto y no permitáis que otros lo usen'. Usar adjetivos como 'gorda' o 'peluda' a modo de insulto va a volverse en tu contra tarde y temprano, porque ninguna de nosotras encaja totalmente con el ideal de belleza que se nos vende", medita.

Y reconoce a Código Nuevo que su mensaje cala dependiendo del círculo en el que se encuentre: "Sé que hay mujeres que no quieren ni oír hablar de la posibilidad de salir a la calle sin maquillaje, y que para ciertos colectivos solo estoy poniendo en palabras lo que muchas ya pensaban". ¿Hay, entonces, solución frente a los convencionalismos? "Creo que cada vez hay más concienciación acerca de las altísimas exigencias que nos rodean, pero también hay una industria facturando millones a costa de nuestros complejos y creo que no van a ceder tan fácilmente".

Ánimo, gracias y ¡bravo! Todas las veces que haga falta.

Crédito de la imagen: Rocío Salazar