'Feud', la serie que expone el mundillo de misoginia y puñaladas traperas de Hollywood

Sinceramente, no creíamos que una serie sobre el Hollywood de los 60 pudiera ser original. Pero Ryan Murphy, el creador de Glee y American Horror Story, ha hecho de las suyas con Feud, la serie de HBO que cuenta la conocida enemistad entre dos divas de la época: Joan Crawford y Bette Davis. Los ocho episodios te sumergen en sus movidas y en las puñaladas traperas que se dieron detrás de las cámaras, pero también exponen de forma renovada el machismo cinematográfico del que todavía queda algo más que residuos.

La trama arranca en los días bajos de la carrera de Joan Crawford (interpretada por Jessica Lange), una estrella a la que ya nadie contrataba para la gran pantalla. Joan se puso a buscar activamente nuevos papeles para mujeres de su edad. Junto al director Robert Aldrich (Alfred Molina), se lanzaron a adaptar la novela de terror ¿Qué fue de Baby Jane?. En ella había dos papeles principales, así que decidieron contar con Bette Davis (Susan Sarandon), otra diva venida a menos. El único problema (y el morbo del tema) es que todo el mundo sabía que ambas mujeres se odiaban.

Mi mejor momento con Joan Crawford fue cuando la tiré por las escaleras en ¿Qué fue de Baby Jane?”, Bette Davis.

Esta es una frase real de la actriz, porque la realidad supera la ficción. También dijo de Joan que "no le mearía encima ni aunque estuviese en llamas". Se llevaron fatal, se hicieron las mil y una putadas y solo os decimos que en alguna escena de pelea hicieron falta puntos de sutura. Pero Feud va más allá de los tirones de pelo profesionales entre dos grandes actrices. El guión subraya lo machista de la industria del cine, que aparta a grandes talentos cuando se supone que se han hecho mayores. Es una de las facetas del cine clásico que todavía se arrastran: la fecha de caducidad que parecen tener algunas actrices es el día en que dejan de parecerles atractivas a los hombres. En cambio, los actores siguen considerándose galanes hasta bien entrados los 60.

Incluso antes de que la edad te desbanque, y pese al glamour y toda la parafernalia, Hollywood ni era ni será un paraíso. Las actrices que interpretan a Bette Davis (Susan Sarandon) y Joan Crawford (Jessica Lange) también tuvieron su gran momento en los 80 y los 90, pero últimamente no las ves regularmente en películas. Razón de más para ver Feud, porque su reparto de calité reune cinco Oscars entre todas las actrices.

Esta antología de enemistades entre famosos (la próxima temporada tratará sobre otro caso) ha recibido muy buena crítica, aunque hay quien discute su mensaje sobre la mujer. La revista Hollywood Reporter ha llamado a Feud una serie "falsamente feminista" porque asume que las protagonistas estaban siendo manipuladas por los hombres de su entorno y que, por lo tanto, no eran dueñas ni de sus propios malos rollos. Pero, como dice en la serie Joan Blondell (interpretada por Kathy Bates), cuando se ven acorraladas las mujeres "se comen entre ellas y se limpian los dientes con los huesos". La personalidad fuerte y la ambición de Bette Davis y Joan Crawford crearon tensiones entre ellas, y sería simplista achacarlo todo al machismo, pero eso no quita que las presiones misóginas de Hollywood tuviesen un papel muy relevante en su competición macabra.

¿Pasa eso todavía hoy? ¿Las mujeres compiten entre sí en lugar de darse apoyo contra el heteropatriarcado? Lejos de rebelarse, es cierto que algunas internalizan el sexismo y creen que atacar a otras mujeres es la única forma de tener algo de poder. Quizás por eso es tan difícil la sororidad, asociarse y dejarse de odios y envidias por motivos principalmente sexistas (si la otra está más o menos buena, si parece más o menos vieja, si no se come un rosco o tiene diez amantes) o incluso de machacarse mutuamente por ver quién es la más feminista.

Como apunte final, es curioso que la serie solo pase de puntillas por la que fue otra enemistad monumental: las actrices Olivia de Havilland y su hermana Joan Fontaine pelearon por papeles, amantes y el Oscar y no se hablaron durante 35 años. En cualquier caso, Feud está hecha de coña, así que pilla palomitas y a disfrutar.