Dos expertos te cuentan por qué es tan fácil lesionarse con el crossfit

El éxito del crossfit en España es incuestionable, pero cada vez hay más expertos que dudan de que sea la mejor manera de ‘ponerte en forma’. Desde que este sistema de entrenamiento de alta intensidad y su marca registrada CrossFit llegaron hace pocos años, el número de ‘boxes’ (el equivalente del gimnasio para los crossfiteros) se ha disparado hasta los 400 y las personas que lo practican regularmente podrían superar fácilmente las 77.000. De hecho, según los datos que ofrece Reebok —la marca que representa en exclusiva el material deportivo de CrossFit desde 2010— nuestro país está considerado el tercero de Europa por número de boxes siendo únicamente superado por Inglaterra e Italia. Pero entonces, ¿qué es lo que tiene preocupados a tantísimos médicos deportivos y entrenadores?

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Una manera eficaz de ponerte en forma (y de lesionarte)

Al mismo ritmo que ha crecido su popularidad, también lo ha hecho la preocupación por una disciplina que se ha asociado con un alto número de lesiones. De hecho, el estudio The nature and prevalence of injury during CrossFit training apuntaba que hasta el 73,5% de las personas que practican crossfit acaban por lesionarse. Se realizó en 2013 con una muestra de 132 practicantes de la modalidad y se llegó a la conclusión de que la tasa media de lesiones era de 3,1 por cada 1.000 horas de entrenamiento. Es decir, similar al levantamiento olímpico pero inferior a deportes como el running (2,5-12,1) o el fútbol (10-35). Así que no es para tanto, ¿o tal vez sí?

“Hay bastante literatura científica en torno a las lesiones asociadas al crossfit que apuntan a un porcentaje similar a otros deportes de contacto, o incluso menores, pero claro, no analizan las lesiones por sobreuso, sino las roturas, golpes, etc.”, explica la profesora de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad de Valencia, Cristina Blasco. Una crítica similar es la que sostiene el entrenador personal y especialista en activación muscular, Gerard Frau: “Estas lesiones se deben a que se trabaja con velocidades altas, explosividad y, sobre todo, que la gente que lo practica no tiene una base estructural y articular preparada para soportar las cargas que se manejan. He visto muchas rodillas de chavales de 20 años echas polvo para siempre”.

 

 

Precisamente eso, que personas con poca experiencia y forma física se metan a darlo todo en un box de crossfit, es el asunto que más preocupa a ambos especialistas. “Un buen entrenador construiría una base muy sólida en la musculatura profunda y estabilizadora para poder hacer después esos movimientos explosivos con riesgo de lesión mínimo”, señala Blasco a lo que Frau añade que “una persona que nunca haya realizado ejercicios de fuerza o no tenga una buena preparación en sus articulaciones no debería empezar con el crossfit” y lamenta que “en un box nunca te van a decir que no lo hagas aunque no hayas hecho ejercicio en tu vida ya que tienen que pagar la cuota y te van a vender que hay entrenamientos de nivel 1”.

El rentable negocio de vender una imagen a las masas

El problema es que, como ocurre con otras disciplinas que se ponen de moda, la sensación que se transmite es que el dinero es más importante que el bienestar de las personas. Y, en el caso de la marca estadounidense, hablamos de mucho dinero. CrossFit exige 3.000 dólares anuales a sus afiliados (cada uno de los 400 boxes que hay en España) solamente por lucir su logo y enseñar sus métodos. Es decir, que si sumamos la cuota anual de todos los boxes del país el resultado asciende a más de 1,2 millones de euros. Un negocio redondo para una marca que, en realidad, no ha inventado nada nuevo más allá de un producto con una excelente imagen.

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Sin embargo, ambos expertos coinciden en que el principal fallo del crossfit y de muchas otras modalidades de entrenamiento avanzado que se venden al gran público es el sacrificio de la técnica para llegar a más gente más rápido. “En clase de Entrenamiento Deportivo explico que la técnica es lo más importante que existe en el mundo de la motricidad. Si esta se desvirtúa empiezan los problemas seguro”, sentencia Blasco mientras que Frau tira de un ejemplo más gráfico para demostrar lo esencial que es dominar la técnica antes de iniciarse en los ejercicios con cargas y alta explosividad del crossfit: “dominar este aspecto implica, por ejemplo, coger el palo de madera de 100 gramos y hacer repeticiones hasta que puedas meter cargas sin riesgo de lesionarte. Así de simple, y de complejo”.

El crossfit es divertido, pero mejor con precaución

Pero tampoco te vayas a desilusionar ahora porque, como dice el entrenador personal, “no se trata de que algo sea bueno o malo, sino de si es adecuado o no para una persona”. Y, al final, el crossfit puede ser muy útil si se toman unas precauciones y nos acercamos a él con la preparación física y técnica necesarias. “A nivel mental es muy positivo porque tiene variedad y evita que te aburras, además, en cuanto a riqueza motora es muy completo y tiene un componente social que ayuda mucho en el aspecto motivacional. Si tienes buena base estructural y sabes del tema puedes disfrutar muchísimo”, concluye Gerard Frau quien reconoce haber practicado crossfit en el pasado e, incluso, practicarlo de vez en cuando. “Con un buen entrenador, un buen programa y tiempo, casi todo el mundo sería capaz de llegar a hacer ejercicios funcionales a alta intensidad”, añade Blasco.

La conclusión no es fácil pero básicamente se puede enfocar como algo de sentido común. Si el crossfit exige la realización de una gran variedad de ejercicios supertécnicos y que implican una fuerza y explosividad que no está al alcance de muchas personas, es de cajón que antes de enfrentarnos a ello lo ideal es dominar estas técnicas y extremar las precauciones. Algunos dirán que para eso están los niveles y la progresión, pero bien es cierto que si el grado de lesiones por sobreuso es tan alto es que algo no se está haciendo del todo bien en los boxes. Puede que el crossfit sea una moda muy atractiva y que las abdominales de algunos de sus practicantes te motiven a dejarte las manos haciendo dominadas, pero antes de todo eso párate y piensa: de nada te servirá un cuerpo fibrado y musculoso si a los 30 tus hombros, tu espalda y tus rodillas están pidiendo la jubilación. Entrena y disfruta pero, sobre todo, cuídate.